Bienvenidos a nuestra iglesia
"Esta es la vida eterna"

La Iglesia de Dios Universal lo invita a participar en la misma aventura que transformó la vida de los primeros discípulos de Jesucristo.

Hace aproximadamente 2000 años, un hombre de Galilea proclamó la necesidad de hacer cambios dramáticos en el orden establecido. Abogaba por el regreso a algunas de las leyes y mandamientos de Dios. La gente empezó a seguirle. Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes de que terminara en manos del poder civil de Roma. Su nombre era Judas el Galileo (Hechos 5.37). El mundo lo olvidó hace mucho tiempo.

Poco después de la infortunada carrera de Judas, hizo su aparición otro hombre de Galilea. También él atrajo seguidores con un mensaje acerca de un reino muy diferente del mundo circundante. También él halló la muerte en manos de los romanos. Su nombre era Jesús de Nazaret, un nombre bien conocido por el mundo:

"Los nombres de los estadistas antiguos griegos y romanos vinieron y se fueron. Los nombres de los científicos del pasado, de filósofos y teólogos, vinieron y se fueron; pero el nombre de este hombre abunda más y más... Herodes no pudo destruirlo, y el sepulcro no pudo retenerlo" (Josh McDowell, Evidence That Demands a Veredict, ("La evidencia que exige un veredicto") Vol. 1, pág. 135).

Existe una razón por la cual el mundo recuerda a Jesús de Nazaret y no a Judas el galileo: la razón es la resurrección de Jesucristo de los muertos. El evangelio que proclamamos: la dramática reaparición de Jesús, después de haber sido muerto públicamente en presencia de muchos; esto impulsó a sus seguidores.

Hechos 1:3 nos dice que Jesús se presentó "con muchas pruebas convincentes de que estaba vivo". Entre estas pruebas, no fue la menor la disposición que tuvieron hombres y mujeres muy cercanos a Jesús de entregar sus vidas como testimonio de su victoria sobre la tumba.

Doce personas, cual jurado dispuesto a testificar el dramático triunfo de Jesús sobre la muerte, se convirtieron en el núcleo de la iglesia del Nuevo Testamento. El último sobreviviente entre los testigos oculares de la resurrección de Jesús escribió de manera conmovedora acerca de sus experiencias, del inolvidable encuentro entre los seres humanos falibles y aquel que había triunfado sobre la muerte:

"Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida --la vida fue manifestada, y la hemos visto; y os testificamos y anunciamos la vida eterna que estaba con el Padre y nos fue manifestada--" (1 Juan 1:1-2).

El nacimiento, vida, muerte y resurrección de Jesucristo son la sustancia del verdadero evangelio, el evangelio que la Iglesia de Dios Universal abraza y proclama.

La aventura cristiana
Jesús ofrece gratuitamente vida eterna a todo aquel que entre en una relación fiel, obediente y amorosa con Él: "Esta es la vida eterna", dijo, "que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo a quien tú has enviado" (Juan 17:3).

Por su resurrección de los muertos, Jesucristo dio eterna garantía de que Él es el Hijo de Dios y que se puede confiar en su Palabra. "Todavía un poquito, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis. Porque yo vivo, también vosotros viviréis", Jesús les dijo a sus discípulos (Juan 14:19). Ese mismo Jesucristo quiere asegurarnos hoy que nosotros también podemos recibir la vida eterna.

La vida cristiana, disponible para nosotros mediante Jesucristo, es verdaderamente una aventura. La vida eterna en Jesucristo y mediante Él es la esencia de la Biblia y el núcleo de su mensaje.
Jesús declaró la voluntad de Dios para nosotros en pocas palabras. Dijo: "El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia" (Juan 10:10). Leon Morris arroja más luz sobre este punto vital:

"La vida es uno de los conceptos característicos de Juan. Usa el término 36 veces, en tanto que cualquier otro escrito del Nuevo Testamento no lo tiene más de 17 veces…Así, en este solo escrito está más de la cuarta parte de todas las referencias a la vida en el Nuevo Testamento. ‘Vida' en Juan típicamente se refiere a la vida eterna…el don de Dios mediante su Hijo…Es solamente porque hay vida en el Logos (vea Juan 1:1-18) que hay vida en la tierra" (The Gospel According to John, "El evangelio según Juan", en El Nuevo Comentario Internacional sobre el Nuevo Testamento, en inglés; págs. 82-83).

Estas buenas nuevas gloriosas son el eje de las Escrituras: Dios se propone que los humanos tengan vida con una riqueza y plenitud tales que, básicamente, está más allá de la comprensión humana.

"Yo soy el que vive," dijo Jesús glorificado a Juan en una visión: "Estuve muerto, y he aquí que vivo por los siglos de los siglos. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades" (Apocalipsis 1:18). Jesucristo, alrededor de quien giran las Escrituras, es también el centro del plan de salvación de Dios. William Barclay escribió:

"Ser un seguidor de Jesús es conocer quién es y qué significa, es tener sobreabundancia de vida…Cuando caminamos con Jesús, viene una nueva vitalidad, vida sobreabundante. Solo cuando vivimos con Jesucristo, la vida se vuelve realmente digna de vivirse y comenzamos a vivir en el verdadero sentido de la palabra (The Gospel of John, "El evangelio de Juan", Vol. 2, de la Serie de estudios bíblicos diarios, ed. rev., pág. 60).

Juan también hace hincapié en el papel de Jesús cuando recibimos la vida eterna: "El que confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios" (1 Juan 4:15). También: "Este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida" (1 Juan 5:11-12).

Esta verdad es reforzada por el llamado "versículo de oro": "De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3:16). La palabra eterna en Juan 3:16 señala hacia la única meta de veras noble en la vida: "El Espíritu y la esposa dicen: ‘¡Ven!' El que oye diga: ‘¡Ven!' El que tiene sed, venga. El que quiere, tome del agua de vida gratuitamente" (Apocalipsis 22:17).

¡Sea usted bienvenido!
El sentido de renovación y vitalidad resultante de aceptar a Jesucristo como Salvador personal, y de vivir con Él cada día, es algo que para apreciarse a plenitud tiene que ser vivido. La vida en Jesucristo está en el núcleo de todo el conocimiento, enseñanzas y práctica de la Iglesia de Dios Universal. Otros artículos en esta serie le dirán más acerca de la Iglesia de Dios Universal, su historia, misión y actividades actuales. Lo invitamos a que comparta con nosotros la misma aventura de una vida transformada que Jesús ofreció a sus primeros discípulos.


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