PERDÓNANOS NUESTRAS DEUDAS

por Joseph Tkach

Como los que visitan este sitio web regularmente saben, la Iglesia de Dios Universal (Worldwide Church of God), patrocinadora de la revista, Plain Truth (La Pura Verdad), ha cambiado su posición  en un numero de creencias que hemos tenido por largo tiempo, durante los pasados últimos años. Al centro de esos cambios ha sido el aceptar que la salvación es por gracia por medio la fe. Aunque esto se predicaba en el pasado, siempre estaba acompañado con el mensaje que Dios nos debía una recompensa por nuestras obras que edificaban santo y justo carácter. Por décadas, nosotros considerábamos la adherencia escrupulosa a la ley como la base de nuestra justicia. Intentábamos relacionarnos con Dios por medio de las reglas y regulaciones del antiguo pacto en nuestro deseo ferviente de complacerle.

 En su misericordia, Dios nos ha demostrado que las obligaciones del antiguo pacto no se aplican a los cristianos que están bajo el nuevo pacto.  Él nos ha guiado a las riquezas de su gracia y a una relación renovada con Jesucristo. Él ha abierto nuestros corazones y nuestras mentes al gozo de su salvación. Las escrituras nos hablan con un significado fresco, y nos regocijamos diariamente en la relación personal que tenemos con nuestro Señor y Salvador.  Al mismo tiempo estamos muy conscientes de nuestra historia pasada.

 El Espíritu Santo esta obrando hoy en el cuerpo de Cristo para sanar heridas históricas y restaurar las buenas relaciones entre los ofensores y los ofendidos. Es mi dolorosa responsabilidad el reconocer que la Iglesia de Dios Universal ha estado entre los ofensores. Nuestro imperfecto entendimiento doctrinal nubló el simple evangelio de Jesucristo y nos guío a una variedad de conclusiones erróneas y prácticas que no eran bíblicas. Tenemos mucho de que arrepentirnos y de que disculparnos.

 Éramos farisaicos y juzgábamos, condenando a otros cristianos, llamándoles “así llamados cristianos” y dándole apelativos de “engañados” e “instrumentos de Satanás.”

Imponíamos sobre nuestros miembros una manera de vivir un cristianismo orientada en obras. Requeríamos adherencia a regulaciones pesadas del código del antiguo testamento. Nosotros practicábamos una manera muy legalista de como gobernar a la iglesia.

Nuestra manera de pensar basada en el antiguo pacto producía actitudes de exclusivismo y superioridad en vez de la enseñanza del nuevo pacto de unidad y hermandad. Nosotros le dábamos demasiado énfasis a las predicciones proféticas y especulaciones proféticas, haciendo menos el verdadero evangelio de salvación por medio de Jesucristo.

 Estas enseñanzas y practicas son una fuente de pena suprema. Estamos dolorosamente conscientes del dolor de corazón y sufrimiento que ha resultado de estos. Estábamos en error. Nunca hubo intención de engañar a alguien. Estábamos tan enfocados en lo que creíamos que hacíamos para Dios que no reconocíamos el camino en el cual estábamos. Intencionalmente o no, ese camino no fue el camino bíblico. Al mirar atrás, nos preguntamos como es que pudimos estar tan equivocados. Lo sentimos de corazón por todos aquellos a quienes nuestras enseñanzas les desviaron en las escrituras. No menospreciamos su desorientación espiritual y su confusión. Sinceramente deseamos su entendimiento y perdón. Reconocemos que la profundidad de la alienación puede hacer la reconciliación difícil. En nivel humano, a menudo la reconciliación es un proceso largo y difícil. Sin embargo oramos diariamente por ello, reconociendo que el ministerio de sanidad de Cristo puede cerrar aun las más profundas heridas. No hacemos ningún esfuerzo por cubrir nuestros errores bíblicos o doctrinales en nuestro pasado. No es nuestra intención el cubrir las fracturas simplemente con papel.  Estamos afrontando firmemente nuestra historia y confrontando las faltas y pecados que encontramos. Estos siempre permanecerán como parte de nuestra historia, sirviendo como un recuerdo perpetuo de los peligros del legalismo.

 Pero no podemos vivir en el pasado. Tenemos que sobreponernos del pasado. Tenemos que seguir hacia adelante. Decimos con el apóstol: “olvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.” (Filipenses 3:13-14)

 Hemos establecido nuestros corazones y nuestras mentes en Jesucristo y confiamos solamente en él. ¡Yo nunca he estado más emocionado acerca del estado de nuestro compañerismo! Estamos reuniendo nuestras energías y procediendo adelante en predicar el evangelio por todo el mundo y equipando a nuestras congregaciones locales para que sean ejemplos saludables del cuerpo de Cristo. Estamos utilizando los dones espirituales que se nos han dado y capitalizando en una intensa dedicación a Jesucristo – la cual por largo tiempo a caracterizado a nuestra iglesia-- ahora encauzada correctamente .  Así es que hoy estamos parados a los pies de la cruz - el símbolo principal de toda la reconciliación. Es el terreno común adonde los alienados y los apartados pueden reunirse. Como cristianos todos nos identificamos con el sufrimiento que se llevo a cabo allí, y esperamos que esa identificación nos unifique.

 Deseamos reunirnos allí con cualquiera que nosotros hayamos herido.  Es solo por la sangre de la cruz y el poder del Espíritu que podemos poner las heridas del pasado detrás de nosotros y movernos hacia adelante a nuestra meta común. Yo he expresado este sentimiento en sermones y cartas en los recientes meses, pero quiero reiterarlos. Así es que para todos los miembros, los que anteriormente eran miembros, colaboradores y otros – todos los que han sido víctimas de nuestros pecados pasados y errores en doctrinas – yo les extiendo mis disculpas de todo corazón. Y yo les invito que se unan a nosotros en proclamar el verdadero evangelio de Jesucristo por todo el mundo – como ahora Dios nos esta bendiciendo con renovado crecimiento y vigor en su servicio.

 

Joseph Tkach, Presidente

 

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