GRITÉ: ¿DIOS ESTAS ALLÍ? ¡AYÚDAME!
Liliana de Díaz
Honduras
Recuerdo era el año 1973 tenia 12 años y una familia llena de problemas, sin padre y una madre en una cama muriendo con un dolor terrible, sin poder mover su cuerpo paralizada. Yo me quedaba por las noches, ponía mis rodillas en el piso y apoyaba mi pecho en un lado de la cama con mis manos estiradas tocando las de ella para cuando ella no soportaba estar de un lado podía apretar mi mano para que yo despertara y le moviera hacia otro lado. Estábamos muy unidas yo era la 4ta de 8 hermanos. Mis hermanos mayores se habían ido de casa para estudiar y trabajar en otros países así que yo estaba al mando de la casa y de mis hermanita(os) el mas grandecito tenia 7 los demás de 3-4 y 5.
Ese
día fue peor que los otros que había vivido todo ese tiempo .Mi madre me
dijo, Lily tiene que ser fuerte y quiero que siga adelante yo creo que
moriré me siento muy mal, este dolor no se me quita y mi cuerpo ya no
soporta... te amo hijita, perdóname y por favor cuide muy bien a sus
hermanitos y por favor déjeme un momento sola no quiero que mire mi dolor.
Sentí que ella estaba despidiéndose de mi y un frió con un vacío me llenó de gran angustia, Salí corriendo mis hermanos me preguntaron Lily ¿que pasa? y con mucha dificultad pude detener mis lagrimas y les dije oremos.
Había asistido hacia unos domingos a una Iglesia que estaba cerca de nuestra casa, lo increíble era que cuando los domingos el Pastor venía a invitarnos a la reunión muchas veces me escondí y dije a mis hermanos que dijeran que no estaba.
Pero ese día en particular sentí que tenía que pedirle auxilio al Ser del que me había estado escondiendo. Con apenas 12 años me di cuenta y hasta entonces comprendí lo que el Pastor nos había estado repitiendo el domingo anterior que me había parecido tan aburrido: que había un lugar en el cielo donde habitaba alguien llamado Dios.
Entonces sentí que Él me podía ayudar. Tenía tanto dolor dentro, sentía que mi corazón explotaría si no gritaba y al mismo tiempo mi voz apenas podía salir. Imagino que Dios escuchó el dolor y el clamor desde dentro de mi corazón y seguramente inclinó su oído para poder entender todo lo que aquella pequeña niña, llena de angustia le pedía a Él. Y GRITÉ ¿DIOS ESTÁS ALLÍ? Señor mírame solo tengo 12 años ¿cómo voy a terminar de criar a mis hermanitas(os)? necesito ir a la escuela no me quites a mi Mamá estoy sola en el mundo sin ella, ¡ayúdame por favor!, déjala conmigo 15 años mas y prometo que iré a la Iglesia todos los domingos y no mentiré mas. ¡Por favor Dios escúchame, ahora se que estas allí!
En ese mismo instante comencé a escuchar una canción en el radio de la casa vecina que decía. “ me encontré preguntándole a mi Dios y una respuesta me dio, la respuesta fue música y amor para ti” En ese instante sequé mis lagrimas y corrí de regreso a la habitación de mi madre, y la respuesta fue increíblemente grande, mi madre que tenía ya varios días de no comer ni beber nada, me dijo Lily ya no tengo dolor y tengo sed, dame agua y por favor has algo de comer hija tengo hambre, pero lo increíble fue que mi mamá ¡estaba sentada en la cama!. Todavía tengo en mi mente ese momento. Y mi llanto se volvió risa y fui muy feliz Yo acepte a Jesús el domingo siguiente.
Ahora le sirvo a Él. Mi madre hace 3 años que se fue con Jesús y yo sigo diciéndole cada día Señor prometo que…
Al momento de escribir este testimonio sentí el mismo dolor, pero lo maravilloso es que ahora Jesús me ha llenado de la misma felicidad y alegría y ha limpiado mis lágrimas.
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