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Días de adoración

Algunos pastores recientemente me han preguntado cuál es nuestra norma en cuanto a los días de adoración que se han cambiado. ¿Preferimos unos días en vez de otros?

Sí, y no.

Analicemos nuestra norma acerca de los días de adoración semanales y anuales, y por qué algunos piensan que preferimos unos más que otros.

 

Adoración semanal

Como iglesia, ¿preferimos que nuestros miembros se reúnan el sábado o el domingo? Como denominación, no tenemos preferencia. Como individuos, quizá. Yo tengo una preferencia, pero la doctrina de la iglesia y la norma no se basa en mi preferencia. Del mismo modo, varios directores regionales, superintendentes de distrito y pastores tienen sus preferencias, pero ninguna de sus opiniones personales pueden establecer la norma de la iglesia.

La doctrina y la norma de la iglesia se establecen según directrices bíblicas, y la Biblia no especifica un día particular de adoración. De hecho, incita a las personas a tener diferentes preferencias para poder ser flexibles en tales asuntos (Romanos 14:5).

¿Cuál es nuestra norma? En 1998, escribimos: “Debemos aprender a no condenar a los demás con respecto a las estaciones y los días en los cuales decidimos adorar. Por ejemplo, si una congregación en los Estados Unidos decide adorar el domingo, entonces las congregaciones en Europa o América Latina no tienen que 1) sentir que deben hacer lo mismo inmediatamente, o 2) enojarse porque una congregación en los Estados Unidos ha tomado esta decisión”. Esta todavía es nuestra norma.

Quizá debo añadir que los miembros no tienen que estar agitando a otras congregaciones para que adopten una u otra práctica. Cada congregación debe decidir por sí misma, sin interferencia exterior. Como dijimos en 1998: “Si nuestros hermanos y hermanas en otras congregaciones se están reuniendo para adorar al Señor, entonces no debemos enojarnos por el día en que han decidido adorar”.

Nuestra libertad en Cristo significa que tenemos que dejar nuestro deseo de que todos hagamos las cosas de la misma forma. Cuando tenemos libertad para ser diferentes, debemos dar a otros una libertad similar para ser diferentes de nosotros. Tenemos que buscar una unidad que esté basada en Cristo, no en asuntos externos.

Como escribí en 1999: “Debemos permitir ambos grupos de días de adoración simplemente porque un principio más importante está en juego. La opción no está entre este o aquel día, está entre la mano pesada o la amabilidad, entre una unidad impuesta externamente o una unidad generada por fe, entre el legalismo y la gracia. Si tratamos de imponer un grupo de días de adoración en vez de otro y todavía predicar la gracia y la libertad en Cristo, entonces estaríamos tratando de mezclar aceite y agua”.

Debemos permitir ambos grupos de días de adoración...porque un principio más importante está en juego.

Esta todavía es nuestra norma. El evangelio no nos permite imponer un día en vez de otro, o decir que un día es espiritualmente superior a otro. Por supuesto, algunas personas prefieren un día, pero su pasión (incluyendo la mía) no puede anular el hecho de que la Escritura no especifica un día particular de adoración.

 

Tampoco queremos que miembros agiten su propia congregación. La iglesia no es un lugar para politiquear, presionar para obtener apoyo, o crear una facción. No sólo nos dice la Escritura que seamos tolerantes para con las opiniones sobre este tema (Romanos 14:5), sino que evitemos la disensión y la división. La paz es más importante que obtener una “victoria”.

Cada congregación debe tomar su propia decisión, y los factores locales deben tomarse en consideración. Estos podrían incluir la disponibilidad de facilidades apropiadas o si los miembros trabajan el sábado y no el domingo. Un día podría ser mejor para la evangelización; un día podría ser mejor para los niños. En otras palabras, varios asuntos no espirituales deben considerarse, pero debemos tener cuidado de darle demasiada importancia a nuestras opiniones.

Yo no puedo decidir su situación local. Todo lo que puedo decir es que no hay razón bíblica para requerir un día en vez de otro.

Quizá haya razones sicológicas, sociológicas o culturales para preferir un día en vez de otro, pero estos no son requisitos espirituales. Muchas personas piensan que el domingo es el mejor recordatorio de la resurrección de Jesús, pero al mismo tiempo, este no es un requisito bíblico.

La gente que prefiere el sábado quizá siente que nosotros preferimos el domingo. La gente que prefiere el domingo quizá siente que nosotros preferimos el sábado. Ambos grupos de personas están en el error. Le damos esta opción a cada congregación.

No obstante, me gustaría decirle unas palabras a aquellos que sienten que deben observar el sábado como se ordenó originalmente. El antiguo pacto se concentra en el descanso, no en la adoración. El único servicio de adoración ordenado para el sábado fue un ritual en el templo, al cual sólo asistía una pequeña fracción de los israelitas.

Para la mayoría de los israelitas, el sábado era un día para descansar en la casa. Si ellos querían asistir a un servicio de adoración, tenían que viajar, y lo podían hacer en uno de los otros seis días. Los israelitas tenían la opción de adorar en el templo cualquier día de la semana, pero el sábado era un día de descanso, no un día de viajes pesados. Igualmente hoy, aquellos que observan el sábado pueden también adorar el domingo, y aquellos que prefieran el domingo pueden también adorar el sábado.

En muchas congregaciones, la mayoría de los miembros prefieren un día, y una minoría prefiere otro. El pastor debe dirigir para beneficio de la congregación como un todo, y en la mayoría de los casos, la minoría tiene que aceptar la situación, y quizá observar el día en casa.

 

Los festivales anuales

¿Preferimos algunos festivales anuales en vez de otros? Sí, pero este no es un cambio reciente. En 1998, yo expliqué que no éramos “neutrales” en cuanto a la Pascua Florida. Exhortamos a las personas a celebrar la resurrección de nuestro Salvador y a celebrar los festivales que nos recuerdan la salvación que tenemos en Cristo.

Les permitimos a los miembros celebrar los siete festivales anuales también. Enseñamos que estos días no son requeridos ni que proveen un entendimiento más “profundo” del plan de Dios para la humanidad.

Dios ordenó los festivales anuales sólo dentro del antiguo pacto, sólo para los israelitas. Él no esperaba que los aborígenes y los esquimales celebraran una cosecha de grano sin grano, con un calendario diseñado para otro clima. Los únicos mandamientos para estos días se encuentran en un pacto que está ahora obsoleto suplantado por la muerte y resurrección de Jesucristo. Aunque el Nuevo Testamento menciona estos días, nunca los ordena.

En resumen, preferimos las observancias anuales que la gente típicamente asocia con Jesús: Navidad, Pascua Florida y otras. Pero también permitimos otras celebraciones, mientras Cristo sea el centro de la celebración. Pero no declaramos un día de preferencia para los servicios de adoración. Esto debe decidirse localmente, basándose en las consideraciones locales, sin influencia externa.

No importa cuál sea el día, ¡celebremos a Cristo!◙

 

Puntos que debemos considerar con respecto a los días de adoración

¿Podemos mantener unidad cuando observamos diferentes de días de adoración anuales? Esto podría estar en contra de la naturaleza humana, pero con Cristo es posible, aun imperativo, amar a las personas que tienen diferentes opiniones y prácticas. He aquí algunos principios básicos:

Cuando de adoración se trata, un día no es más santo que otro (Romanos 14:5). Esto se aplica a la Pascua Florida, la Fiesta de Panes sin Levadura, Tabernáculos y Navidad. Ninguno de estos días es tan importante que debe causar animosidad entre los miembros (1 Corintios 13:1-3).

Cuando nos reunimos, nuestra adoración debe concentrarse en Cristo, no en el día. No enseñamos que las personas que se reúnen en un día son mejores o más obedientes que aquellos que no se reúnen en ese día.

Conmemoramos la salvación en Cristo. Los festivales cristianos tradicionales hacen esto más directamente que los festivales del antiguo pacto. En las naciones occidentales, casi todos saben que la Pascua Florida conmemora la resurrección de Cristo, mientras que pocos asocian la Fiesta de Panes sin Levadura con el cristianismo.

El principio de los días de adoración es que el pueblo de Dios conmemora la salvación. Los israelitas recordaban la salvación física y tenían la esperanza de una salvación futura, pero nosotros miramos a Jesucristo, especialmente su nacimiento, crucifixión y resurrección.

Los festivales israelitas pueden usarse para adorar a Cristo, así como los otros días. Los cristianos de la iglesia primitiva adoraban en el templo durante los festivales, sin quejas de parte de Pablo.

Nosotros les permitimos a los miembros escoger sus días de adoración, pero las circunstancias y el número de personas podría requerir que algunas reuniones se hagan en los hogares.

Sería inconsistente predicar la gracia y la libertad y al mismo tiempo prohibir la adoración en días que tienen un origen que no nos gusta.

Mientras nos acercamos a Cristo, mientras nos convertimos más como Él, los días del calendario ya no serán tan importantes. Los días son provechosos para adoración, pero estos no son nuestra meta principal. Nuestra meta es dirigir a la gente a Cristo, y permitirle vivir en nosotros, permitir que sus actitudes nos dominen: actitudes de amor, de respeto para otros, de humildad, de concentrarnos en Dios. Nuestro sentido de unidad debe basarse en estas verdades internas, no en el asunto externo de considerar un día mejor que otro.

 

 

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