Todos queremos saber las respuestas a estas preguntas. Lo que necesitamos
entender ahora es que nuestro futuro está siendo formado por nuestro presente.
Lo que hagamos hoy y en los meses venideros nos afectará en el nuevo milenio. A
nivel humano nuestro futuro está en nuestras manos.
Parte 1:
¿Espectadores o participantes?
El otro día escuche un comentario negativo acerca de la iglesia. Claro está,
lo negativo siempre florece dondequiera que tengamos a seres humanos. Es humano
ver el lado oscuro de las cosas y esperar los peores sucesos.
El comentario fue algo así como que nosotros (la Iglesia de Dios Universal)
hemos venido desde tan lejos únicamente para separarnos y dispersarnos en nada.
Me recordó de la teoría de la "gran explosión" cósmica del
universo; que el mundo comenzó con un estallido y terminará con un gimoteo.
No veo la razón de dicho universo, tampoco creo en la idea que nuestra
denominación necesita terminar en desorden. ¿Es eso lo que sucederá? ¿Que
terminaremos con un chillido que apenas se podrá oír?
Recuerdo lo que la madre de Sansón le dijo a su esposo cuando él pensó con
pesimismo que Dios terminaría con sus vidas. "Y su mujer le respondió: Si
Jehová nos quisiera matar, no aceptaría de nuestras manos el holocausto y la
ofrenda, ni nos hubiera mostrado todas estas cosas, ni ahora nos habría
anunciado esto" (Jueces 13:23).
¿Qué ha hecho Dios en nuestro medio? Bastante, aunque a veces se nos olvida.
Dios ha restablecido nuestra fe en Jesús, nos ha librado de nuestros errores, y
al sacudirnos ha dejado buenas cosas que permanecen (Heb. 12:27); nuestro celo
por su palabra, nuestra fuerza de dedicación para hacer del cristianismo
nuestro diario camino de vida, nuestros lazos de compañerismo internacional
(algo por lo cual algunas denominaciones darían su brazo derecho), nuestras
habilidades corporativas y experiencia en diferentes medios de comunicación.
Añadidos a estos Dios nos ha bendecido con vigor reavivado por adoración
significativa, un deseo de ser responsables del evangelismo en la comunidad, un
enfoque continuo y conocimiento de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo. ¡Todo
verdaderamente significante! ¿Valoramos los dones que Dios nos ha dado?
En una conferencia ministerial en la República Sudafricana tuvimos un
disertante invitado, Abel Govender, quien trabaja para Radio Pulpit (El púlpito
radial), un ministerio cristiano de comunicación. El Sr. Govender especuló que
Dios nos ha preparado como comunidad para un tiempo como este.
No sé si Dios tiene un propósito absoluto para nosotros fuera de apacentar el
rebaño que nos ha dado y predicar el evangelio, pero esas son razones
suficientes para mí.
Abel continuó explicando que tenemos mucho que ofrecer, y nos advirtió no
enredarnos en nuestros propios problemas.
Frecuentemente no podemos ver nuestro potencial en Cristo cuando nos distraemos
en nuestros problemas internos como congregación o denominación.
Sansón fue distraído de su propósito por asuntos domésticos y por su egoísmo.
También dejó pasar ocasiones en las cuales hubiera podido cumplir su misión,
pero usó sus talentos caprichosamente o como mejor le convenía.
No fue hasta que ya casi era muy tarde que permitió que Dios lo usara, y su
misión fue cumplida.
Hay lecciones en esto para nosotros, tanto personalmente como para el cuerpo de
creyentes. Dios le ha dado a nuestra comunidad dones históricos y presentes,
frecuentemente expresados mediante individuos.
¿Valoramos esos dones? Más que nada, ¿valoramos el don de su Hijo, por medio
de quién podemos hacer todas las cosas?
¿Queremos ser espectadores o participantes en esta obra que Dios está haciendo
entre nosotros? Los espectadores animan al equipo cuando está ganando y juzgan
al equipo ásperamente cuando no está ganando.
Participantes o jugadores se juntan y se esfuerzan por cumplir con las metas del
equipo, ganando o perdiendo. Con nuestra iglesia, ya sea su congregación o el
cuerpo internacional, ¿con cuál nivel de participación está usted más cómodo?
¿Cómo espectador o como participante?
Al referirse a nuestra relación con él, Jesús dijo que debemos ser
participantes, no observadores del "baile" al que él nos ha invitado.
"Os tocamos flauta, y no bailasteis; os endechamos, y no lamentasteis"
(Mateo 11:17).
Jesús nos dice que debemos tomar nuestra cruz y seguirlo a Él. El cristianismo
es activo, no pasivo. Es algo que Jesús hace a medida que vive en nosotros, no
es algo que nos acontece.
¿Cómo se relaciona esto a como Dios obra en una congregación o en un grupo de
cristianos ligados por la fuerza de circunstancias, elección, preferencia o
cualquier razón?
Podemos elegir nuestra denominación o compañerismo o falta de ellos, pero
donde sea que funcionemos como cristianos necesitamos bailar. Un vals, un fox
trot, estilo libre; lo que sea, ¡solo salga a bailar! ¿Baila usted en el compañerismo
de la Iglesia de Dios Universal? ¿O es más fácil sentarse a mirar y criticar
desde la pista?
Estas pueden parecer fuertes palabras, pero no son mías; Jesús nos ha dicho
que bailemos; o sea, que formemos parte de su obra en el mundo y que
participemos. Cómo bailamos o no bailamos ahora nos afectará como denominación.
Si no servimos para Dios, entonces de nada servimos.
Suponiendo que comencemos a bailar, vamos a las preguntas iniciales. ¿Cómo será
asistir a una congregación de la Iglesia de Dios Universal en el 2005? Y ¿qué
estaremos haciendo como denominación internacional?
¿Cómo podré comenzar a contestar esto? Solo puedo decir que tengo un sueño
para nosotros, y me gustaría compartir ese sueño con ustedes. No creo que es
mi sueño solamente; creo que muchos de ustedes también lo tienen.
Parte 2:
Cualidades espirituales de la nueva Iglesia de Dios Universal
¿Cómo será ir a una congregación de la Iglesia de Dios Universal en el año
2005? ¿Cómo será el formato de los servicios? ¿Cuatro canciones, oración, música
especial, sermón, más canciones, y serán las canciones nuevas o viejas? ¿En
qué días nos reuniremos? Estas son las preguntas incorrectas, yo pienso.
La forma no es una cuestión de santidad. Por supuesto, habrá alguna clase de
forma, como siempre la ha habido en cualquier congregación.
Espero que la forma realzará el gozo de nuestra salvación, no lo obstruirá.
Eso es a lo que Pablo se refiere en su carta a los corintios cuando escribió:
"Hágase todo decentemente y con orden". La forma estará ahí, pero
no permitamos que se interponga en el camino. Los corintios habían puesto su
forma antes de su celebración de Cristo.
Cuando yo era joven, había un programa en la televisión de dos sastres algo
corruptos. Ellos algunas veces usaban material de mala calidad, pero les decían
a sus clientes que recibían más valor por su dinero si le compraban todo a
ellos. Tenían la frase: "No se preocupen por la calidad, sientan la
anchura". Mi visión de nuestras congregaciones no tiene que ver con la
cantidad de cosas que permitimos o no permitimos, sino con la esencia de lo que
seremos como grupo de creyentes. No la anchura, sino la calidad.
¿Cuáles son algunas de las cualidades que yo pienso que existirán en nuestras
congregaciones? El Sr. Tkach ha hecho hincapié en el enfoque "hacia
arriba, hacia dentro y hacia fuera" en nuestra vida como iglesia, y estas
cualidades ilustran estas ideas.
Es mi sueño que los que visiten nuestras congregaciones en el futuro encuentren
un buen grado de las siguientes cualidades espirituales:
Restauración. Las personas pueden venir a nosotros y ser restauradas hacia Dios
y hacia el prójimo.
La vida da su porción de formas en que se rompen las relaciones, y a medida que
nos unimos para adorar a Dios, nuestra relación con Él y con los demás puede
ser sanada. Nuestra adoración en todas sus formas variadas realzará el
concepto de restauración.
Santuario. Necesitamos escapar de los cuidados de este mundo. Podemos hacer esto
regularmente en nuestro caminar diario con Jesús, y nuestras reuniones también
pueden proveer una oportunidad y un lugar donde las personas puedan estar
seguras en la presencia de Dios.
Con propósito. No importa cuál sea la situación de una persona en la vida, la
predicación y los servicios deben ayudar a cada individuo en su viaje
espiritual. Que se satisfagan sus necesidades, y que sientan que al venir a
nuestras congregaciones Dios los haya tocado de cierta forma. Este propósito
puede hacer que quieran volver a asistir.
Instrucción. Las personas vienen a los servicios y escuchan un mensaje personal
de Dios para ellos, ya sea en el sermón, la música, las oraciones o el compañerismo.
Dios nos habla, y somos guiados por su gran poder. Una de las maneras
importantes en que Él hace esto es en la adoración colectiva.
Diversidad. Dios nos ha dado el don de diversidad, y este es evidente en
nuestras congregaciones. La diversidad provee variedad cultural en la manera en
que adoramos y en el carácter local. A medida que se restauran las relaciones
diariamente en el marco de nuestros servicios, el abrazar la diversidad se
convierte en uno de nuestros factores unificadores.
Gozo. La iglesia es un ambiente alegre donde la gente celebra el gozo de su
salvación. Este gozo traspasa las fronteras entre generaciones, y hay
entusiasmo para todos dentro de nuestras congregaciones.
Participación. Existe la posibilidad de participación para todos en
ministerios informales u oficiales. La actividad es real: "abundando
siempre en la obra del Señor" (1 Corintios 15:58).
Servicio. Cada congregación busca formas de servir a la comunidad con el
mensaje del evangelio y está activamente haciendo una diferencia en la
comunidad.
Pertenencia. Existe un sentimiento de que somos parte de Jesús, de los demás,
del gran cuerpo de Cristo, y de las actividades de la hermandad de la Iglesia de
Dios Universal. En el viaje espiritual, las personas sienten que en vez de
buscar ahora pueden contribuir.
Parte 3:
¿Ser diferentes, o hacer una diferencia?
¿Qué estará haciendo nuestra hermandad mundial? De vez en cuando confundimos
el concepto de ser diferentes con el de hacer una diferencia.
Es un hecho de la vida que las diferencias existen y existirán, pero surge la
contienda cuando la gente usa la diferencia como una indicación de
superioridad. ¿Somos cristianos porque somos diferentes, o porque Jesús en
nosotros hace una diferencia? Espero que podamos aceptar la realidad de las
preferencias y las diferencias de los demás, y dejar de usarlas como límites o
puntos de separación.
Concentrarnos en lo que nos hace diferentes dentro del cuerpo de Cristo es
concentrarse en la forma; el permitir que Jesús haga una diferencia mediante
nosotros en cualquier situación es predicar el evangelio. La forma no es santa;
Jesús sí lo es. A lo largo de las edades muchos humanos han considerado la
forma en el cristianismo como una expresión de santidad, y al hacerlo, le han
dado una mala reputación al nombre de Cristo.
Algunos en la iglesia de Galacia querían imponer el legalismo sobre los nuevos
conversos. Lo que les importaba a ellos no era la diferencia que Jesús hacía
en la vida de una persona, sino la diferencia que las costumbres y tradiciones
pueden hacer. "Oh gálatas insensatos... ¿Quién os hechizó?"
En su Mensaje, adaptación del Nuevo Testamento, Eugene Peterson expresa Gálatas
1:4 de esta forma: "Jesucristo nos rescató del mundo malo en el que
estamos al ofrecerse a sí mismo como un sacrificio por nuestros pecados. El
plan de Dios es que todos experimentemos ese rescate."
No somos rescatados por la forma, sino por el sacrificio de Jesucristo. Y el
plan de Dios es que toda la humanidad sea rescatada. Mi visión para la Iglesia
de Dios Universal es que seamos utilizados por Dios para esa misión de rescate.
¿Cómo nos usará Dios? Primero, nos sacrificamos por Él y nos ofrecemos como
instrumentos para su propósito de salvación. Entonces Dios nos ayudará a usar
nuestros dones individuales y corporativos, y le añadirá a medida que Él lo
vea necesario.
Como corporación, yo veo la participación en las siguientes actividades con el
pasar de los años:
Entrenamiento. Capacitar espiritualmente y proveer recursos físicos a los líderes
cristianos y ministros para sus necesidades de pastoreo y misiones. Esto
traspasa el género, la edad, la cultura y, en algunos casos, las divisiones
entre denominaciones.
Misiones. Reconocer nuevos campos de misión y viejos campos de misión que
necesitemos volver a visitar. El utilizar nuestros recursos sabiamente nos dará
una mayor oportunidad para difundir el evangelio en estas áreas.
Evangelismo. En el ámbito local, nacional e internacional, usar material
impreso, los medios de comunicación, reuniones o cualquier puerta que Dios abra
para nosotros.
Intercambio entre denominaciones. Unirse a las organizaciones apropiadas e
intercambiar ideas sobre la evangelización con otras denominaciones dentro del
cuerpo de Cristo para promover el evangelio. Podemos aprender de otros, y ellos
también pueden aprender del tapiz de nuestra experiencia.
Caridad. Ayudar en lo posible en actividades de servicio selectas en las
naciones donde tenemos representantes.
Para mí es emocionante ver que ya estamos participando gozosamente en todas
estas cosas, aunque sea a un menor grado. Por ejemplo, nosotros tenemos sesiones
de entrenamiento regulares para nuestros ministros y nuevos líderes. De vez en
cuando, nuevos grupos envían líderes que nosotros jamás hemos conocido a
estas conferencias, como sucedió recientemente cuando los pastores de la región
de Kitgum en el norte de Uganda asistieron a nuestra conferencia en el este de
África. Todos los líderes potenciales se incluyen en esas reuniones: hombres y
mujeres, ancianos y jóvenes.
Se están reconociendo nuevos campos de misión. Nuestra nueva misión es en
Benin, la obra de misión en Angola y Mozambique (de habla portuguesa), la
iglesia de Ghana está patrocinando a un misionero para ir al este de dicho país,
la iglesia de Sudáfrica se está concentrando en la misión de jóvenes, etc.
Esto es muy poco; hay mucho más trabajo de misión que podemos hacer para Dios.
El intercambio entre denominaciones está ocurriendo en diferentes formas.
Algunos de nuestros miembros se han unido a coros de otras denominaciones para
unirse en el ministerio de la música. Algunos de nuestros ministros semanal o
mensualmente se reúnen con asociaciones donde dan y reciben consejo y ánimo.
Tenemos oradores invitados de otras denominaciones, y a nuestros líderes de vez
en cuando se les pide que den sermones en otras iglesias. Nuestros miembros se
unen a otros en el cuerpo de Cristo para ayudar con reuniones cristianas
especiales, etc.
En el concilio de Jerusalén, se decidió que Pedro, Santiago y Juan llevarían
el evangelio a los judíos, y que Pablo y Bernabé serían comisionados para
predicarle a Jesús a los gentiles. Además, Pablo dice: "Solamente nos
pidieron que nos acordásemos de los pobres, cosa que procuré hacer con
esmero" (Gálatas 2:10). Dondequiera que voy, mi observación es que
nuestros miembros también están deseosos de hacer esto. En el ámbito
internacional, nuestras iglesias ayudan como les es posible. En Malawi y
Madagascar, nuestras congregaciones patrocinan y trabajan con orfanatos locales.
En Kenia, participamos en proyectos de conservación y autosuficiencia. Estos
son solo algunos de los muchos proyectos en los cuales estamos participando. Y
estos proyectos ayudan. Por ejemplo, permítanme contarles una historia
inspiradora de un niño cuyo nombre es Like, quien era parte del ministerio de
cuidado de la iglesia de Harare, en Zimbabwe.
El ministerio de cuidado fue iniciado por Sylvia Harrison, una de nuestras
diaconisas. Ha sido patrocinado financieramente por los miembros de Zimbabwe y
donativos caritativos de otras fuentes, admirablemente, de nuestras iglesias en
Australia. El enfoque especial de este ministerio ha sido el cuidado de niños
pequeños en un hospital local. Un huérfano, Like, ya había perdido un ojo
cuando nuestro grupo lo conoció por primera vez. Tenía cáncer en su otro ojo
y tenían planes de removerlo. ¿Cómo alcanzó nuestro grupo al pequeño Like,
de cuatro años de edad? Su tía, que tiene dos hijos propios, trató de
alimentarlo y cuidarlo. Nuestro grupo le dio ropa usada y dinero para comprar
comida. Ellos también hablaban con Like y se reían con él a medida que él
extiendía su brazo para obtener algunas golosinas. Like murió hace unos meses.
¿Hizo una diferencia nuestra gente en su corta vida? Yo creo que sí. Mediante
ellos, Jesús llegó a él, y en la próxima vida, lo que ustedes piensen que
sea (y no será limitada por nuestra imaginación presente), Like recordará su
bondad. Por supuesto, Dios lo recuerda ahora, como lo hizo con la caridad de
Cornelio (Hechos 10:4).
Espiritualmente hablando, el mundo está ciego, pobre y desolado. No solo el
mundo lejos de ustedes, sino el mundo en su misma calle y en su lugar de empleo.
Los mendigos en la esquina, la gente en el mercado, los colegas en la oficina,
todos necesitan ser rescatados mediante el sacrificio de Cristo. Como sugiere
Romanos 10, ¿cómo escucharán las buenas nuevas a menos que se envíe a
alguien? La respuesta de la Iglesia de Dios Universal es: "Aquí estamos,
Señor. Envíanos".
La tierra es tan hermosa y tan llena de potencial, y al mismo tiempo es un campo
de juego de confusión religiosa, infestada de supersticiones y falsas
doctrinas.
Hay mucho que hacer para nuestro Señor. Con Jesús, podemos hacer una
contribución y una diferencia. Gracias por su fe en Jesucristo, y por sus
oraciones y apoyo continuo a la Iglesia de Dios Universal. ¡Que Dios los
bendiga a todos!