Compartiendo tu fe...Con los que no van a ninguna iglesia
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os que no asisten a
ninguna iglesia, como Enrique y María, son como muchas personas de hoy.
Personas que están tratando de ir contra el tráfico, pagando cuentas y vivir
el día a día en una incierta economía. Son personas "agradables", no dan
fiestas salvajes, o arruinan el barrio, o amenazan a otros con hacerles algún
daño corporal--pero probablemente no han ido a ninguna iglesia durante años,
excepto para asistir a bodas y entierros. Ellos son los que no van a ninguna
iglesia.
Como cristianos, esperamos algún día y de algún modo compartir nuestra fe con personas como Enrique y María. Una vez, en una carta defendiendo nuestro propio ministerio, el apóstol Pablo mostró que todo cristiano participa de una forma u otra en los propósitos de Dios para que el mundo se reconcilie: "Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo! Todo esto proviene de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el ministerio de la reconciliación: esto es, que en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados y encargándonos a nosotros el mensaje de la reconciliación" (2 Corintios 5:17-19).
Pablo creó una analogía vívida para esta parte de las funciones cristianas: Así que somos embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara a ustedes por medio de nosotros: "En nombre de Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios"... Nosotros, colaboradores de Dios, les rogamos que no reciban su gracia en vano" (2 corintios 5:20; 6:1). Nos rendimos a Dios, permitiéndole hacer su apelación a este mundo a través de nosotros. ¿Es una asignación humilde, no es así?
Una evangelización más personal
Charles Swindoll explicó respecto a la evangelización personal: “El escéptico puede negar su doctrina o puede atacar su iglesia pero no puede ignorar honestamente que su vida ha cambiado. Puede tapar su oídos a las disertaciones de un predicador y las súplicas de un evangelista, pero de algún modo atrae el interés humano de cómo encontró paz consigo mismo” -. (Ven antes del invierno, página 43). - El evangelio, es una de las armas más eficaces en el arsenal cristiano.
Hace treinta años, yo estaba a la deriva en cuanto a asistir a una iglesia. Recuerdo a un predicador que desafiaba enérgicamente algunas ideas que yo tenía. Yo fui obligado a investigar la Biblia, a investigar con urgencia el evangelio. Eso produjo un trastorno en mi vida que ha tenido un efecto duradero. Recuerdo que quería compartir esta nueva convicción con mi mejor amigo. ¿Adivinen por qué? Porque mi amigo me prestaba atención.
Él me escuchó. Y debido a que él tenía una amiga y ella a su vez tenía otros amigos, se formó eventualmente un grupo de siete personas que habíamos tomado la decisión de envolvernos completamente en un compromiso para poner a Dios primero en nuestras vidas. Hemos tenido nuestros altos y bajos, pero fuimos afectados para algo mejor.
Este es el punto: Cuando aceptamos el evangelio, estamos burbujeando con un entusiasmo debido a lo que hemos aprendido. Queremos compartirlo con aquellos que se encuentran cerca de nosotros. Y averiguamos muy pronto que algunos responderán y otros no. Parece que la regla en compartir tu fe con uno que no asiste a ninguna iglesia es no descorazonarnos fácilmente. Incluso en la parábola del sembrador, se menciona que muchas semillas cayeron por el camino (Mateo 13:3-7). Yo aprendí como pastor que esto no es muy satisfactorio para la profesión.
Podemos tener una mayor influencia con aquellos que son más íntimos a nosotros, aquellos con quienes tenemos más credibilidad, que en utilizar el estilo de impactar a alguien desconocido en la evangelización. Pero usted no acertará con todos. Recuerde, Jesús fue crucificado entre dos ladrones; uno respondió, el otro no.
Incluso Pablo, indiscutiblemente el más grande misionero en la historia, no siempre convenció a los escépticos. "Cuando oyeron de la resurrección, unos se burlaron; pero otros le dijeron: --Queremos que usted nos hable en otra ocasión sobre este tema.” (Hechos 17:32).
En Hechos 28:1-6, por ejemplo, vemos a Pablo que lo consideran primero como un asesino y luego como un dios. Ésa es una visión de la evangelización en la vida real. Es duro predecir cómo responderán las personas. Los cristianos sabemos esto, pero porque realmente nos preocupamos de las personas, sus heridas y temores, tratamos de estar abiertos a las oportunidades que Dios provee para ser testigos efectivos.
"Aprovechar el momento" podría ser un eslogan para la evangelización personal. Mi desafío ha sido aprender a construir la evangelización personal en mi andar cristiano como una experiencia continuada. ¿Cómo lo hace usted?
Las cartas de Cristo
Otro gran principio en compartir su fe es saber el tipo de preguntas que le podrían hacer. La buena noticia en este tema es que lo más importante que tienen las personas en sus mentes son sus problemas personales. A menudo es una experiencia personal lo que ha apagado a Enrique y María para no tener interés en congregarse. Un pastor abusivo, una posición doctrinal áspera, sobre todo, un conflicto con alguien en la iglesia. Éstas son las barreras en las mentes de muchas personas.
Aquí es donde su ejemplo personal entra en obra. La mayoría de las personas a las que usted compartirá su fe desean que el evangelio sea acorde con lo que usted es. Usted no necesita saber ni siquiera cómo leer y escribir para ser un embajador eficaz para Cristo. El punto es cómo vivimos nuestras vidas cristianas como empleados, vecinos y miembros de una familia, esas son nuestras credenciales. El apóstol Pablo estaba contento que sus convertidos eran “una carta de Cristo”, “Es evidente que ustedes son una carta de Cristo, expedida por nosotros, escrita no con tinta sino con el Espíritu del Dios viviente; no en tablas de piedra sino en tablas de carne, en los corazones”. (2 corintios 3:3).
Las personas son abiertas a las personas que conocen. En este mundo imprevisible e incierto, podemos esperar problemas personales y sociales que originan una crisis de vida. Como el cáncer o la reacción a un reciente desastre, por ejemplo. Estos eventos de la vida real pueden crear un semillero para que un cristiano haga florecer. Pedro escribió, “Más bien, honren en su corazón a Cristo como Señor. Estén siempre preparados para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes” (1 Pedro 3:15). Cristo en nosotros nos hace diferentes. Con el tiempo, esa diferencia se destaca.
Palabras que ayudan
La mejor evangelización es
íntima, cercana, uno por uno. Quizás Juanita la recepcionista confiará a usted
que su marido está dejándola por otra mujer. O quizá Mario del departamento de
envío se acercará a su puerta calladamente y le comunicará la noticia que él
tiene cáncer de próstata. Éstas son
cosas
reales de vida.
¿Qué puede hacer usted? Ponga en palabras sus sentimientos. Haga que su comunicación sea franca. Diga que usted orará por ellos. En algunas situaciones, podría ser apropiado que orasen juntos, para pedir sabiduría a Dios y la sanidad. Pida con fuerza, con fe y paz. O comparta una escritura favorita. Quizás 1 corintios 10:13: "Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir."
Hay sanidad en las Palabras de Dios. La escritura puede calmar a las personas. Y a veces éso es todo lo que necesitan cuando se llenan de pánico a la primera ola aterradora de crisis. Personas que comparten su experiencia de fe, lo manifiestan a menudo cómo estos diálogos:
Pregunta: "Así que Susana, ¿Cómo explica tu Iglesia el asesinato de niños inocentes en un ataque terrorista?".
Respuesta: Yo no puedo responder a cada cosa que ocurre en este loco mundo, la Biblia dice que la lluvia cae para todos, para el justo y para el injusto (Mateo 5:45).
Pregunta: Bien, Javier, ¿cómo tu fe cristiana te ayuda a explicar que un gran avión se caiga? ¿Todavía creerías en un Dios de amor?
Respuesta: Los aviones se caen e inesperados sucesos que nos ocurren nos dan problemas -- incluso para comprenderlo podrían pasar días. Nosotros tomamos nuestras decisiones y corremos los riesgos por ello. Pero un cristiano siempre tiene a alguien a quien dirigirse cuando los problemas surgen.
Sea un discernidor. Sólo vaya tan profundo como la persona quiere que vaya. La mayoría de las personas que no pertenecen a ninguna congregación no están esperando realmente que nosotros seamos teólogos. Es nuestra reacción personal, el evangelio acorde con usted y yo, eso es lo que las personas quieren oír, “ser conciso, ser espontáneo”. Dígales en sus propias palabras lo que Dios le ha enseñado”
Dios nos da fe para compartir.
Recordemos estos elementos esenciales:
Sea seguidor de Cristo. Sea la clase de persona que la gente pueda respetar y confiar. Esté de acuerdo con las personas tanto como sea posible. Si te obligan a llevar carga una milla, llévala dos (Mateo 5:41). Cristo viviendo en usted día a día le ayudará a lograr eso. Usted no tiene que ser perfecto, pero tiene que ser consistente, abierto, honrado e interesarse por los demás.
Sea intrépido. No tenga miedo a decirles a las personas: "yo estaré orando por usted" o "yo tengo un folleto que me ayuda, lo traeré mañana si usted quiere". Ofrezca orar con ellos en ese instante.
Demuestre interés. Esto realmente muestra que usted está interesado. Una tarjeta o un regalo es una manera concreta de permitir a las personas que sepan que usted está interesado. Nuestro mundo está hambriento de una conexión espiritual. Con la ayuda de Dios nosotros podemos ser embajadores de sanación. Dios quiere que compartamos nuestra fe con otros.
Neil Earle
Copyright © 2005 Iglesia de Dios Universal