Conexiones

Cultivando amistades para el servicio de Dios

 

 

 

 

IGLESIA DE DIOS UNIVERSAL         Mayo 2002       Número 4


 

*   La mujer que edifica su casa

      es una mujer de oración             1

*   Carta de Tammy                            2

*   La Mujer que edifica su casa     3

*   Rol de la mujer al construir su

      casa                                                  4

*   Mi testimonio al edificar la

      casa                                                  5

*   La mujer que se edifica a sí

      misma                                              6

*   La mujer que edifica su

      matrimonio                                     7

*   La mujer que edifica a sus

      hijos                                                 8

 

 

 

 

 

Estamos viviendo en tiempos donde el papel que la mujer desempeña es muy importante.  Ella es parte activa y crucial de la sociedad.  Así como es buena profesional, se requiere que ella también sea buena edificadora de su casa, de su vida y de la vida de los que la rodean.  ¿Cuál es el secreto para cumplir con lo que la Biblia revela cuando dice: “La mujer sabia edifica su casa” (Proverbios 14:1)

 

 

Es importante que ella misma como mujer se llegue a conocer a sí misma y desarrolle el propósito y el potencial que como mujer y como persona independiente y única ha sido creada por Dios, para una misión especial.  Una vez que se conoce a sí misma puede ser más efectiva en su labor de “edificar la casa” y puede intervenir en la vida de sus seres queridos, de su esposo y de sus hijos.

 

La mujer que edifica su casa es una mujer de oración

 Carmen Fleming

 

En diciembre de este año cumpliré 24 años de casada. Mi matrimonio ha sido una de las grandes bendiciones de Dios para mí. Al recordar los últimos 24 años, creo que la oración ha sido un medio poderoso para permitirme llegar hasta aquí. Como cualquier otra relación, el matrimonio tiene sus altos y sus bajos. Una pareja necesita que una tercera persona les ayude durante los momentos bajos. Dios es la fuente de gracia y ayuda en momentos así. Una forma de comenzar a orar por su relación matrimonial es comenzar a orar por su esposo. Aquí están algunas cualidades que la ayudarán a ser una intercesora efectiva y poderosa para su esposo.

 

 

  1. Venga humildemente ante Dios.   Venimos dándonos cuenta de nuestra profunda necesidad de Dios. Tenemos necesidades que nadie más puede satisfacer. Necesitamos la purificación de Dios por la sangre de Cristo. Necesitamos el consejo, la guía y el consuelo del Espíritu Santo.

Necesitamos un corazón nuevo sin egoísmo que solamente Jesús puede crear en nosotros. Tenemos un hueco en nuestro corazón que sólo Dios puede llenar. Es un hueco con forma de Dios, así que venimos humildemente al único que puede verdaderamente satisfacer nuestras necesidades más profundas.

 

  1. Sea persistente en oración.  Manténgase siempre orando por su esposo. Efesios 6:18 dice que debemos orar siempre por los santos. Esta escritura está en el contexto de una batalla espiritual. Nuestra lucha en oración es contra fuerzas espirituales de maldad en los lugares celestiales. Hay una batalla invisible para nuestros ojos. Es el poder de la oscuridad que viene para robar y destruir. Necesitamos el poder sobrenatural de Dios para vencer. Ore para que su esposo sea protegido de la tentación. Ore por la relación de su esposo con Jesús. Ore para que sea cumplido el propósito de Dios en su vida. Ore para que él sea un buen padre y un buen líder espiritual en el hogar.

 

  1. Esté lista para ser la respuesta o una parte de la respuesta a sus oraciones.

¿Está usted lista a actuar? Santiago 2:15 nos aconseja que la fe debe estar acompañada por la acción. “Supongamos que un hermano o una hermana no tienen con que vestirse y carecen del alimento diario, y uno de ustedes les dice: “Que les vaya bien; abríguense y coman hasta saciarse”, pero no les da lo necesario para el cuerpo. ¿De qué servirá eso?. Esté preparada para ser las manos, los pies y la voz de Cristo para su esposo. Dios usará nuestra oración intercesora para animarnos a las acciones cristianas. Él puede muy bien usarnos a nosotras como parte de la respuesta a nuestra oración.

¿Está usted lista para ser amorosa cuando su esposo no lo es? ¿Estudia usted la palabra de Dios para encontrar sabiduría? ¿Está usted lista para perdonar como ha sido perdonada?

Una mujer sabia edifica su casa por medio de la oración. Si Dios no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican.  

 

Centrado en Dios

Carta de Tammy:

 

Una vez tuve la oportunidad de sentarme en un torno de alfarero con un poco de barro. Mi meta era crear un jarrón, pero el resultado de mis esfuerzos parecía más un tazón deforme.

 

Comencé poniéndome un delantal y amasando el barro como si fuera masa de pan. Amasar saca las burbujas, que usted no querrá cuando está en el torno. Luego, dejé caer de golpe el barro sobre el torno y le rocié agua. El barro debe estar húmedo o no se puede moldear.

 

El paso más importante al hacer alfarería es centrar el barro. Si no está centrado, colapsa y usted no puede hacer nada con él. Mis primeros intentos produjeron barro que sencillamente se rehusaba a cooperar. Finalmente le pregunté al instructor cómo se debe centrar el barro.

 

Ella dijo que mi problema era que estaba poniendo sólo mis manos sobre el barro, cuando debía poner todo mi cuerpo sobre él. Cuando usted centra el barro, tiene que poner la muñeca de su mano derecha contra el barro y luego usar su cuerpo para empujarlo. El peso de su cuerpo empuja el barro al centro del torno. Puesto que está girando, la fuerza centrífuga envía el barro a las orillas, pero el peso de su cuerpo lo mantiene en medio.

 

Naturalmente, mientras estaba intentando crear una obra maestra, Isaías 64:8 vino a mi mente: “A pesar de todo, Señor, tú eres nuestro Padre; nosotros somos el barro y tú el alfarero. Todos somos obra de tu mano”.

 

Traté de imaginarme en ese trozo de barro, siendo centrado con la mano de Dios, suavizado con el agua del Espíritu Santo y moldeado de acuerdo a su voluntad. Es humillante comprender que somos tan dependientes de Dios para lo que somos y lo que llegaremos a ser, como el barro lo es del alfarero.

Todo el proceso me recordó de nuestro caminar cristiano. De hecho, hay muchas analogías que uno puede sacar de los alfareros, el barro, los jarrones y el agua, podría llenarse un libro. Yo mencionaré sólo unas pocas.

Centrar el barro es similar a ser un cristiano. Así como yo tuve que poner todo mi cuerpo sobre él, así debemos poner todo nuestro corazón y nuestro ser en seguir a Cristo. Jesús no quiere seguidoras a medias, sino dedicadas y entusiastas.

Estar centrado evita que el barro se caiga. Si nosotras estamos centradas en Jesús, tampoco caeremos. Él debe estar al centro de nuestras creencias y nuestro ser.

Algunas veces usted se ensucia no sólo las manos, sino también su cara, su ropa y aún su cabello. De forma similar, al ser un cristiano es imposible permanecer nítida y limpia cuando se ministra a personas en situaciones difíciles, porque la vida está llena de sangre, sudor y lágrimas.

Finalmente, así como el alfarero debe tener su obra final en mente, nosotros debemos enfocarnos en lo eterno. El barro no es muy atractivo, tampoco lo es la vida a veces. Pero si un alfarero puede ver un hermoso jarrón en el barro deforme y descolorido, seguramente Dios puede ver nuestro maravilloso potencial eterno. Sabiendo esto, podemos ver una recompensa celestial y una dulzura eterna.

 

 

Con sabiduría se construye la casa,

Y con inteligencia se ponen sus cimientos;

Con conocimientos se llenan sus cuartos

De objetos valiosos y de buen gusto.

 

Proverbios 24:3 

 

 

LA MUJER QUE EDIFICA SU CASA

Sonia Orozco de Vengoechea

 

Edificar sobre la roca, tiene resultados firmes y duraderos. Es algo que he comprobado a través de mis años de existencia, cuando tu vida espiritual, tus emociones, tus pensamientos están sintonizados en lo que pide Dios de ti, los embates del enemigo siempre decae, y sales victoriosa sea cual haya sido las pruebas vividas.

 

En mi caso tengo un esposo  y un hijo de 23 años, que ya es un profesional, ambos inconversos, hace 14 años conocí de verdad a Dios, porque antes como dijo Job "de oídas le había oído, más ahora mis ojos le ven". De joven fui católica practicante, gradué de maestra, me casé, ambos laborábamos, pero mi esposo creía que ya habría tiempo para procurarnos las cosas, sin embargo desde el principio procuré que tuviéramos nuestra vivienda y las cosas necesarias. Tuve a mi hijo, renuncié al Magisterio y estudié para laborar en la Empresa Comercial, después de varias experiencias no satisfactorias, y que mi esposo quedó sin empleo, pensé de nuevo volver de maestra y le pedí a Dios una escuelita y un trabajo para mi esposo, que nos diera para el sustento, para finales de 1984 fundé la escuela y él comenzó a laborar.

 

Mi madre se había bautizado en una Iglesia Evangélica y comenzó a hablarme, cosa que me molestaba, luego acepté sus oraciones y empecé a participar un poco. Me fue muy bien con el Colegio y para 1986 estaba aprobado y con mucha acogida en sus alrededores. En 1988 conocí de esta Iglesia en mi convalecencia después de dos intervenciones quirúrgicas. Mi forma de ver la vida cambió notablemente y comencé desde mi colegio a servir al Señor, con la oposición de mi esposo, quien veía en la iglesia un rival. Terminé la Licenciatura en Educación y luego un Postgrado en Educación. Con el pasar de los años, el Colegio tiene un edificio de dos plantas, con restaurante escolar, enseñanza Preescolar, Primaria y Bachillerato y es la sede de la Iglesia de Dios Universal en Barranquilla - Colombia, allí se realizan los servicios y recibimos por Internet la información de la sede. Fui ordenada Diaconisa de la Iglesia. Cuando todo esto comenzó a suceder, el Colegio fue atacado por unos vecinos mal intencionados que querían perjudicarlo en su integridad moral y física, atacando a su dueña, pero salimos victoriosos y ellos quedaron avergonzados. Hoy mi esposo aunque no se ha bautizado, acepta con agrado, asiste y me colabora en mi servicio a la Iglesia, anualmente me acompaña a reunirme con los miembros en Bogotá.

 

A mi bautismo le siguió el bautismo de mi 4ª hermana, el de mi madre y años más tarde el de la 10ª hermana, quien se casó con un miembro de la Iglesia y vive en Bogotá. Del resto de mis hermanas 2 asisten regularmente a la Iglesia y otras dos y un hermano ocasionalmente. He organizado con todos reuniones donde siempre está presente la palabra de Dios y las oraciones. En algo han sido influenciados a un cambio de actitud. Poniendo a Dios como prioridad, he edificado mi hogar sobre la roca que es Jesucristo y seguimos tratando de que la familia no siga edificando sobre la arena.

Jesucristo dice: "he aquí yo estoy a la puerta y llamo, si alguno viene a mí yo entraré y cenaré con él" y que por nada estemos afanados, sino que nuestras peticiones sean puestas delante de Él y Él hará. Yo le pedí, esperé y Él hizo en mi vida de acuerdo con su voluntad, cuando iba yo a creer que al darme "la escuelita" iba a recibir tantas bendiciones y que allí iba a estar su Iglesia. Él quiere lo mejor para nosotros; "Edifica sobre la roca y lo verás"

Sonia Orozco de Vengoechea

Diaconisa en Barranquilla- Colombia.

 

“Por tanto, el que me oye y hace lo que yo digo, es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca.    Vino la lluvia, crecieron los ríos y soplaron los vientos contra la casa; pero no cayó, porque tenía su base sobre la roca”

Mateo 7:24-25

 

 

 

 

 

 

ROL DE LA MUJER AL CONSTRUIR SU CASA

Martha Liliana Achury

 

La misión que tenemos las mujeres en este mundo, es forjar y educar al hombre.  Tomando como significado la palabra “hombre”, no al género masculino, sino al hombre como género humano.

 

Creada fue la mujer por Dios; tomada y formada de la costilla de Adán; tan cerca de su corazón, que es por el hombre la más amada; representada en su madre, abuela, esposa o hija.  Por haber sido formada del hombre, la mujer y el hombre estamos hechos para ser unidad, para complementarnos con sabiduría.

 

Si logramos conocernos a nosotras mismas, a encontrar en nuestro interior esas bellas cualidades, o dones con los que nos “equipó” Dios, y a la vez podemos estudiarlas y desarrollarlas para beneficio de todos, alcanzaremos un gran objetivo, como lo es el educar a nuestro hermano, esposo, padre o hijo.

 

Como base de esta educación debemos tener en cuenta que no somos iguales al hombre, tenemos diferencias.  Debemos apoyarlo, sin pretender superarlo o menospreciarlo, educarlo sin reprimirlo, amarlo sin que se sienta atado y permitir que nos proteja sin subestimarnos.

 

Hoy en día la mujer se desenvuelve en campos en los que anteriormente estaba limitada su participación.  Por lo tanto debe desarrollarse ampliamente y ser muy versátil, para cubrir las expectativas familiares y sociales que le depara día a día.

 

El sector laboral cuenta con un porcentaje de mujeres trabajadoras, que en muchos de los casos supera en número al de los hombres.  La demanda de mano de obra femenina crece debido a su gran calidad y a la responsabilidad y profesionalismo con que las mujeres desempeñan su trabajo.  Así que debemos aprovechar sabiamente el protagonismo con el que contamos, como pilares de la familia y la sociedad.  Somos ejemplo y enseñanza para nuestros hijos, apoyo en todos los sentidos para nuestro esposo, miembro esencial de nuestra iglesia y elemento primordial como capital humano.

 

Las manifestaciones de cariño, propios de la mujer, son una herramienta ideal en la formación de los lazos afectivos con cada uno de los miembros de la familia.  Así logramos en un ambiente armonioso el positivo desarrollo físico, mental, sentimental, afectivo y espiritual de nuestra familia; enfocándonos en la principal necesidad de cada individuo.  Es conveniente en este punto investigar el lenguaje de amor que se debe utilizar con cada persona.

 

Los hombres construyen el mundo, organizan sociedades y establecen reglas; pero son las mujeres las que hacen a los hombres.  Si el hombre es inteligencia y mente creadora, la mujer es intuición e inspiración; si el hombre es fuerza, la mujer es amor; la fuerza domina, el alma engrandece.  En nuestras manos está encauzar esta fuerza, moldeándola con ternura, guiándola con amor para conseguir que desemboque en un hermoso fin, cual es la formación de valores y la realización del hombre y por consiguiente de nuestra casa, iglesia, comunidad y país.

 

Martha Liliana Achury, asiste con su esposo, un bebé y tres niñas a la IDU en Bogotá

 

MI TESTIMONIO AL EDIFICAR LA CASA

Nancy García

 

Fui una mujer común y corriente, me enamoré ciegamente de mi esposo y comencé mi vida de casada con ideales y metas en el hogar.  Era una mujer muy hogareña.  Soñaba con un hogar perfecto, como de novela, donde mi esposo me amaría hasta que la muerte nos separara...

 

Pero no fue así, a medida que iba pasando el tiempo se fueron presentando muchos problemas como: violencia, infidelidad, machismo.  ¿Cómo iba a funcionar mi hogar?   Cuando me di cuenta que no éramos “compatibles”, yo era una mujer sumisa, tímida fui educada por mi madre, una mujer sumisa, sin autoestima, sufrida y mi padre un hombre violento y machista.  Como es lógico absorbí esa misma situación Mis traumas y mis temores se unieron con la violencia de mi esposo y todo en mi vida se volvió un infierno.  Mis hijos iban recibiendo esa misma manera de vivir; habíamos tocado fondo.

 

Me di cuenta,  aquello que había soñado se desbarataba, llegué al punto de no querer seguir viviendo.  Empecé a  frecuentar sicólogos, comencé a asistir a muchas iglesias de diferentes denominaciones, mormones, testigos de Jehová, algunas iglesias cristianas; pero no encontraba paz.  Fui una persona muy legalista creyendo que de esa manera me acercaba más a Dios pero fue peor. 

 

Un día en mi angustia fui donde un amigo que hacía 20 años me había hablado de la gracia que Dios nos da para ser salvo, pero se me formó una confusión en mi mente porque mientras las iglesias me decían que debíamos ser santos para agradar a Dios mi amigo me decía que solamente teniendo fe en Jesucristo sería salva.  Me dije a mí misma:  Así me condenen las iglesias, voy a creerle a Jesucristo y así fue, fui sanada, liberada, justificada por el Señor Jesús.  Mi hogar poco a poco fue restaurado.  Jesús ha sanado mis heridas, las de mi esposo y mis hijos.

 

En todo esto aprendí que fue la misericordia de mi Señor Jesús, la que me llamaba.  Él quería que yo, una simple mujer, conociera lo que tenía para mí.  Aprendí a no limitar a Dios, aprendí a ensanchar el sitio de mi tienda, aprendí a no ser escasa, a reforzar mis estacas como dice Isaías 54:2,  aprendí a ser esa mujer virtuosa de Proverbios 31; Porque empecé a creerle a mi Señor debido al caminar diario con Él.  Hoy mi vida tiene sentido, hay muchas cosas por las cuales luchar.

 

Invito a todas las mujeres como yo: amas de casa, profesionales, madres y esposas; a que busquemos del Señor, a que miremos con sus ojos, a que pongamos en acción su Palabra.  De esta manera, Él nos mostrará su divinidad.  Sólo con fe podremos ver los milagros que Él hace en nuestra vida.

Nancy García, es miembro de la IDU

En Bogotá- Colombia

 

Cuando te encuentras en un problema, solo hay dos

Alternativas: “La desesperación o Dios”

                                               James Dobson

 

 

LA MUJER QUE SE EDIFICA A SÍ MISMA

Paulina de Barrero

 

Cada persona es el resultado de una serie de circunstancias a las cuales ha estado expuesto.  Así pues, la mujer es el resultado de la cultura, el medio ambiente, la religión, la educación que recibió, el hogar donde creció, etc.  Tarde que temprano, llega el momento en el que tiene que decidir, qué va a hacer de su vida. Qué camino va a seguir.

 

Una de las claves importantes en nuestra vida es CRECER!, Es mantener una actitud de aprender durante toda la vida. Crecer va de la mano con cambiar.  Hoy aprendo algo y actúo de manera diferente a como lo hacía antes porque he aprendido.    Cuando tiene esta actitud, los libros que llegan, los comentarios y aún las vivencias de otras personas le estarán enseñando constantemente. Jesucristo nos dio el ejemplo de crecer.  En Lucas 2:52 dice “Jesús siguió creciendo en sabiduría y estatura, y cada vez más gozaba del favor de Dios y de toda la gente”

 

En su libro Enseñando para cambiar vidas, el Dr.  Howard Hendricks, dice “cuando una persona deja de crecer se vuelve como un pozo de agua estancada”[1].  ¿Quién desea tomar agua de un pozo donde el agua se ha estancado?  El agua de un pozo estancado empieza a oler mal, a morir lentamente y se convierte en agua dañina, para la salud.  Las mujeres, debemos ser siempre pozos de aguas saludables, de agua que fluye constantemente.  Esto se consigue si mantenemos la actitud de crecer durante toda la vida, no nos estancaremos.  Estaremos mejorando, dando vida, proveyendo alegría.

 

 

 

¿Cómo edificarse a sí misma?  He aquí unos pequeños puntos:

 

 

 

 

 

·        Tener buenas amistades, es saludable ya que nos ayudan a crecer y a desarrollar puntos que nosotras mismas no tenemos en cuenta.  Es importante también tener de quién aprender. 

 

Cuando una mujer está creciendo constantemente en todo aspecto, está edificándose a sí misma.  Edificar requiere de tiempo, de esfuerzo y perseverancia.

 

LA MUJER QUE EDIFICA SU MATRIMONIO

Paulina de Barrero

 

No hay mejor regalo que un buen libro.    Cuando me casé recibí un buen libro de una amiga.  Se titula: “La Aventura de ser esposa  escrito por Ruth de Peale.  De ahí en adelante han llegado a mis manos muy buenos libros de los cuales he aprendido muchas cosas sobre la vida, las relaciones humanas y  las relaciones en el matrimonio.  Temas que no aprendimos en el hogar.  A veces se da por sentado  tener sentido común para una vida matrimonial, pero no es así.  Cometemos muchos errores porque no conocemos algunas claves para tener buenas relaciones.

 

La  mujer que edifica su matrimonio, es la que continuamente está buscando cómo embellecer la relación entre ella y su esposo:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Edificar la relación matrimonial vale la pena.  Será de bendición para la mujer misma, para el esposo y también para los hijos.  Cuando la pareja es cristiana y vive de esta manera, puede bendecir a otros dando testimonio del amor de Dios en su vida.

LA MUJER QUE EDIFICA A SUS HIJOS

Paulina de Barrero

 

Edificar a los hijos no es una tarea fácil, requiere de mucho esfuerzo, dedicación, preparación y perseverancia.  Estamos enfrentados a un mundo  lleno de maldad que quiere “arrebatar” nuestros hijos, que quiere “robarnos” la bendición de inculcar en ellos valores y principios de acuerdo a Dios.

 

Proverbios 22:6  dice: “Dale buena educación al niño de hoy, y el viejo de mañana jamás la abandonará” La mujer es educadora por excelencia.  Ella continuamente está educando a los hijos en cuanto al bien y al mal.  Enseña con sus palabras y con su ejemplo.  Ella pasa mucho más tiempo con los hijos que el padre.

 

El mayor deseo de toda mamá y papá es sacar sus hijos adelante.  Darles educación.  El esfuerzo que como padres hacemos es muy grande.  Queremos involucrar a los hijos en buenos colegios, en cursos que les ayuden a desarrollar sus talentos y habilidades. Queremos que sean buenos estudiantes, deportistas, que sepan música, computadores, inglés, dibujo, etc.  El esfuerzo como decimos nosotros los padres “Vale la pena”.

 

Debemos proveer a nuestros hijos un ambiente en el cual puedan crecer seguros de sí mismos y puedan desarrollar sus habilidades. Pero sobre todo  no debemos olvidar que la mejor educación y lo que realmente la completa es enseñar a los niños los caminos de Dios.  Enseñar a los niños a vivir una vida en la que tengan en cuenta a Dios.  Enseñarles a que confíen en Él, que Dios es amor y en Él pueden tener seguridad.

 

¿Cómo hacerlo?  Este tipo de educación no se recibe en alguna academia o instituto.  Se da en el hogar, en el diario vivir, se da con nuestro comportamiento como madres, como mujeres.  Si soy una mujer que amo a Dios, entonces mis hijos aprenderán a amar a Dios.  Si soy una mujer que ora, entonces enseñaré a mis hijos el valor de la oración.  Si soy una mujer que sirvo y doy a los que están en necesidad, así serán mis hijos.  Si soy una mujer que lo primero en mi vida es Dios, igual serán mis hijos.

 

Esto no quiere decir que los hijos serán perfectos y crecerán sin problemas.  Ellos como seres independientes llegará el día en el que tendrán que decidir qué camino quieren seguir.  Algunos o de pronto muchos de ellos se darán  su “vuelta por el mundo” pero lo seguro es que las bases están ya dadas.  Como dice el versículo citado anteriormente: “Dale buena educación al niño de hoy, y el viejo de mañana jamás la abandonará  Con el tiempo recapacitarán  en sus caminos y lo que aprendieron  de niños en cuanto a Dios aflorará y será real para ellos.

 

 

Nos alegra recibir noticias de ustedes.  Pueden escribirnos a:

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[1] Howard Hendricks, Enseñando para cambiar vidas, pág. 16

 

[2] Ruth S. De Peale, La Aventura de ser esposa, pág. 38

[3] Gary Cahpman, Los cinco lenguajes del amor, pág. 8