Compartiendo tu fe
con alguien de
La Nueva Era
Por Keith Stump
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o iba a la iglesia, pero todo me parecía que era solo guardar reglas y reglamentos, y todos siempre estábamos juzgando a los demás," dijo un hombre. Su amigo respondió: "lo mismo digo; la iglesia era irrelevante en lo que me estaba pasando en mi vida. Y el tema del Pastor siempre era el infierno. ¡Que manera de perder el tiempo!".
Me encontraba leyendo en los estantes de una librería de la Nueva Era y no pude evitar oír por casualidad la conversación entre dos hombres que se encontraban por el pasillo. "Ahora estoy en esto," dijo uno de los hombres, mientras sostenía un libro del gurú de la Nueva Era que es muy conocido. "Da directo en el clavo, por lo que a mí se refiere". “Me ha ayudado el fulano", contestó el otro hombre. "Los escritos que recibo de ella, realmente han representado una diferencia."
Finalmente tuve el valor de hablar. Después de todo, los de la Nueva Era están orgullos de ser abiertos a todo punto de vista. Así que decidí ofrecer el mío. "Excúseme", interrumpí. "Oí por casualidad lo que ustedes estaban diciendo, y sé de donde están viniendo. He tenido experiencias similares con algunas iglesias. Pero con lo que usted está reaccionando no es con la cristiandad, sino con el legalismo. El cristianismo no es acerca de juzgar o condenar, o amenazas de una condenación en un lago de fuego".
Apagado
Los dos hombres eran típicos devotos de la Nueva Era. Los estudios muestran que muchos de la nueva era fueron una vez tradicionalistas de iglesias cristianas. Pero se apagaron y a menudo ya no les atrae el evangelio de Jesucristo, las ordenanzas sobre estilos de vestir, corte de cabello, preferencias musicales o financieras.

Ellos al principio quisieron encontrar ideas concretas de como llevar y cumplir una vida espiritual. Pero en cambio, encontraron iglesias que llevaban una pesada carga de acciones orientadas en aprobar la vida de un cristiano. Éstas eran iglesias que pusieron énfasis primeramente en conocimientos acerca de Dios en lugar de conocer a Dios, iglesias que minimizan la experiencia práctica personal del amor de Dios e impulsan más que nada la liturgia formalizada y las expectativas culturales. Así que ellos empezaron a buscar respuestas más profundas en otra parte a sus preguntas de la vida. La Nueva Era estaba lista y esperando por ellos.
Un crecimiento fenomenal
El movimiento de la Nueva Era ofrece una serie deslumbradora de alternativas a los seguidores de una religión convencional (vea la nota al final del artículo). Desde que empezó a tomar forma en los inicios de los años 70, el movimiento de la Nueva Era ha experimentado un crecimiento fenomenal. Se ha vuelto una fuerza importante, con millones de seguidores en el mundo. Los desinformados observadores señalan a menudo a la Nueva Era como el charlatanismo y elefante místico, una novedad esencialmente pasajera, una diversión marginal a través de la cual un crédulo y desinformado bordea en lo lunático. Ésta es una actitud ingenua y peligrosa.
Sí, muchos de los publicistas, timadores y charlatanes de la Nueva Era, están haciendo extravagantes demandas y grandes cantidades de dinero. Ellos mismos admiten que muchas de sus "líneas telefónicas Psíquicas" son absolutos fraudes, y que las triviales "revelaciones" de algún supuesto conductor les dan patrones solamente, ilusiones visuales de entendimiento. Pero fraudes pueden ser encontrados en cualquier campo del esfuerzo humano. Esto no significa que todo el movimiento debe juzgarse por ello.
Sólo necesitamos recordar los escándalos públicos que rodearon a muchos tele-evangelistas. Simplemente porque ciertos individuos se han mostrado indignos de estar en el ministerio de Jesucristo, ello no significa que toda la Cristiandad deba estar involucrada y por lo tanto todo ello es malo. La Nueva Era no es ninguna otra novedad más. Ignorarlo no lo hará desaparecer. Es una tendencia cultural profundamente atrincherada que no desaparecerá rápidamente. Pero es posible ofrecer una alternativa, a través de una evangelización cristiana eficaz.
Maduro para la cosecha
En general, muchos de la Nueva Era son personas honestas que buscan respuestas honestas. Aunque algunos son meramente aficionados que buscan caminos cortos para el desarrollo espiritual, muchos han adoptado las filosofías de la nueva era como un estilo de vida comprometido. Y su número es cada vez mayor.
Como la mayoría de nosotros, muchos de la Nueva Era, están buscando el amor, la salud y guía espiritual. Están buscando librarse de la culpa, el dolor y el vacío. Quieren cambiar sus corazones y su manera de pensar. En una era de materialismo, ellos quieren explorar mucho más la dimensión espiritual. Lo trágico en ellos es que no percibieron esa Cristiandad sostenida ante cualquier respuesta que se hicieron. No es exageración decir que actualmente las personas están más abiertas a lo espiritual que en cualquier otro tiempo que tengamos memoria. Millones están desesperados en llenar el vacío espiritual que existe en sus vidas.
¡No cometa ningún error, los de la Nueva Era son ganables para Cristo! Ellos pueden, de hecho, estar más abiertos a un encuentro en sus vidas, a cambiar por Cristo Jesús que cualquier otro segmento de la sociedad. ¡Los campos están de hecho "maduros para la cosecha" (Juan 4:35)! Aquí presentamos algunas sugerencias para compartir su fe cristiana con los amigos, colaboradores y conocidos que están envueltos en el movimiento de la Nueva Era:
Instrúyase usted mismo
Los de la Nueva Era utilizan el lenguaje de los cristianos tradicionalistas cuando se refieren a Dios, Jesucristo, crecimiento espiritual y otros conceptos cristianos conocidos. Pero estas palabras se usan a menudo para un significado no cristiano. Para un inteligente y eficaz compartimiento de nuestra fe con uno de la nueva era, debemos entender las diferencias. (Vea el artículo al final de este tema, "Un curso intensivo de la Nueva Era").
También es importante no discutir con los de la nueva era, respecto a sus ideas, a efecto de no entrar en conflicto con conceptos cristianos. No todas las ideas y prácticas de esa agrupación, son intrínsecamente hostiles al cristianismo. Los libros como el de Russell Chandler “Comprendiendo a la Nueva Era” y “Confrontando con la Nueva Era” de Douglas Groothuis, pueden proporcionar nociones y más detalles al respecto.
No condene.
Un lenguaje un tanto ácido y una confrontación son contraproducentes y cierran los caminos para ganar a los de la nueva era para Cristo. Aunque no debemos adoptar un ingenuo y no crítico acercamiento hacia los de la Nueva Era, no debemos denunciar las publicaciones de ellos como algo satánico o demoníaco. Tal condenación es inquisitiva, alienada, inservible e inexacta. Una Evangelización eficaz es cuando mostramos respeto primero a los puntos de vista, experiencias y motivos de los otros, no debemos ridiculizarlos ni rebajarlos.
Identifique los valores compartidos
Si hay una cosa que une a los cristianos y los de la Nueva Era, es un reconocimiento de la necesidad de tener una mayor espiritualidad y menos materialismo en el mundo de hoy. Use esto como una base para iniciar las conversaciones sobre sus creencias y experiencias. Resalte áreas de los puntos de vista coincidentes antes de explorar con las diferencias.
Discuta objetivamente las diferencias
Muchos conceptos de la Nueva Era son sumamente diferentes de la doctrina cristiana. Cualquiera de estas divergencias puede provocar un trampolín a la discusión de la evangelización. La experiencia muestra que muchos de la Nueva Era no tienen un pensamiento completamente definido sobre lo que ellos creen. Les falta ver la incompatibilidad de sus puntos de vista de la nueva era con los del cristianismo, lo cual permite que puedan desposarse de una manera general.
Señale las contradicciones
Explique sus razones para creer en un Dios transcendente, en Jesucristo como Salvador personal, en la Biblia como la Palabra autoritaria de Dios. Pregúnteles acerca de las razones que puedan tener para rechazar estas creencias. También recuérdeles las advertencias bíblicas sobre el lado oscuro del mundo de los espíritus y los peligros del ocultismo. Anime que ellos no cedan en sus mentes a los espíritus alienados de Dios, sino que honestamente “prueben los espíritus" como la Biblia aconseja (1 Juan 4:1).
Enfatice en Jesucristo
Jesucristo es el centro de la verdadera espiritualidad. Él es superior a todos los ángeles y "el guía espiritual" y es exclusivamente digno de culto, honor y reverencia. Sólo Cristo puede verdaderamente cumplir nuestras necesidades. Esté abierto sobre lo que Jesucristo ha hecho en su vida. Una fe entusiasta es una fe contagiosa.
Sea un ejemplo
Muchos de los de la Nueva Era rechazan el cristianismo porque no ven la influencia de Cristo en las vidas de los cristianos. La manera más eficaz de compartir su fe con ellos es ser un cristiano. Muéstreles que la vida de un cristiano es realmente todo. El Espíritu Santo nos ofrece el poder para ser personas diferentes. Muestre con ejemplos que la fe cristiana puede llevar a las personas a una nueva dimensión de desarrollo y madurez personal. Refleje el amor de Cristo.
Como John Drane escribe en su libro ¿Qué es lo que dice la Nueva Era a la Iglesia?, “En el caso de cada miembro de la Nueva Era, yo me he encontrado alguna vez, y he sentido que Dios puede dar a esa persona de la nueva era a la Iglesia como un regalo, si sólo él o ella puedan encontrar cristianos en cuyas vidas la realidad de Cristo fuera una experiencia cotidiana”.
Intervenga con oración.
Ore que el Espíritu Santo los toque y los mueva para rendir culto y servir a Jesucristo como Señor y Salvador. En el poder de Jesús, nosotros podemos emprender una lucha espiritual en su nombre, a través de la oración, contra las fuerzas espirituales que están influyéndolos. Ore fielmente para una respuesta positiva a la llamada de Dios. Recuerde que sus esfuerzos evangelizadores no pueden tener un efecto inmediato. Pero lo que usted dice y cómo lo dice puede plantar una semilla que pueda llevar sus frutos a Dios.
Encontrándose con el desafío
Millones hoy están en una demanda desesperada por una dimensión espiritual más profunda en la vida. Aún para muchos, esa búsqueda está teniendo lugar fuera de la Cristiandad. Ese hecho da lugar a una responsabilidad muy grande a las iglesias, en convertirse en más relevantes, dirigirse a las necesidades reales de las personas, reevaluar qué cumplimiento cristiano involucra e incentivar un crecimiento espiritual.
Uno de los conceptos observados en las librerías de la Nueva Era es el siguiente: "yo pienso que la Cristiandad es mucho más grande de lo que muchos cristianos comprenden. Las iglesias limitan a Dios. Ellos limitan la manera que Él puede trabajar. Ellos lo tienen empaquetado dentro de sus propias y pulcramente pequeñas cajas sectarias. ¿Quién dice que Dios no endosaría algunas de las técnicas espirituales y disciplinas que nosotros encontramos aquí en estos estantes?".
Sin embargo hay que tener cuidado. Ciertamente, para los cristianos, mucho es intransferible. Deben rechazarse ideas panteístas y prácticas demoníacas, y debe afirmarse de forma consistente la centralidad de Cristo. ¿Pero todas las ideas y prácticas de la Nueva Era son irredimibles?
Pablo no descartó la posibilidad de encontrar elementos de valor y verdad en las culturas no cristianas, como la filosofía griega. Las iglesias no lo deben desechar del todo.
“Probadlo todo. Retened lo bueno” aconsejó el apóstol Pablo (1ª Tesalonicenses 5:21). Las mentes discernidoras de los cristianos con fundamentos bíblicos deben percibir lo que es verdad y valorar el pensamiento de la Nueva Era, e integrar tal verdad a una discusión de la verdad bíblica.
Si a la Cristiandad es un desafío enfrentarse en con la Nueva Era, las iglesias tendrán que hacer un buen trabajo en responder a las preguntas sobre la existencia de Dios, la naturaleza de la mente y la conciencia, el concepto del espíritu, la realidad del espacio y tiempo, la conciliación entre la ciencia y la espiritualidad, la compatibilidad de la psicología con el cristianismo. Las Iglesias tendrán que guiar a sus miembros a un desarrollo más eficaz de los dones del Espíritu Santo, abriendo a la realidad el amor de Dios, accediendo al poder de la oración y usando la meditación como una vida de devoción en un cristiano.
Las iglesias no deben descartar las poderosas experiencias espirituales. Muchas iglesias se acercan a una dimensión sobrenatural de fe. Agobiándose en lugar de liberarse, y provocan desilusión en sus miembros en su búsqueda por una madurez espiritual.

¿Son correctas las técnicas de la Nueva Era?
Mi conversación en la librería continuó: "¿No hay lugar para técnicas como visualización creativa y guía imaginaria en el crecimiento cristiano?" Por ejemplo ¿no podemos visualizar a Jesucristo para estimular la fe, el culto y la obediencia? Después de todo, ¿No hizo Jesús apelación a la imaginación cuando se expresó por medio de parábolas?"
"Algunos cristianos probablemente estarían de acuerdo con usted, "respondí," con tal que las técnicas aplicadas sean Cristo-céntricas. Pero ¿por qué, entonces, busca el consejo de espíritus encauzados en lugar de seguir una relación más profunda con Jesucristo?" Él dijo que era porque las entidades encauzadas le hablaban directamente.
"Sí, pero ¿quiénes son esa entidades?" pregunté. "¿Y qué le dicen? Usted nunca confiaría a un extraño su dinero o su vida, más aún seguir fielmente un consejo de las entidades encauzadas de incierta identidad y motivo. ¿Hace que ello tenga realmente sentido?" Yo además señalé que Dios se comunica con la oración de los cristianos, a través de la meditación y el estudio de la Biblia.
La nota positiva
Al final de la conversación dijeron ellos que apreciaban el hecho que yo estaba con una mente abierta lo suficiente como para poner un pie dentro de una librería de la Nueva Era, cosa que algunos de sus amigos cristianos anteriores evitaron, señalándola escrupulosamente como un "cubil del satanismo". Mi presencia los predispuso en considerar el mérito de lo que yo estaba diciendo allí.
Les
escribí la dirección de mi iglesia en la parte de atrás de una de las
tarjetas publicitarias que presentaba esa librería y les manifesté mis
buenos deseos en su jornada espiritual, como ellos me lo desearon
también. El encuentro habría acabado en una nota muy diferente si los
hubiera denunciado como "víctimas de Satanás" o "agentes de la
decepción". Otro "cristiano", a propósito, me hubiera pegado por aplicar
esa dudosa técnica evangelizadora – escribiendo la palabra “anticristo”
en la ventana de la librería.
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