Adviento:
celebrando la venida de Jesús

 ¿Qué y cuándo es el adviento?

 

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a palabra Adviento se deriva del latín y significa “venir” o “la venida”. Adviento es más que sólo una temporada de preparación para recordar que Jesús nació hace más de dos mil años. Los cristianos se preparan mental y espiritualmente durante el adviento para la nueva venida de Jesús en gloria, recordando su promesa de que él reconciliaría toda la creación de Dios. Para los cristianos, el adviento es la temporada para recordar que nuestro Salvador vino en humildad y que vendrá de nuevo en gloria.

            El adviento comienza el cuarto domingo antes de la celebración del nacimiento de Jesús. En el año 2004, el adviento comienza el 28 de noviembre. La temporada de adviento puede durar de 22 a 28 días, dependiendo del día en que cae el 25 de diciembre en un año en particular.

            Tradicionalmente, el color del adviento es el púrpura, el color de la realeza para dar la bienvenida a Cristo el Rey. El púrpura también simboliza el sufrimiento, lo cual establece una conexión importante entre el nacimiento de Jesús y su muerte: su natividad (la encarnación) no puede separarse de su crucifixión (la expiación). El propósito de la venida de Jesús al mundo como “La Palabra hecha carne”, de su morada entre nosotros, es revelar a Dios y su amor por el mundo, no sólo por medio de la vida y enseñanzas de Jesús, sino también por medio de su sufrimiento, muerte y resurrección. Algunas iglesias usan el azul real para distinguir el adviento de la cuaresma.

La corona de adviento

            La corona de adviento es un símbolo que se está volviendo muy popular y que los cristianos escogen usar en las iglesias y hogares como recordatorio de la preparación espiritual que semana a semana están haciendo mientras esperan la navidad. La corona siempre viva circular (real o artificial) tiene cinco velas: cuatro velas púrpura o azul en el círculo exterior, una para cada domingo de adviento, y una vela blanca, por el nacimiento de Jesús, en el centro. Las velas son un simple, pero efectivo símbolo del adviento, la venida de Jesús, quien es la luz del mundo.

            Puesto que la corona es un elemento simbólico para narrar la historia de la navidad, hay varias maneras de entender su simbolismo. En algunas tradiciones las cuatro velas representan la esperanza, la paz, el gozo (esta vela es a veces color rosa) y el amor. Otros las usan para simbolizar la luz, la fe, la verdad y la gracia. Otros usan la primera vela para representar la profecía, la segunda para la historia de Belén, la tercera representa a los pastores, la cuarta representa a los hombres sabios y la quinta (blanca) representa a Cristo.

            Se enciende una vela el primer domingo de adviento y luego una vela adicional cada domingo. En Navidad se enciende la vela blanca. Al encender cada vela se hace una oración. El significado exacto dado a los varios aspectos de esta corona no es tan importante como la historia que invita a escuchar y la preparación que invita a hacer.

            Adviento es una época apropiada para incorporar a los niños en la adoración en la iglesia, para devocionales familiares y aprender historias de nuestra fe. En casa puede ponerse una corona de adviento en la mesa y encender las velas durante las comidas, con lecturas bíblicas y oraciones precediendo el encendido de las velas. Una nueva vela es encendida cada domingo durante cuatro semanas, y esas mismas velas son encendidas durante las comidas durante la semana. Esta práctica provee una oportunidad para la oración familiar y da a los niños la oportunidad de leer las escrituras diarias.

La razón de la temporada

            Es vital que el adviento sea diferente a la celebración del nacimiento de Jesús, aunque como temporada de preparación para la venida de Jesús, precede a la Navidad. Es sólo en la publicidad comercial que la temporada de Navidad comienza desde noviembre. Los domingos de adviento enfatizan particularmente nuestra espera de la venida del Mesías.

            Hay una progresión en los servicios de adviento desde la espera del primer domingo, hasta la esperanza del segundo, el gozo y proclamación del tercero y la alabanza y celebración del cuarto, mientras nos preparamos para celebrar la Navidad. Esta progresión es para recordarnos del viaje en nuestras propias vidas, para conectar nuestra espera y expresar nuestra esperanza y fe de que Dios, en realidad, “es con nosotros”.

            ¡Después de este viaje tenemos una razón para celebrar! El nacimiento de Jesús viene con la comprensión de que, verdaderamente tenemos una razón para tener esperanza y fe en Dios: que lo que fue hecho una vez en la historia humana verdadera, en las vidas humanas verdaderas, continúa siendo hecho en las vidas de las personas hoy. La Navidad puede entonces traernos, no sólo un momento de buenos sentimientos, sino una profunda fe en el tan esperado adviento, una fe que Dios no dejará por siempre el mundo como está hoy, sino que vendrá de nuevo para rescatar a su pueblo.

            Esta es la fe, la esperanza, que el adviento puede expresar muy bien, cuando es celebrado como preparación para la Navidad. El mundo necesita desesperadamente esta esperanza en la oscuridad de esta temporada, la oscuridad del conflicto y mal entendimiento entre la gente, la oscuridad de la ignorancia y el temor, una esperanza de que esto no es todo lo que hay, que Jesús, quien es la luz del mundo, vendrá y traerá la luz el amor y la esperanza.

            El adviento está enmarcado por un espíritu de esperanza, de anticipación, de preparación. El espíritu del adviento está bien expresado en la parábola de las vírgenes que están esperando la venida del novio. Junto a su gozo por la llegada del esperado novio, hay una necesidad de preparación que la parábola nos enseña.

Phil Baldwin
Pastor de las congregaciones IDU en London
(Comunidad cristiana familia de fe) y Windsor, Canadá

 

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