LA
SOLTERÍA PUEDE SER APASIONANTE
Por
Sonia Orozco de Bengoechea
Barranquilla – Colombia
Hablaré de una admirable mujer de rasgos chinos, cuya historia me resultó apasionante. Ada Lum es una misionera en Asia por más de cuarenta años, tiene más de 70 años y aún sigue siendo invitada por estudiantes cristianos de diferentes lugares del mundo, para que les enseñe sobre el Dios vivo que ella conoce y que ha renovado su piel y sus fuerzas.
Es un modelo de mujer, con una chispa y vitalidad y con tan buen humor que podía vivir entre jóvenes estudiantes, siendo ella una de las principales oradoras del evento y una profesional con capacitación y experiencia. ¡Ella sabía como disfrutar la vida que se le había otorgado!
La vida, la alegría, la feminidad y el coraje de Ada inundan el corazón y la cabeza. Una vez, cuando acababa de cumplir 60 años, estando en un campamento estudiantil en América Latina, le preguntaron: -¿cuándo fue la última vez que pensó en casarse? Y respondió con gracia y picardía - ¿quién les dijo que yo ya he abandonado la idea? Todos se rieron…
Ella elige vivir una vida apasionante cuando prepara el estudio bíblico para su Iglesia, conversa con una joven que tiene problemas en su noviazgo, enseña en el Instituto Bíblico, anima al grupo estudiantil cristiano en África central a estudiar la Biblia con compañeros no cristianos, o lleva una torta a una familia de la Iglesia.
La Soledad, va más allá del estado civil, no es prerrogativa de sexos o instituciones. Una puede vivir la soledad rodeada de gente, incluido el esposo. Pero el tema de la soltería, de los solos y las solas, es poco tratado iglesias. ¿Cuándo fue la última vez que escuchamos un sermón sobre el tema? ¡Y en muchas iglesias ni siquiera escuchamos hablar sobre la familia!
Las mujeres (y los varones solteros) llegan a ser considerados ciudadanos de segunda clase por la sociedad y esta tendencia también crece en las iglesias. Pero es importante considerar que si el servicio a Dios no se vive con gozo y agradecimiento, nos transformamos en simples asalariados de Dios. Necesitamos modelos de mujeres audaces y atrevidas que sirven al Dios en el que creen en la condición civil en la que están. Son muchas las mujeres solas que buscan lugares donde servir.
¡Animo! Mujeres solteras solas fuera o dentro del país, o dentro de un hogar, les corresponde el mismo mandamiento que a todos los discípulos de Jesucristo: “amar a Dios por sobre todas las cosas, buscar primero el Reino de Dios, amar al prójimo… No hay que mirar las baldosas, mi nuestro propio ombligo sino mirar al Señor y al prójimo que nos rodea. Las personas son oportunidades de dar, de mostrar el amor que Dios nos ha dado primero (1Juan 4.19) y de recibirlo nosotras.
Cuanto más se miren a ustedes mismas como mujeres solas, más se alejarán de sus ojos de quien vale la pena mirar, amar y seguir. ¿qué hace cuando se siente sola? ¿le invade la conmiseración, siente el desamparo y el “por qué a mí”? ¿por qué no intenta correr a los brazos de Dios Padre que está dispuesto a enjugar su llanto y calmar su dolor o llama por teléfono a su hermana, a una amiga, no solo para quejarse de su soledad, sino para preguntarle cómo está o cómo le fue la última semana, para invitarle a pasear, a sentarse a orar o compartir recetas de cocina?
Ni la vida, ni las respuestas son siempre sencillas, pero en sus manos está la posibilidad de decidir cómo quiere vivir.
Lo más parecido a una mujer es el varón, ¡que privilegio nos dio Dios! Mujeres y varones podemos ser ayudas idóneas y ¡compartir la administración de su creación! El señor nos bendijo con la posibilidad de trabajar juntos, no solo en el matrimonio, sino en los ministerios de la Iglesia o en lugares donde ejercemos nuestra profesión. Somos en primer lugar seres humanos, personas hechas a imagen de Dios. La humanidad viene antes que la sexualidad en el trato con nuestro Dios.
En general hay personas casadas, solteras, viudas o divorciadas. Las solteras no son solteras, están solteras y ese es un estado que puede cambiar o no. Lo que importa es saber quien la habrá de acompañar, quien la va a consolar, quien la abrazará, quien le presentará nuevos desafíos. Nuestra identidad se basa en un Dios que conocemos como el Amado, esposo y padre de casadas y solteras de solas y acompañadas.
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