Resurrección y Ascensión:
Lo que significa estar ‘en Cristo’

 

Por Neil Earle

"E

n Cristo". Es una frase que todos hemos oído. Albert Schweitzer llamó "estar-en-Cristo" al principal enigma de la enseñanza del apóstol Pablo. Schweitzer fue uno de los alemanes más sobresalientes del siglo. 20—teólogo, músico y un grandioso doctor misionero, ganador del Premio Nobel de la Paz en 1952. Schweitzer no fue un cristiano ortodoxo al final de sus días, pero pocas personas evocaban el espíritu cristiano más poderosamente.

En su libro de 1931, El Misticismo del Apóstol Pablo, Schweitzer elaboró el punto de que otras religiones, profetas, adivinos y filósofos buscan a "Dios" de alguna forma u otra. Pero Schweitzer vio que para Pablo, la esperanza cristiana y el diario vivir estaban más específica y seguramente enfocados—es nueva vida en Cristo. Pablo usa la frase "en Cristo" cuando menos 12 veces en sus cartas. Un buen ejemplo es 2 Corintios 5:17, "Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!"

Schweitzer resumió los pensamientos de Pablo sobre éste tema:

"Para él [Pablo], los creyentes son redimidos al entrar ya, a través de la unión con Cristo, por medio de un morir y resucitar místicos con Él durante la continuación del mundo-era natural, en un estado de existencia sobrenatural, siendo éste estado eso que ellos deberán de poseer en el reino de Dios. A través de Cristo, somos removidos de éste mundo y transferidos al estado de existencia apropiado para el reino de Dios, a pesar del hecho de que éste todavía no ha aparecido" (El Misticismo del Apóstol Pablo, página 380).

Note cómo Schweitzer muestra que Pablo ha mantenido juntos los dos aspectos de la venida de Cristo en una tensión de los tiempos del fin—vida del reino ahora y vida plena del reino aún por venir. Pero, ¿cómo funciona realmente todo esto, y cómo encaja con el evento más importante en la historia humana—la resurrección de Jesucristo?

¿En las regiones celestiales ya?

Para principiantes, el tema místico es una clave vital para entender pasajes poderosos tales como Romanos 6:3-5 y 8: "¿Acaso no saben ustedes que todos los que fuimos bautizados para unirnos con Cristo Jesús, en realidad fuimos bautizados para participar en su muerte? Por tanto, mediante el bautismo fuimos sepultados con Él en su muerte, a fin de que, así como Cristo resucitó por el poder del Padre, también nosotros llevemos una vida nueva. En efecto, si hemos estado unidos con Él en su muerte, sin duda también estaremos unidos con Él en su resurrección…. Ahora bien, si hemos muerto con Cristo, confiamos en que también viviremos con Él".

Éste es el Pablo clásico. Para él la resurrección era la doctrina central del cristianismo. Los cristianos no sólo eran simbólicamente sepultados con Cristo en el bautismo, sino que también eran simbólicamente resucitados con Él. Solamente que esto va un poco más profundo que un mero simbolismo. Hay una verdadera probada de la realidad final en éste teologizar elevado.

Note cómo Pablo desarrolla más éste tema en Efesios 2:4-6 "Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros, nos dio vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecados. ¡Por gracia ustedes han sido salvados! Y en unión con Cristo Jesús, nos resucitó y nos hizo sentar con Él en las regiones celestiales".

¿Cómo pudo ser esto? Pablo no está hablando aquí literal y físicamente, está hablando metafóricamente. Él nos dice que a través del poder salvador que Dios demostró en la resurrección de Cristo, nosotros ya disfrutamos participando, a través del Espíritu Santo, de las regiones celestiales donde moran el Padre y Cristo. Éste es uno de los beneficios de la vida "en Cristo", de Su resurrección y ascensión. Estar "en Cristo" hace todo esto posible.

El factor resurrección

Una vez más tenemos que permanecer en asombro ante la multitudinaria dinámica que fluye de la resurrección de nuestro Señor y Cristo, sabiendo que no sólo fue el evento más grandioso en la historia, sino también un vital principio guiador para todo lo que el creyente pueda tener como esperanza y expectativa aquí abajo. "En Cristo" es una frase que penetra más profundo que un mero símbolo o analogía. Está ligada a la otra frase: "sentados en las regiones celestiales".

Note las ricas exposiciones de Efesios 2:6 por algunos expertos comentaristas. Aquí está Max Turner en El Nuevo Comentario Bíblico: Versión Siglo 21:

"Decir que se nos ha dado vida con Cristo parece ser una abreviatura para decir que ‘seremos resucitados con Cristo a una vida de la nueva creación’, y podemos hablar de eso como si fuera un evento ya cumplido porque primero, tal evento decisivo de la resurrección [de Cristo] ya está en el pasado y segundo, porque ya empezamos a participar en aspectos de esa vida de la nueva creación en nuestra unión presente con Él" (página 1229).

Estamos unidos con Cristo a través del Espíritu Santo. Note los comentarios de Francis Foulkes sobre Efesios 2:6 en Los Comentarios Tyndale del Nuevo Testamento:

"En Efesios 1:3 el apóstol ha dicho que Dios nos ha bendecido en Cristo con toda bendición espiritual en las regiones celestiales. Ahora él dice más específicamente que nuestra vida ha llegado a estar ahí, entronizada con Cristo… La humanidad, en virtud de la conquista del pecado por Cristo y la conquista de la muerte por Su exaltación, es levantada ‘del infierno más profundo hasta el mismo cielo’ (Calvin). Nuestra ciudadanía está ahora en el cielo (Fil. 3:20); y ahí, y no bajo los límites impuestos por el mundo… se encuentra la verdadera vida" (página 82).

Note los comentarios de John Stott sobre Efesios 2:6 en su libro, El mensaje de Efesios:

"Sin embargo, lo que emociona nuestra admiración es que ahora Pablo no está escribiendo acerca de Cristo sino acerca de nosotros. Él está afirmando, no que Dios hizo volver a la vida, resucitó y sentó a Cristo, sino que Él hizo volver a la vida, resucitó y sentó con Cristo a nosotros… Éste concepto de la unión del pueblo de Dios con Cristo es fundamental para el cristianismo del Nuevo Testamento. [Ellos poseen] una nueva solidaridad como pueblo que está ‘en Cristo.’ En virtud de su unión con Cristo, ellos, de hecho, han compartido Su resurrección, ascensión y sesión".

Por "sesión" aquí Stott se refiere teológicamente al reino presente de Cristo sobre toda la creación. Ni tampoco es, dice Stott, toda ésta plática de nuestro reinar con Cristo, una parte de un "misticismo cristiano sin significado." Por el contrario, es una parte significativa del misticismo cristiano que va incluso más allá de eso. Stott añade:

"En las ‘regiones celestiales’, en el mundo invisible de la realidad espiritual, en el cual operan los poderes y las autoridades (3:10; 6:12) y en el cual Cristo reina supremo (1:20), ahí Dios ha bendecido a Su pueblo en Cristo (1:3), y ahí Él los ha sentado con Cristo… por una parte, esto testifica en una experiencia viva que Cristo nos ha dado una vida nueva, y por la otra, una victoria nueva. Estábamos muertos, pero espiritualmente se nos ha vuelto a la vida y estamos alerta. Estábamos en cautividad, pero ya hemos sido entronizados".

Max Turner está en lo correcto. Hay más aquí que un mero simbolismo. Lo que Pablo está explicando es la implicación de nuestra vida nueva en Cristo.

Las implicaciones prácticas

Primero que nada, los cristianos son "tan buenos como lo pueden ser", en referencia a su salvación. Los cristianos que están "en Cristo" han sido "cubiertos" por Cristo. Se cubren con Su muerte, sepultura, resurrección y ascensión y se puede decir de ellos que ya en algún sentido están viviendo con Él en las regiones celestiales. Ésta enseñanza no tenía la intención de ser una suposición idealista. Fue escrita originalmente a cristianos que vivían en extrema estrechez en las ciudades corruptas que habitaban, ciudades sin los derechos civiles y políticos que a menudo damos por sentado. Para los lectores de Pablo ser muertos por la espada romana era una seria posibilidad.

Así, Pablo alienta los espíritus de sus lectores con un pensamiento adicional sobre la doctrina central y distintiva de la nueva fe—la resurrección de Cristo. Estar "en Cristo" significa que cuando Dios nos mira Él no ve nuestros pecados. Ve a Cristo. No hay enseñanza más alentadora que esa. Esto está re-enfatizado en Colosenses 3:3 "pues ustedes han muerto y su vida está escondida con Cristo en Dios".

Segundo, estar "en Cristo" significa que los cristianos viven en dos mundos—el mundo físico de la realidad de todos los días y el que Stott llama el "mundo invisible" de la realidad espiritual. Esto tiene implicaciones para la forma en que vemos éste mundo. Debemos vivir vidas balanceadas. Por una parte, primero debemos dar nuestra lealtad al reino de Dios y sus valores, pero por la otra, no debemos tener una mente tan celestial que no sirvamos para nada terrenal. Es una cuerda floja, y todo cristiano necesita la ayuda de Dios para caminarla seguramente.

Tercero, estar "en Cristo" significa que somos trofeos de la gracia de Dios. Si Dios ha hecho todo esto por nosotros, si Él en algún sentido ya nos ha introducido a las regiones celestiales, entonces eso significa que debemos vivir como embajadores de Cristo. Francis Foulkes lo pone de ésta manera:

"El propósito de Dios para Su iglesia, como Pablo llegó a entenderlo, va más allá del propósito mismo, más allá de la salvación, la iluminación y la re-creación de individuos, más allá de su unidad y compañerismo, más allá incluso de su testimonio al mundo. La iglesia debe ser la exhibición de la sabiduría, el amor y la gracia de Dios en Cristo a toda la creación " (página 82).

¡Qué verdadero! Estar "en Cristo", recibir nueva vida en Cristo, tener nuestros pecados cubiertos ante Dios a través de Cristo—todo esto significa que debemos exhibir la vida cristiana a la gente que encontramos. Nosotros los cristianos podemos seguir el toque de un sonido diferente, pero tengamos un interés cristiano por la gente que comparte la vida física con nosotros.

Dios ha desplegado el poder de la resurrección hacia nosotros para ser una demostración diaria de la bondad de Dios, para mostrar con nuestras buenas obras que Él existe y que está poderosamente interesado en toda persona de éste planeta. La resurrección y ascensión de Cristo afectan poderosamente nuestra cosmovisión. El desafío ante nosotros es vivir a la altura de éste llamamiento celestial las 24 horas del día.

 

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