Historia sobre cómo trabajar juntos
Hay una interesante historia en el libro de Josué que creo
que se relaciona con la situación de nuestra iglesia hoy en día. El libro de
Josué, claro está, es la historia de los israelitas cuando cruzan el Jordán,
entran en la Tierra Prometida y derrotan a los cananeos, quienes vivían allí.
La historia comienza en realidad en el libro de Números, porque los israelitas
comenzaron a conquistar tierra aun antes de que cruzaron el río Jordán. Números
21:21-35 describe las victorias militares sobre los reyes amorreos que vivían
al norte y al este del Jordán. Esta era una buena tierra para el ganado, y los
hijos de Gad y los hijos de Rubén, quienes tenían una inmensa cantidad de
ganado, le pidieron esta tierra a Moisés (Números 32:1-5).
Pudo haber sido una petición inocente, pero Moisés fue severo con ellos:
"¿Irán vuestros hermanos a la guerra, y vosotros os quedaréis aquí? ¿Y
por qué desanimáis a los hijos de Israel?" (vers. 6-7). Moisés entonces
comparó su petición al fiasco en Cades-barnea, el cual causó la muerte en el
desierto de toda una generación (vers. 8-13). "Y he aquí, vosotros habéis
sucedido en lugar de vuestros padres, prole de hombres pecadores, para añadir aún
a la ira de Jehová contra Israel" (vers. 14).
Moisés pensó que querían disfrutar de la seguridad mientras las otras 11
tribus peleaban contra los cananeos; que querían dejar de batallar y no ayudar
a sus hermanos, aunque sus hermanos les habían ayudado. Entonces después le
prometieron a Moisés que ayudarían a derrotar a los cananeos, dejando a sus
esposas e hijos al este del Jordán (vers. 16-19). Moisés aceptó esta
sugerencia, pero les advirtió sobre las consecuencias de no cumplir su promesa
(vers. 20-24).
Eso nos trae a Josué 1:12. Josué les recordó a los rubenitas, gaditas y a la
media tribu de Manasés lo que les había dicho Moisés: "Acordaos de lo
que os mandó Moisés, siervo de Jehovah, diciendo: ‘Jehovah vuestro Dios os
ha dado reposo y os ha dado esta tierra. Vuestras mujeres, vuestros niños y
vuestros ganados se quedarán en la tierra que Moisés os ha dado a este lado
del Jordán. Pero vosotros, todos los guerreros valientes, cruzaréis armados al
frente de vuestros hermanos y les ayudaréis, hasta que Jehovah haya dado reposo
a vuestros hermanos como a vosotros... Después volveréis a la tierra que tenéis
como posesión, que os ha dado Moisés, siervo de Jehovah, a este lado del Jordán,
donde se levanta el sol'" (vers. 13-15). Así que las dos tribus y la media
tribu de Manasés prometieron luchar; y cumplieron su palabra, luchando
aparentemente por siete años para ayudar a las otras tribus a adquirir sus
tierras.
Caleb dijo que la conquista terminó 45 años después del incidente en
Cades-barnea. Los israelitas anduvieron por el desierto por 38 años después de
eso, o sea que la conquista aparentemente tomó siete años (Josué 14:10).
Josué 22 concluye la historia: "No habéis abandonado a vuestros hermanos
en este largo tiempo, hasta el día de hoy; sino que habéis guardado los
mandamientos que Jehovah vuestro Dios os ha encomendado. Ahora que Jehovah
vuestro Dios ha dado reposo a vuestros hermanos, como les había prometido,
volved y regresad a vuestras moradas, a la tierra de vuestra posesión que Moisés
siervo de Jehovah os ha dado al otro lado del Jordán" (vers. 3-4).
Era una historia (en contraste al tiempo de los jueces) de las tribus trabajando
juntas para ayudarse la una a otra. El pueblo fue fiel a los mandamientos que
Moisés le había dado, y fiel a lo que dijo que iba a hacer.
¿Qué tiene esto que ver con la iglesia hoy en día? Creo que es justo comparar
a los rubenitas y gaditas con los miembros de la iglesia que, por la gracia de
Dios han resistido las tormentas doctrinales y cuyas congregaciones están
fuertes y estables. Ahora bien, a algunos de ellos les gustaría simplemente
"quedarse en casa" y disfrutar de sus bendiciones, independizándose
sin contribuir más al bienestar general y a las necesidades de la denominación
por medio de la cual Dios los trajo a donde están. Creo, como Moisés creyó de
las tribus que aseguraron su territorio al principio, que estas congregaciones
tienen la responsabilidad de "quedarse en la batalla" y trabajar hasta
que sus hermanos y hermanas puedan entrar a "la tierra prometida" y
disfrutar también su descanso.
La mayoría de las congregacio-nes, claro está, están deseosas de
"resistir" hasta que se vendan las propiedades, y estoy agradecido por
ellos. No obstante, me duele que unas pocas congregaciones han comenzado a
pensar, de hecho: "Gracias por hacer los cambios doctrinales. Estamos
contentos porque nos enseñaron acerca de la gracia y nos guiaron fuera del
exclusivismo y el legalismo. Estamos contentos porque nos han enseñado acerca
del sacerdocio de todo creyente y de la importancia de la evangelización en
nuestras regiones. Les agradecemos esto, pero ahora queremos independizarnos. No
les vamos a ayudar a enseñarle a nadie más. Estamos contentos porque nos
ayudaron, pero ahora que estamos donde estamos, no los vamos a ayudar más".
En muchas maneras, entiendo sus sentimientos. Están contentos por los
beneficios y por la nueva visión del ministerio, pero ahora quieren implementar
esos beneficios en sus respectivas regiones, y consideran el resto de la
denominación como un impedimento para sus objetivos. Tienen lo que necesitan, y
no desean postergar sus objetivos para poder ayudar a las otras congregaciones a
sobrevivir hasta que se vendan las propiedades. Creo que este es el tipo de
actitud contra la cual advirtió tan fuertemente Moisés.
Es importante entender que no tenemos que cruzarnos de brazos durante este
tiempo de transición. Aun mientras esperamos que se vendan las propiedades, hay
muchas buenas obras que ya se están haciendo para el reino. Como lo están
demostrando muchas congregaciones, es muy posible ser eficaces en nuestras
regiones y a la misma vez apoyar la obra del reino en la denominación.
Recientemente recibí este informe de Sonny Parsons, pastor de las
congregaciones de San Antonio, Kerrville, Uvalde, Corpus Christi y Victoria,
Texas:
En Pentecostés en San Antonio la iglesia se llenó. Estuvimos contentos de ver
a tanta gente allí. Al final del servicio tomamos la comunión y, en vez de
levantar una ofrenda en la forma acostumbrada, les pedimos a las personas, a
medida que se acercaban para tomar la comunión, que trajeran sus ofrendas a
Dios y las pusieran en las canastas que habíamos puesto.
Desde que comenzamos nuestro servicio a la comunidad, hemos tenido más de 20
personas nuevas que nos han visitado en la iglesia. Jane usa nuestra camioneta
para recoger a los niños del vecindario, y varios están asistiendo a la
iglesia regularmente y también han invitado a otros niños.
Las siguientes son algunas de las cosas que nuestras congregaciones han hecho
para fomentar la evangelización. Le damos todo el crédito a Dios por lo que
nos ha permitido hacer.
1. Recomiendo que los pastores participen en alianzas ministeriales. Esto me ha
dado una idea del amplio espectro de creencias. La Cruzada de Billy Graham ayudó
a abrirme puertas para asistir a estas alianzas. La interconexión entre muchas
de ellas es sorprendente.
2. Después de hablar con Paul Cedar en la Escuela de Evangelismo de Billy
Graham acerca de sus caminatas de oración, comenzamos a hacerlas en noviembre.
Mientras caminamos por el vecindario, oramos discretamente para que Dios llame a
la gente al conocimiento de salvación.
Le pedimos a la congregación en diciembre que comenzara a orar para que Dios
nos mostrara una comunidad para empezar a evangelizar, y que nos proveyera un
lugar para reunirnos en esa área, ¡y lo hizo! Es impresionante cómo Dios nos
mostró un área y proveyó un local, el cual utilizamos ahora los siete días
de la semana. Está directamente en el centro de la comunidad que nos mostró.
Está a menos de tres cuadras de mi casa, así que puedo estar en medio de la
gente en mi comunidad.
3. Cuando terminamos nuestra Declaración de Misión de la congregación (la
cual es, básicamente, cumplir los grandes mandamientos de amar a Dios y al prójimo,
y cumplir la gran comisión), las partes parecían juntarse solas. Les pregunté
a los miembros, como lo declara nuestra declaración de misión: ¿Hasta dónde
estarían ustedes dispuestos a ir para mostrarle amor a sus vecinos? Entonces
les pregunté: ¿estarían dispuestos a cambiar el día en que adoran para
satisfacer las necesidades de personas nuevas? Entonces comenzamos una serie de
mensajes acerca de la posibilidad de cambiar nuestros servicios de sábado a
domingo. Tuvimos nuestro primer servicio de domingo el Domingo de Resurrección,
y Dios ha guiado a los miembros a hacer este cambio. Solamente tuvimos cuatro o
cinco personas que no querían cambiar. Así que ofrecemos un servicio los sábados
a las 5:00 de la tarde, y el servicio regular los domingos a las 11:00 de la mañana.
4. Comenzamos un ministerio en la comunidad llamado "Nuevos
Comienzos". Se basa en 2 Corintios 5:17. Creemos que todos quieren una
oportunidad de tener un "comienzo nuevo". Hicimos camisetas con las
palabras "Nuevo Comienzo, ministerio a la comunidad, IDU" al frente y
detrás.
5. Frecuentemente tenemos "día de camiseta" en los servicios, y después
vamos a la comunidad a recoger basura, etc. Las camisetas sirven para
identificarnos y mostrar unidad. Creímos que primero teníamos que mostrarle a
la comunidad que nos preocupábamos por ellos, antes de que pudieran escucharnos
compartir el evangelio.
6. Les dije a nuestras congregaciones que a no ser que comencemos a evangelizar
y a hacer discípulos que íbamos a morir como congregación. Necesitamos ser
alimentados como congregación, pero también necesitamos buscar a la comunidad
que no ha sido salva.
Poco antes de esto, había estado en una reunión con John Quam de Misión América,
y él habló acerca de maneras de hacer que la comunidad participe en la
evangelización. Una de las maneras que recomendó fue el método llamado
"canning hunger" (enlatando el hambre). La congregación va de puerta
en puerta solicitando donativos de comida enlatada de la comunidad para las
personas que están sin hogar, y después se les menciona a los donantes que la
iglesia ora por las necesidades de la gente. Se les pregunta si les gustaría
que oremos por algo que solo Dios puede resolver. Hicimos esto en la comunidad y
en menos de una hora recogimos suficiente comida enlatada para alimentar a 150
personas, y algunas de las personas solicitaron oraciones.
Llevamos la comida al Ejército de Salvación en Kerrville. Después enviamos
una nota a cada hogar del área que visitamos, dándoles las gracias por su
colaboración e invitándolos a los servicios.
7. Tomamos las primeras seis semanas del nuevo año para que cada congregación
se familiarizara con la Síntesis Doctrinal, palabra por palabra y pasaje por
pasaje de la Sagrada Escritura, en los servicios.
Todos los que terminaron este estudio recibieron un certificado declarando que
habían completado la clase. Pensamos que si íbamos a atraer a nuevas personas,
teníamos que entender y apoyar nuestras creencias como denominación.
8. En mayo llevamos un folleto a 500 hogares en el vecindario explicando lo que
le ofrecemos a la comunidad, y solicitando sugerencias acerca de otras
actividades de servicio que les gustaría que una iglesia local auspiciara. Como
resultado, ahora ofrecemos una clase de artes manuales los jueves por la mañana.
Nota: Ningún aspecto de nuestro esfuerzo evangelístico ha sido muy costoso.
Los costos son mínimos, pero los resultados son grandes.
Se está produciendo fruto
No todos pueden hacer lo que Sonny y Jane están haciendo en Texas. Cada
congregación debe promover activides y planes de acuerdo con sus dones y de
acuerdo con las necesidades de la comunidad a la cual sirven. Ellos están
deseosos de hacer algo para el reino de Dios.
¡Están agradecidos por lo que la denominación ha hecho para que esto sea
posible, y apoyan la continua labor que la iglesia tiene que hacer, para que más
congregaciones puedan ser más eficaces en el servicio de Dios!
En el tiempo de los jueces, cada uno hacía lo que bien le parecía, y la nación
sufrió tremendamente por ello. Mucha gente en cada denominación piensa primero
en sus propios intereses, y le da a la iglesia las migajas que sobran. Tanto en
tiempo como en dinero, están descuidando a la iglesia. ¡Irónicamente, como
individuos, los cristianos ricos dan menores porcentajes que los cristianos que
no han sido tan bendecidos financieramente!
Amigos, hay trabajo que hacer, trabajo increíblemente importante. No es fácil,
pero es el trabajo que Cristo pone delante de nosotros. Si han recibido
beneficios de la iglesia, les exhorto a ayudar a otros a recibirlos, también.
Si han recibido beneficios espirituales, les exhorto a dar beneficios materiales
(1 Corintios 9:11).
Si han recibido una cosecha espiritual, no solamente tomen los beneficios y
salgan corriendo. Quédense para ayudar a sus hermanos y hermanas hasta que
conquistemos a los "cananeos", y todos podamos entrar en el reposo que
Dios ha prometido (Hebreos 4:1-11).