Nuestros adolescentes: La iglesia de hoy
por Geoff Pittman
LEXINGTON, Kentucky (EE.UU.): “¡Soy guerrero de Dios!”, gritó mi sobrino de cinco años mientras levantaba una espada de juguete en el aire de acá para allá. Cortando plantas, continuó diciéndoles a todos en el patio acerca de cómo Dios le da su fuerza, y cómo estas plantas no pueden competir con el poder de Dios. Anteriormente estaba sentado en mi cuarto hablando con él acerca de Dios, y me dijo: “Geoffy, dime todo lo que sabes acerca de Jesús, para decírselo a toda la gente que conozco“.
Traté de encubrir mi sonrisa y le pregunté por qué razón quería decírselo
a todo el mundo. Me dijo que no todos saben acerca de Jesús y que aun las
personas más malas deben ser amadas. La emoción en sus ojos casi era demasiada
mientras me predicaba acerca del amor de Jesús y cómo debe difundirse a todos
los que lo conocemos.
“Este niño tiene cinco años“, pensé, mientras Dios me mostraba una vez más
que Él obra con todas las edades.
Cuando era joven, escuchaba acerca de la importancia de los jóvenes y cómo
ellos eran el futuro de la iglesia, o la iglesia del mañana. Era una idea que
implicaba: Los adultos solamente necesitan entretener a los muchachos hasta que
tengan suficiente edad para en realidad ser cristianos. De algún modo, si
jugamos suficientes juegos de baloncesto y tenemos suficientes actividades
durante nuestra adolescencia, entonces querremos permanecer en la iglesia como
adultos, y así es como se debe construir el futuro de la iglesia.
Es tiempo de que esa idea acerca de los jóvenes cambie. Ya no consideramos a
los jóvenes como la iglesia del mañana, sino la iglesia de hoy.
La obra de la iglesia es de proclamar las buenas nuevas, predicar el evangelio y
decirle a la gente acerca de Jesús ¿cierto? ¿Qué diferencia hay,
entonces, si un joven de 16 años, o aun de cinco años, comparte el evangelio,
o lo hace un adulto? No hay ninguna.
Sé de adolescentes que han sido cristianos solamente por unos pocos meses, y ya
han llevado a más personas a Cristo que adultos que han estado en la iglesia
por años. La fe no tiene nada que ver con la edad.
Los jóvenes están haciendo muchas cosas en nuestra denominación. Tenemos días
del servicio de los jóvenes, bailes y fines de semana regionales para jóvenes.
Es tiempo de que nosotros los adolescentes nos convirtamos en la iglesia de hoy.