COMO SER MARTA SIN DEJAR DE SER MARIA
Por Sonia Orozco de Vengoechea
Barranquilla – Colombia
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primero, por favor Lucas 10.38-42 Y estas cosas fueron escritas para nosotras,
para que sigamos el ejemplo. El Maestro no le quiso decir a Marta que no le
sirviera, alguien debía darles de comer y ella estaría preparándoles un
suculento plato, a ella le gustaba hacerlo, véalo en Juan 12.2 “Marta servía”
Jesús era amigo de los tres hermanos María, Marta Y Lázaro y acostumbraba
visitarlos en su aldea de Betania, Juan 11.1- 3 Jesús les amaba y de seguro le
agradaba que ellas le atendieran.
Marta era igual de creyente como su hermana María, en Juan 11.27 ella le dijo a Jesús: “Si, Señor; yo he creído que tu eres el Cristo, el Hijo de Dios que ha venido al mundo” Jesús nos está diciendo “Sonia Sonia, Laura Laura, Cecilia Cecilia… estás inquieta y preocupada por muchas cosas, pero solo una es necesaria...” Es sencillo debemos aprender a planear nuestras actividades de acuerdo con nuestras prioridades.
La prioridad de María eran las cosas de Dios y ella sabía que su Señor tenía mucho que decirle de Él, por lo tanto estaba lista para sentarse a sus pies cuando Él llegó. Y no podemos decir que Marta no colocara al Señor en primer lugar, tal vez era como una de nosotras, preocupadas por que la casa brille, todo esté en orden y el plato quede bien sabroso para el huésped y como creemos que “nadie puede hacerlo mejor que nosotras” entonces no compartimos el trabajo, ni pedimos ayuda. También nos complicamos queriendo ofrecer especialidades, o no somos previsivas, que en nuestra cocina haya siempre algo sencillo que ofrecer sin que dejemos de atender a la persona.
Otras veces nos parece que si paramos lo que estamos haciendo después no nos alcanzará el tiempo. Podemos “escoger la mejor parte” sin dejar de cumplir con nuestras obligaciones. Cuando formamos el hábito de que Dios sea nuestra prioridad, Él nos apareja las cosas, si vivimos para el Señor, Él está a cargo de cada situación y siempre tendremos tiempo para estar a sus pies escuchando su dulce voz.
Esta historia me ha enseñado a delegar y por consiguiente a descansar en Cristo. “por nada estéis afanadas…” Por qué estar afanadas y cargadas, si por más que nos esforcemos “no podremos añadir o quitar algo más” Dios tiene un maravilloso plan y no podemos añadirle, por más que queramos ser más buenos que él, ni los más malvados quitarle, aunque maquinen las más grandes perversidades.
Es triste ver amas de casa afanadas y cargadas con los quehaceres del hogar, mientras sus hijos malgastan el tiempo en juegos electrónicos y videos nada edificantes, durmiendo hasta muy tarde y en otras cosas, las madres corren de allá para acá recogiendo lo que los hijos y el marido riegan: juguetes, calzado, la loza donde comieron, etc.
Hermanas y amigas en el hogar cada persona, aún los niños más pequeños, deben cumplir una tarea: ordenar sus juguetes, sacar la basura, tender su cama y ordenar su cuarto, pasear la mascota, ayudar a lavar la loza… una muchacha para el servicio no es la solución a esta negligencia y si la tenemos, no se justifica el no seguir contribuyendo al mantenimiento y orden del hogar, le hacemos un grave daño a nuestros hijos, que al estar fuera del hogar a casarse, son tan inútiles que lo que hacen es cargar más a la abrumada madre, trayendo ahora los nietos para que la “viejita” continúe declinando su vida. No hay derecho. Pero es nuestra culpa, porque no hemos aprendido a delegar ni a descansar este cuerpo templo del Espíritu Santo, que solo nosotras mismas podemos cuidar.
Si Marta y María se hubiesen puesto de acuerdo, en un momento ambas habrían escuchado al Señor y luego en otro momento ambas habrían servido a Jesús y a sus discípulos. Debemos llegar a acuerdos con los miembros de la familia, como la mujer sabia que edifica su casa.
AMA DE CASA, JEFE DE HOGAR, LIDER, DELEGUE, DELEGUE…
Dios puede también mostrarnos sobre quién descargar ciertas tareas en lugar de hacerlo todo nosotros mismos. También como jefes, como líderes, en una empresa o en la congregación no debemos olvidar el ejemplo de Moisés en Éxodo 18.13-23 en el cual el suegro de Moisés, Jetro, le dice: «¡Vas a desfallecer, te vas a agotar, si continúas así! Es absolutamente necesario que encomiendes parte de tu trabajo a otros».
Me imagino que habrá sido la esposa de Moisés la que se apercibió de que su marido se cansaba demasiado, Sefora, le diría a su papa Jetro: “Moisés no tiene tiempo para él, ni para mi, ni para sus hijos…”
En aquel entonces la mujer no estaba tan emancipada como hoy, de modo que ella le habrá encargado a su padre que hablara con su marido. Pero aun hoy en día una esposa no siempre consigue hacer entender una advertencia tan saludable a su esposo. En todo caso, Moisés prestó oídos a Dios
FUE OBEDIENTE. Prefirió Vivir. Porque vivir es escoger. Ser creyente es escoger lo que Dios quiere. Ser cristiano es contar con el Espíritu Santo, con Jesucristo.
Porque bajo la dirección de Dios se distingue mejor lo esencial de lo secundario; se eliminan muchas actividades fatigosas y en nada indispensables. Este es el planeamiento de la vida.
Si, podemos ser Martas sin dejar de ser Marías.
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