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NUEVO AÑO, NUEVAS COSAS
Estamos en un nuevo año. Todos deseamos que este sea un buen año. Hay planes para dar lo mejor, para ser más efectivas y sacar el mayor provecho. Es un tiempo de ilusiones, sueños y anhelos.
En Mateo 7:24-25 leemos: “Por tanto, el que me oye y hace lo que yo digo, es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la Roca. Vino la lluvia, crecieron los ríos y soplaron los vientos contra la casa, pero no cayó, porque tenía su base sobre la roca”
Comenzar bien este año es construir sobre la Roca. En la Biblia encontramos varias enseñanzas donde se nos dice que la Roca es Jesucristo. Si ponemos nuestra vida con sus sueños y anhelos sobre Él, estaremos construyendo sobre la Roca.
Cómo construir su vida sobre la Roca?
De esta manera, usted logrará que este año sea realmente efectivo y sobre todo podrá mantenerse firme a pesar de las circunstancias que aparezcan, porque ha construido sobre la Roca que es Jesucristo.
Paulina de Barrero
Bogotá, Colombia
¡Qué maravilloso es el Dios que servimos!
Carmen Fleming
Orlando, Florida
Mientras leía la Escritura en Sofonías 3:17, recibí gran consuelo cuando leí: “El Señor tu Dios está contigo, él es poderoso para salvar” (énfasis mío).
Una
cosa me impactó: Dios es poderoso para salvar. Yo no puedo. Mi responsabilidad
es amar al perdido; orar y confiar en el experto. Esto no es fácil. Yo quiero
decir la verdad con elocuencia. Quiero convencer y manipular. Y cuando soy
provocada más allá de la razón yo podría incluso forzar algún sentido de Dios en
mi amigo o ser amado.
¿Cómo cooperamos con el Poderoso Salvador? Necesitamos rendirnos al Señor y permitirle que él haga su milagrosa obra en nosotros para que nuestro ejemplo hable más fuerte que nuestras palabras. Mi amiga tiene un proverbio en su refrigerador que dice algo así: Predica el evangelio en todo tiempo, usa palabras si es necesario. Es muy fácil comenzar a rogar insistentemente a quienes pensamos que no nos están escuchando. Debemos orar consistentemente para que nuestro testimonio sea amoroso y contagioso. Podemos reclutar a otros para que se unan con nosotros en oración. Los discípulos encontraron gran poder y resultados milagrosos en su oración en conjunto en tiempos de persecución y obstáculos para predicar el evangelio.
Además de orar, amar y confiar, hay una cosa más que Dios quiere que hagamos. Contar completamente con el Espíritu Santo, no con nuestras habilidades. Las instrucciones de Jesús a sus discípulos antes de ascender al cielo fueron esperar al Espíritu Santo quien los llenaría de poder para testificar. Solo entonces podrían cumplir su comisión. “Me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria y hasta lo último de la tierra”. Nuestra Jerusalén, Judea, Samaria y lo último de la tierra serían nuestros hogares, nuestros familiares, nuestro vecindario, nuestra comunidad, nuestra nación y el mundo. Él quiere que nos unamos a él en su esfuerzo de salvación dando testimonio de él por el poder del Espíritu Santo en nosotros. Se necesita la sabiduría del Espíritu Santo cuando las emociones como el temor, el pánico y la pena nos abruman.
A través del libro de Hechos leemos acerca del poder que el Espíritu Santo dio para testificar. Ellos pudieron hablar en idiomas extranjeros y hacer claro el mensaje para todos los que se reunieron para escuchar. Fueron valientes y nunca más temieron por sus vidas. Nosotros también podemos recibir poder para hablar el lenguaje de la persona que queremos alcanzar. Si, ¡podemos incluso hablar el extraño lenguaje de un adolescente, un esposo o un vecino! Debemos pedir la capacitación del Espíritu Santo. Con mucha frecuencia lo único que se requiere es que nuestro lenguaje y nuestras acciones estén enlazados en amor. El Espíritu Santo puede llenar nuestros corazones con el amor de Dios aún cuando otros están comportándose en una manera no amorosa.
La pregunta es: ¿Caminaremos en el Espíritu buscando a Dios diariamente por medio de la oración y el estudio de su Palabra? ¿Estamos siendo controlados por el Espíritu Santo para que nuestro pensamiento sea cambiado y nuestras acciones reflejen un ser nuevo y amoroso que el Señor está creando?
¡Sí! “El Señor tu Dios está contigo, él es poderoso para salvar. Yo no tengo que temer, en el momento oportuno y con gran habilidad Dios salvará. Él nos capacitará cuando vamos a él pidiendo ayuda.
Dios es como un maestro artesano quien trabaja diligentemente y sin cansancio con una pieza de barro. Moldea y da forma, luego regresa de nuevo para admirar y deleitarse con lo que ha hecho. ¡Que maravillosa forma la que Dios ha escogido para mostrar su gloria y su Poder!
“Responde a mi clamor, Dios mío y defensor mío. Dame alivio cuando esté angustiado, apiádate de mí y escucha mi oración”
Salmo 4:1
¡MAS VALE PREVENIR QUE CURAR!
Héctor Barrero
Colombia
No
hay que esperar que las cosas estén mal para hacerles mantenimiento. La idea de
que las cosas se deben arreglar cuando se dañan no es totalmente apropiada. A
las cosas se les debe hacer mantenimiento antes que se dañen. Hoy la medicina
está haciendo énfasis en el concepto de prevención. Siempre hemos oído que
prevenir es mejor que curar. Miren el caso de la dentadura. Hoy se le enseña a
los niños cómo lavarse la boca y usar la seda dental. Se les aplica flúor y les
hacen limpieza regular para que las caries no aparezcan. En el pasado la gente
iba al odontólogo solo cuando ya le estaba doliendo una muela. En ocasiones era
demasiado tarde y el camino fácil era sacarla. Hoy las muelas no se sacan, se
les hace trabajo de restauración. Lo mismo ha sucedido en otros campos de la
medicina. Se aconseja visitar periódicamente al médico aunque no se sienta
enfermo. Existe cáncer que no duele en sus inicios. Detectado a tiempo es
médicamente curable.
Debemos cuidar la salud cuando estamos saludables. Descanso apropiado, una dieta equilibrada.
Un médico me decía que hay más personas enfermas por comer demasiado que por comer poco. La gente consume demasiadas harinas y azucares y no hace suficiente ejercicio.
Pero lo mismo sucede con nuestra salud espiritual. Debemos tener una dieta segura de la Palabra de Dios. Un tiempo diario de oración. Una dedicación diaria a Dios. Cuidar el matrimonio y la relación con nuestros hijos. No esperar que aparezcan los problemas para comenzar a hacer algo. Descuidar las disciplinas espirituales puede tener consecuencias funestas. La falta de relación personal privada con Dios, puede llevar a una persona a una condición de debilidad espiritual y ser presa fácil del pecado. A su vez, el pecado destroza relaciones personales, crea enemigos, trae envidias, celos, contención. Indispone amistades, aleja seres queridos.
No trabajar la parte espiritual de nuestros hijos hará que ellos se aparten de un momento a otro de los caminos de Dios. Y ya será demasiado tarde querer instruirlos en la verdad. Debemos hacerlo cuando están pequeños y nos escuchan.
En lo espiritual también es cierto que debemos mantener la salud cuando estamos saludables. Porque una vez que, por descuido aparece el pecado y sus consecuencias, restablecer la normalidad nos tomará mucho esfuerzo, dedicación, lágrimas y súplicas y en ocasiones no es posible restaurar plenamente las cosas a su condición antes del pecado. Por eso es tan sabio ese dicho popular: “más vale prevenir que curar”
LA CAJA DE ZAPATOS
Marlene Vargas, La Florida
A un remoto pueblito indígena llegó un misionero cristiano con unas cajas de zapatos llenas de caramelos, juguetes, lápices, cepillos de dientes, etc. Sus habitantes eran muy pobres y recibían estos regalos de Estados Unidos. Tan rico era este país de donde enviaban las cajas de zapatos que llegaban a estos lugares en sus propios aviones. La gente se sentía alegre y se convertía en un día de fiesta recibir tantos regalos; ver la sonrisa de los niños abriendo sus cajitas, era un poema, los padres y amigos disfrutaban por igual de aquel acontecimiento, y en sus rostros se notaba el profundo agradecimiento al pueblo norteamericano y a sus misioneros.
Después de la entrega de las cajas, un anciano del pueblo se acercó al misionero para entregarle un regalo en la misma caja de zapatos donde él lo había recibido por su nietecito. En ella habían notas de gratitud, poemas y cartas dedicados a Norte América. Mientras se lo entregaba el hombre lo miraba fijamente a los ojos y le dijo: todos nosotros queremos hacerle este regalo a su país porque sabemos que allá hay mucha pobreza. El misionero le respondió rápidamente: ¡Oh, no! Nosotros no necesitamos, tenemos de todo en abundancia. El humilde hombre le contestó al misionero: En realidad la pobreza de ustedes es diferente a la nuestra, es por eso que les es difícil reconocerla; el hombre partió con una dulce sonrisa en su rostro.
El misionero sacó una de las cartas de la caja de zapatos y comenzó a leerla.
“Gracias América por hacernos más ricos de lo que somos, nuestra riqueza está en los colores del amanecer, en la quietud del agua del manantial, en el olor de las flores del campo, y en la alegría del baile de las abejas mientras nos hacen la miel. También está en el olor de la leña mientras cocina nuestros alimentos cosechados por nuestros padres y abuelos. Nuestra riqueza también está en contemplar: sabemos qué tipos de pájaros cantan en la noche y qué clase lo hace de día. Sabemos que el agua dulce del río da un sabor particular al pez y el agua salada otro sabor diferente. Y también nos sorprende descubrir que a pesar de lo salado del mar el pescado es desabrido y tenemos que ponerle sal para comerlo.
Nos hace muy felices respetar la armonía que encontramos por doquier. Tomamos lo necesario para comer. Descansamos en la tarde y dormimos profundamente en la noche para recuperar nuestros cuerpos. Nos sentimos en paz con nuestros padres porque valoramos el esfuerzo que hacen cada día para sostenernos, ponemos atención a sus consejos y tratamos de evitar molestarlos tomando en cuenta su edad física, de manera que viviendo tranquilos podamos tenerlos más tiempo a nuestro lado. Lo que tenemos materialmente lo disfrutamos y no queremos más si no hay necesidad. Eso produce en nosotros una quietud que permite vivir, no meramente existir.
En esta época del año nos reunimos en la plaza del pueblo para compartir el significado de el nacimiento de Jesús para cada uno de nosotros, de esa manera preparar nuestros corazones para volver el día de navidad con velitas encendidas y panes hechos en casa, porque creemos que Él es La Luz y el Pan de vida nacido ese día para la humanidad, por eso cantamos con gozo villancicos y aguinaldos hasta el amanecer.”
El misionero norteamericano terminó de leer la carta y en ese mismo instante una bandada de palomas blancas surcó el cielo. Su mirada se perdió en el infinito azul....y reflexionó acerca de la necesidad de volver a vivir en calma y con humildad.
“Señor, hazme conocer tus caminos; muéstrame tus sendas. Encamíname en tu verdad, ¡enséñame! Tu eres mi Dios y Salvador; ¡en ti pongo mi esperanza todo el día”
Salmo 25:4-5
¿ CÓMO ORAR?
Sonia Orozco de Vengoechea
Barranquilla, Colombia
Mateo 6.1–18
¿Usted ora de la misma manera cuando está solo que cuando está con otros? Esta es una pregunta que yo me hago con frecuencia; y esta, a su vez, me obliga a una segunda pregunta: ¿cuál es la razón por la cual existe esta diferencia entre mis oraciones públicas y mis oraciones privadas? Si soy absolutamente honesta conmigo misma debo admitir que esta incongruencia delata, una vez más, el deseo profundo que tengo de impresionar a los demás con mi aparente «espiritualidad». El hecho de que logramos disfrazarla con frases devotas y clamores apasionados no quita que la intención principal sea que los demás crean que soy más piadosa de lo que realmente soy.
Jesús
señala, a modo de advertencia, la práctica de los hipócritas que «aman el
orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles para ser vistos por
los hombres». Además, usan «vanas repeticiones, como los gentiles, que
piensan que por su palabrería serán oídos». El uso de la palabra
hipócrita es interesante, especialmente cuando entendemos el sentido de la
palabra en los tiempos de Cristo. La palabra viene de la unión de dos términos
en griego: hupo (encima) y krytos (cara). El término
se refería a una máscara que usaban los actores, colocada sobre la cara de modo
que escondía el rostro verdadero del artista. De esta forma un hipócrita era,
literalmente, uno que actuaba una parte que no correspondía con lo que era en la
vida real. Al usar el término en referencia a la vida de oración Jesús está,
precisamente, identificando la tendencia a «actuar» de cierto modo frente a
otros que no es la forma en que la persona se comporta en la vida cotidiana.
Queda
claro, una vez más, que el motivo de esta transformación es el no dar a conocer
un aspecto de la vida que pueda empañar o dañar la imagen que deseamos que otros
tengan de nosotros. El problema no radica en orar en público, sino en orar en
público para impresionar a los demás. Del mismo modo, estas personas creían que
sus muchas palabras le iban a agregar un peso adicional a sus peticiones, como
si el objetivo de orar fuera el de convencer a un Dios de los méritos de
proyectos en el cual tiene poco interés. No obstante, nuestras oraciones tienden
a estar cargadas de complicadas explicaciones y razonamientos que parecieran
cumplir exactamente con este propósito.
Resulta más que evidente que nosotros no tenemos en nosotros mismos los elementos como para discernir las verdaderas intenciones del corazón. Debemos entender, como señala el salmista, que «la trasgresión habla al impío dentro de su corazón… porque en sus propios ojos la trasgresión le engaña en cuanto a descubrir su iniquidad y aborrecerla» (Sal 36. 1–2 ). Necesitamos del minucioso examen que puede realizar en nosotros el Espíritu de Dios si es que vamos a librarnos de la hipocresía. Solamente Dios puede traer a luz aquello que está escondido a nuestros ojos.
Lea de nuevo el texto. ¿Qué indicaciones da Cristo para orar eficazmente? ¿Qué implica entrar al cuarto interior? ¿Qué significa que Dios está en «secreto»?
MOMENTOS DE INTIMIDAD CON DIOS
Sonia Orozco de Vengoechea
Barranquilla, Colombia
Como venimos viendo, Jesús descarta toda forma de oración que tiene como objetivo impresionar, ya sea que esté dirigida hacia los demás, hacia la persona de Dios o hacia uno mismo, como en el caso del fariseo en Lucas 18.11. En dos cortas frases describe otra clase de oración, radicalmente diferente a esta, que es más sencilla y genuina. No obstante, la sencillez de la misma no disminuye la profundidad ni la intensidad de la experiencia que identifica. Le invito a meditar, por un instante, en las brevísimas instrucciones que comparte: «Pero tú, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público.»
En primer lugar, notamos que Cristo animaba a buscar un lugar apartado del bullicio de la vida cotidiana. Esto no es porque resulte difícil orar en público sino porque los que tenemos poca disciplina en la oración nos distraemos con tanta facilidad. Jesús mismo, «con frecuencia se apartaba a lugares solitarios para orar» (Lc 5.16). La idea es que el entorno favorezca el momento de comunión con el Padre.
En
segundo lugar, es interesante notar que Jesús no solamente indicó que debíamos
entrar al cuarto interior, sino que debíamos también cerrar la puerta.
Si usted piensa en los momentos de su propia vida cuando entra a un cuarto y
cierra la puerta, la lección que quiso enseñar quedará claramente expuesta. No
solemos cerrar la puerta de una habitación cuando tenemos la intención de salir
de ella instantes más tarde. Más bien cerramos la puerta cuando deseamos
permanecer allí por un tiempo y no queremos que se nos interrumpa. La acción de
cerrar la puerta indica para nosotros que la oración no puede ser algo realizado
«con apuro». Sin duda podemos orar en cualquier momento, usando frases cortas
de adoración, gratitud y petición, del mismo modo que en un matrimonio podemos
pronunciar palabras de cariño y amor a lo largo de todo el día. Estos pequeños
regalos, sin embargo, no pueden suplantar los momentos de intensa y prolongada
comunión que son indispensables para que la relación crezca.
Jesús también animaba a que buscáramos a Dios, que está en lo secreto. Esto no indica que Dios es difícil de encontrar, pues él se deleita en mostrase a los hombres. Más bien revela que el crecer en intimidad con el Señor es algo que solamente es concedido a aquellos que tienen un compromiso serio con él. «Me hallaréis cuando me busquéis de todo corazón» declara el profeta Jeremías (29.13). A aquellos que desean guardar sus mandamientos, viviendo una vida de santidad, Jesús promete «y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él» (Jun 14.21). De esta manera el Maestro indicaba que la experiencia de oración se refería a algo más que repetir frases delante de Dios.
No se quede en esta reflexión. Lea los versos 7 al 13 de Mateo 6. ¿qué otras lecciones encuentra sobre la oración?
“El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida; ¿quién podrá amedrentarme?”
Salmo 27:1
¿Dónde encontrar motivación?
Paulina de Barrero
Bogotá, Colombia
Ha oído decir que: “hacemos solo aquello que queremos” Si queremos luchar por algo, lo hacemos con todas las fuerzas. A mis hijos durante las vacaciones no les gusta levantarse temprano. Les cuesta mucho realizar las labores de casa ya que están en un plan de vacaciones y eso quiere decir que no hacen nada. Sin embargo cuando los invitaron a salir unos días, ellos no tuvieron problema en realizar sus labores, arreglar su cuarto y sobre todo alistar la maleta. Al día siguiente los levantamos temprano para que se arreglaran. Qué maravilla!, saltaron como resortes de la cama, se bañaron y se alistaron sin ningún problema; creo que en menos de 15 minutos ya estaban completamente listos para desayunar y salir. Se les veía el ánimo y la alegría.
Qué maravilloso es estar motivados. Es sinónimo de acción, entusiasmo y alegría. Muchas veces permitimos que los problemas de pareja y de familia se crezcan solo porque no actuamos, nos desmotivamos por el dolor o la desilusión, y cuando estamos desmotivados, sentimos que no tenemos fuerzas y no podemos actuar. Pareciera como si actuáramos en cámara lenta, quisiéramos avanzar pero es muy difícil, nos cuesta mucho trabajo.
Qué hacer para vivir motivadas y hacer frente a los desafíos de la vida? Algunos libros de superación personal aconsejan tener constantemente un pensamiento positivo. Levantarse temprano y pensar que ese es un buen día, que va a poder hacer muchas cosas, que la salud está perfecta y puede salir sin temor a realizar su labor. Pero eso es difícil cuando hay problemas y dificultades reales, cuando nuestro corazón está herido.
Sin embargo, Jesucristo nos dijo: “Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso” En Él podemos encontrar motivación.
Él no solamente nos promete un descanso y consuelo para nuestras cargas hoy, sino que nos ofrece la esperanza de la vida eterna. Nos ofrece un futuro maravilloso más allá de nuestra imaginación. Ese futuro en Él, es el que nos motiva a continuar, porque sabemos que todo lo que vivimos ahora, tiene un propósito, además no estaremos solas, sino que una vez que le abrimos la puerta de nuestra vida y le permitimos entrar, Él nos motivará en todas las cosas aún las duras y difíciles de resolver. Tómese un tiempo, busque a Dios en oración, cuéntele sus angustias y sus dolores. Lea los Salmos que son oraciones con esperanza y espere en Él. Verá que Él sí contesta, si lo buscamos de todo corazón. ¡Vale la pena intentarlo!

Nos gustaría oír sus opiniones y comentarios. Puede hacernos llegar sus testimonios y artículos. Con gusto los recibiremos.
“Alaba, alma mía, al Señor; alabe todo mi ser su santo nombre. Alaba, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios.
Él perdona todos tus pecados y sana todas tus dolencias; él rescata tu vida del sepulcro y te cubre de amor y compasión; él colma de bienes tu vida y te rejuvenece como a las águilas.
El Señor hace justicia y defiende a todos los oprimidos”
Salmo 103:1-6
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