Esperando con entusiasmo la guía de Cristo en 1997
Por Joseph Tkach
La Iglesia de Dios Universal fue fundada por gente que estaba comprometida en sacrificio y oración a construir un poderoso ministerio de la radio. Hoy, Jesús continúa trabajando en esta iglesia por medio de personas que están comprometidas en sacrificio y oración a seguirle dondequiera que él las guíe.
Ha sido un año difícil, pero también un tiempo de regocijo. Alabamos a nuestro Señor por la seguridad que nos da de que nuestra labor no es en vano (1 Corintios 15:58). Aunque el trabajo es duro algunas veces y no siempre es fácil ver por dónde nos guía Cristo, se nos promete que nuestras obras serán ricamente recompensadas. Estamos siendo refinados, y la pureza no es producto de la comodidad y rutinas fáciles.
Estamos creciendo espiritualmente, y el crecimiento es el resultado de llevar en hombros la carga pesada, en nuestro caso, una carga tan pesada que no nos es posible llevarla por nosotros mismos. Las cargas que llevamos nos han puesto de rodillas una y otra vez, y el Señor Jesucristo nos está ayudando día a día a hacer la obra que él quiere que hagamos.
En algunas formas, nuestra "obra" es más pequeña de lo que ha sido por muchos años. Tenemos menos dinero para trabajar, lo cual significa que necesitamos y apreciamos más cada dólar. Hemos hecho reducciones dolorosas en el número de empleados en la sede y, en un grado menor, en el campo ministerial. Hemos tomado la dolorosa decisión de cerrar la universidad en mayo (vea abajo el anuncio a la prensa), y confiamos que Dios proveerá los recursos educativos que la iglesia necesita para trabajar en el siglo 21.
Nuestro personal no puede hacer tanto como solía hacer, y dependemos más y más de trabajadores voluntarios. Aun parte de nuestro trabajo pastoral lo están realizando trabajadores voluntarios que están siendo entrenados para esta labor. Nuestros trabajadores voluntarios ampliarán nuestra habilidad para hacer la obra que Dios sabe que está en nuestro futuro. Él nos está preparando, entrenándonos para un mayor servicio para promover su reino.
Crecimiento Dinámico
Estamos creciendo en muchas formas importantes:
Adoración -- Dios está trayendo nueva vida a nuestras reuniones de adoración, ayudándonos a sentir su presencia y ser vitalizados por su Espíritu para ser vasos de su amor durante la semana. Esta experiencia nueva de la presencia de Dios no tiene que ver primeramente con el formato del servicio. Es un asunto de incremento de corazones fieles, llenos de oración, que se juntan para adorar.
Oración -- como individuos, grupos de estudio y oración, y congregaciones. Hay mucha más alabanza, confesión y búsqueda de la ayuda de Dios. Hay una mayor conciencia de nuestra dependencia de Dios y de su amoroso interés por nosotros.
Estudio bíblico -- Dios nos ha dado una nueva estructura para entender el Antiguo y Nuevo Testamentos, y estamos aprendiendo qué es lo que Cristo quiere que seamos y hagamos. En nuestros sermones, en nuestros grupos de estudio y oración, y en nuestro estudio personal estamos empezando a oír más personalmente y más claramente lo que Dios está diciendo.
Compañerismo -- Tenemos una maravillosa tradición de conversación vivaz antes y después de nuestros servicios de adoración. La oración y adoración de nuestros grupos de estudio y oración junto con un mayor compromiso en la oración y adoración privadas están ayudando a que nuestras conversaciones, al ser más significativas espiritualmente, traigan gloria a Dios conforme promueven la gracia y el amor de Dios a otros.
Habilitando a los santos -- Más pastores se están sintiendo cómodos con la responsabilidad de habilitar y equipar a los miembros para que sirvan de acuerdo con los dones espirituales que Dios les ha dado. Están enseñando a los miembros cómo descubrir sus dones espirituales, y cómo usarlos para la edificación del cuerpo de Cristo.
Ministerio -- No sólo trabajo pastoral, sino servicio edificante a Dios en el nombre de Cristo dado por cualquier miembro. Esto incluye consolar a los quebrantados de corazón, ayudar a los pobres, servir a los enfermos, hacer amigos y traerlos a Cristo, alentar a otros en sus ministerios particulares. Algunas veces nuestro ministerio en el nombre de Jesús es conocido por otros, y algunas veces es hecho por completo en forma anónima y conocido únicamente por Dios, quien recompensará a sus santos. Algunos están sirviendo por sí mismos en un ministerio pequeño, lleno de amor, para el cual Dios los ha habilitado. Otros están sirviendo juntos como grupos de estudio y oración o como congregaciones para hacer la diferencia en el nombre de su Maestro. Y se está haciendo en unidad, en cooperación, en armonía, en humildad, para traer gloria a Dios, no para traer gloria a uno mismo o para buscar la admiración o para obtener el control de algo.
Evangelismo -- Hay tanto que se podría decir aquí! Dios nos ha dado tan maravillosas nuevas y ha llenado nuestros corazones con tanto agradecimiento y gozo por su amor, su misericordia, su perdón y su grande salvación que no podemos esperar a compartirlo con vehemencia, sin timidez. Estamos oyendo el evangelio en nuestros servicios de adoración, hablando las buenas nuevas en nuestros grupos de estudio y oración, encontrando formas de expresar cómo Jesucristo ha bendecido nuestras vidas. Y más de nosotros están descubriendo que no hay mayor gozo que compartir la sorprendente historia del amor de Dios y ver que otro pecador venga a casa a su Salvador.
Bautismos -- Cada mes en nuestra iglesia, más de 100 personas son bautizadas en el nombre de Jesucristo. Nos regocijamos con los santos ángeles por estas nuevas vidas!
Hay tanto por hacer, queridos amigos! Algunas cosas requieren dinero. Otras requieren talento o habilidad, dones espirituales e inclinaciones dirigidas a Dios. Y otras requieren tiempo. Todo ello requiere un sacrificio diario de oración: oración de alabanza, agradecimiento, arrepentimiento, y búsqueda de la voluntad y el poder de Dios en nuestras vidas.
Sólo por medio de la oración devota y celosa encontraremos la dedicación y el compromiso, la abnegación y el poder para ser todo lo que Dios quiere que seamos. El crecimiento no viene de la comodidad y las rutinas fáciles. El crecimiento viene de las cargas pesadas que permitimos que Jesucristo lleve mediante nuestras vidas.
Esperamos que en 1997 nuestro Señor y Salvador nos conducirá donde él quiere que vayamos. Él es nuestra fortaleza. Comprometámonos a honrarlo en todo sentido más de lo que lo hicimos en 1996.