Estudio Bíblico

Ha nacido un Salvador


 

Un estudio de Lucas 2:1-21

por Michael Morrison

 

Lucas inicia su libro con anuncios dramáticos: mensajes angélicos, cantos de alabanza y milagros. Este es sólo el principio, Lucas tiene eventos igualmente dramáticos para reportar el nacimiento de Jesús. Primero, establece la escena diciéndonos por qué José y María fueron a Belén.

Un censo romano

            “Por aquellos días Augusto César decretó que le levantara un censo en todo el imperio romano (Este primer censo se efectuó cuando Cirenio gobernaba Siria.) Así que iban todos a inscribirse, cada cual a su propio pueblo” (Lucas 2:1-3). Los impuestos en Roma estaban basados en conteos de la población.

            Desafortunadamente, no tenemos ningún registro de este censo, así que no sabemos la fecha. Por un lado, el censo pudo no haberse efectuado en todas las regiones el mismo año. Las palabras de Lucas podían significar. “Cesar decretó que la inscripción, que previamente se había realizado en algunas partes del imperio, ahora debería ser extendida a todas partes” [Ben Witherington, "Birth of Jesus" Dictionary of Jesus and the Gospels, (“El nacimiento de Jesús” Diccionario de Jesús y los evangelios) p. 67]. En Egipto, se efectuaba un censo cada 14 años.

Lucas, escribiendo al estilo de un historiador griego, indica las fechas según los gobernantes políticos y otros eventos. Cirenio ordenó un censo en los años 6-7 d.C. (mencionado en Hechos 5:37), pero no tenemos ninguna evidencia de que Cirenio fuera gobernador cuando Herodes estaba vivo. Él era cónsul en ese tiempo y pudo haber tenido alguna autoridad temporal sobre Siria.

Si “todos” fueron a sus propios pueblos para este censo, presumiblemente esto era requerido (la inscripción por origen familiar era una costumbre judía, no romana), y es más probable que ocurriera en una época del año en que las personas pudieran viajar a sus respectivas ciudades.

“También José, que era descendiente del rey David, subió de Nazaret, ciudad de Galilea a Judea. Fue a Belén, la ciudad de David” (Lucas 2:4). Muchas otras personas también podrían haber sido descendientes de David, pero si vivían en Jerusalén, a sólo cinco millas, podían registrarse para el censo sin tener que pasar la noche en Belén.

“Para inscribirse junto con María su esposa. Ella se encontraba encinta” (v. 5). José y María no estaban oficialmente casados, pero para el censo fueron contados juntos. Quizás José no quería dejar a María sola en Nazaret, donde podía pasar el ridículo y la vergüenza. Y quizás ellos sabían, al igual que otros, que el Mesías debía nacer en Belén (Mateo 2:5; Miqueas 5:2). El decreto político, por tanto, sirvió al propósito de Dios, quien estaba trabajando tras la escena y forma espectacular.

El nacimiento de Jesús

            No sabemos cuanto tiempo estuvieron José y María en Belén. Probablemente viajaron mucho antes de que el bebé naciera. Lucas sólo nos dice: “Mientras estaban allí, se le cumplió el tiempo. Así que dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada” (v. 6-7). Belén era pequeña y lejana al camino principal, en realidad quizá ni tenía un hotel verdadero, la palabra griega para “posada” también puede significar “cuarto de huéspedes” o “sala en la planta alta” como se traduce en Lucas 22:11-12.

            La gente pobre muchas veces no tenía un establo para sus animales, así que tenían un pesebre dentro de la casa. María usó el pesebre porque el cuarto de huéspedes no era tan grande y probablemente ya estaba ocupado por otros. Lucas describe esto como si no fuera algo muy alejado de lo común. 

            “En la vasta mayoría de las casas del antiguo cercano oriente, de las que tenemos evidencia arqueológica y literaria, el pesebre estaba dentro de la casa, no en un establo separado. Los animales y la familia dormían en un solo espacio grande que era dividido de tal forma que usualmente los animales estarían en un nivel bajo y la familia dormía en una tarima elevada…

            “Deberíamos imaginarnos a María y José dentro de la casa de familiares o amigos, una casa que estaba llena debido al censo… María dio a luz a su hijo quizá en la sala familiar y puso al niño en pesebre de piedra” (Witherington, 69-70).

            El punto es que Jesús (aunque es un Rey) nació en cir25-angel and shepherds.jpg (168345 bytes)cunstancias humildes. Aún en la ciudad de su familia, estaba en un alojamiento temporal, con una cama improvisada. Una lección que vemos aquí es: “La importancia no tiene que ver con el entorno o el supuesto estatus que esto da. La importancia es función del papel que uno desempeña en la obra de Dios” [Darrell Bock, Luke, NIV Application Commentary, (Lucas, Comentario de aplicación NVI) p. 86].

Pastores y ángeles

            Lucas ahora nos lleva a lo sobrenatural de la historia: “En esa misma región había unos pastores que pasaban la noche en el campo, turnándose para cuidar sus rebaños. Sucedió que un ángel del Señor se les apareció. La gloria del Señor los envolvió en su luz y se llenaron de temor. (2:8-9).

            Aunque la Biblia retrata a la mayoría de pastores en forma positiva, la sociedad muchas veces los veía mal, como ven a los indigentes hoy en día. Los pastores no podían guardar las leyes ceremoniales, se trasladaban a menudo y la gente no confiaba en ellos, ni siquiera se les permitía testificar en la corte. Debido a su ocupación, no habían ido a su ciudad a registrarse para el censo. (Las manadas de ovejas se mantenían todo el año cerca de Belén para proveer para los sacrificios en el templo.)

            Como la mayoría de otras gentes, los pastores tuvieron miedo al ver al ángel y la gloria del Señor. “Pero el ángel les dijo: No tengan miedo. Miren que les traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor” (v. 10-12).

            El ángel anunció las buenas noticias: El Mesías había nacido, Él es un Salvador para todo el pueblo, el Señor, y esto es motivo de mucha alegría.

Pero la mayoría de gente no estaba enterada de las buenas noticias. El ángel no fue enviado a todos, sólo a unos pocos pastores que representaron a toda la humanidad.

            No sería extraño encontrar un bebé recién nacido envuelto en pañales, pero aparentemente era inusual encontrarlo en un pesebre. Esta es la tercera “señal” (evidencia de que esto era obra de Dios) que Lucas reporta.

            Belén era suficientemente pequeña que no podían haber muchos recién nacidos en ella, era tan pequeña que los pastores pudieron encontrar al bebé sin ayuda sobrenatural.

            “De repente apareció una multitud de ángeles del cielo, que alababan a Dios y decían: Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los que gozan de su buena voluntad” (v. 13-14). Esta corta canción es llamada “Gloria in Excelsis Deo”, que es como comienza en latín. Un ejército de ángeles anunció paz.

            Por medio del Salvador, la paz vendría no para todos, sino para aquellos que gozan de la buena voluntad de Dios (vea Mateo 10:34; Lucas 12:32). “Es para los que Dios escoge, no para los que escogen a Dios” (Leon Morris, Luke [Lucas], rev. ed., p. 95). "Jesús viene para todos, pero no todos responden y se benefician de su venida” (Bock, p. 85). Aunque antes éramos enemigos de Dios, fuimos reconciliados con Dios, se nos dio paz con Él, por medio de nuestro Salvador. ¡El nacimiento del Salvador es ciertamente una buena razón para alabar a Dios!

La noticia se esparce

            “Cuando los ángeles se fueron al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Vamos a Belén, a ver esto que ha pasado y que el Señor nos ha dado a conocer. Así que fueron de prisa y encontraron a María y a José y al niño que estaba acostado en el pesebre” (v. 15-16). Aparentemente todo esto sucedió la noche siguiente al nacimiento de Jesús. 

            “Cuando vieron al niño, contaron lo que les habían dicho acerca de Él, y cuantos lo oyeron se asombraron de lo que los pastores decían” (v. 17-18). Así que los pastores se convirtieron en evangelistas, contando a la gente acerca de los ángeles, los cantos y el niño. Como en los casos anteriores, todo lo que el ángel dijo era cierto.

            Las personas se sorprendieron con el relato, pero, ¿creyeron? No lo sabemos. La sorpresa muchas veces pasa pronto (vea Lucas 4:22, 28). “María, por su parte, guardaba todas estas cosas en su corazón y meditaba acerca de ellas” (2:19). María, la modelo de una buena discípula, no solamente recordaba estos eventos, también pensaba más sobre su significado. ¿Qué clase de Mesías sería su hijo? La historia sólo está comenzando.

            Así que los pastores regresaron a sus manadas y sus campos, “glorificando y alabando a Dios por lo que habían visto y oído, pues todo sucedió tal como se les había dicho” (v. 20).

Dios había cumplido su palabra. Los pastores regresaron a su trabajo, llenos de esperanza y confianza en que la liberación llegaría.

            Mientras tanto, José y María tuvieron que completar la misión que Gabriel les había dado: “Cuando se cumplieron los ocho días y fueron a circuncidarlo, lo llamaron Jesús, nombre que el ángel le había puesto antes de que fuera concebido (v. 21).

Preguntas para aplicación

§        ¿Qué pensaría yo de una pareja que no están
oficialmente casados, pero que viven juntos y la mujer está embarazada? (v. 5)

§        ¿Cómo me sentiría al tener que poner a mi hijo primogénito en un comedero de animales porque es el único lugar que hay? (v. 7). ¿Cuán a menudo el plan de Dios para mí incluye inconveniencias, y cómo reacciones yo ante eso?

§        ¿Cómo reaccionaría yo ante un coro celestial cantando alabanzas a Dios porque un bebé ha nacido? (v. 13-14) ¿Me da alegría el nacimiento de Jesús?

§        ¿Cuan bien le contamos a otros acerca de lo que Dios ha hecho? (v. 17) ¿Estoy sorprendido? (v. 18) o ¿no soy conciente de lo que Él está haciendo?

§        ¿Me hacen dudar las interrogantes? o ¿me hacen reflexionar pacientemente? (v. 19)

 

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