La fecha del nacimiento de Jesús
Muchos cristianos abiertamente reconocen que nadie sabe el día exacto en que Jesús nació. El día preciso del nacimiento de Jesús no es crítico, y la especulación y la controversia acerca de este tema pueden causar que los cristianos pierdan su enfoque.
Es importante que nos regocijemos y celebremos los eventos centrales en la vida de Jesucristo porque Él es el centro y fundamento de nuestra fe. Cuando pensamos y consideramos su nacimiento, hay muchos asuntos que son misteriosos y profundos para nosotros. Dios vino a nosotros, tomando para sí carne humana, morando con nosotros, para que podamos ser salvos. Él nunca dejó de ser Dios, ¡pero también se hizo humano! Nacido de una virgen, y comenzó su vida humana como un bebé indefenso y dependiente, tal como todos nosotros.
Cómo y por qué hizo todo eso por nosotros está más allá de nuestra comprensión, ¡pero es un tema que nunca deja de causarnos maravilla y adoración! Cada diciembre cristianos (y muchos otros que no son cristianos pero que de todos modos escuchan el mensaje) centran sus vidas en el milagro y misterio del nacimiento de nuestro Señor.
Y otra vez, nadie sabe el día exacto cuando nació Jesús. Intentos de calcular un día exacto frecuentemente caen dentro de dos métodos de pensamiento. Ambos dependen de contar desde el "grupo de Abías". Un grupo se refiere a un tiempo específico cuando los sacerdotes servían en el templo.
El primer método comienza con Lucas 1:5, 8 donde leemos que Zacarías, el padre de Juan el Bautista, oficiaba en el grupo de Abías en el templo.
1 Crónicas 24:7-19 indica que había 24 grupos. La suposición es que el grupo de Abías era el octavo grupo y que este período de servicio comenzó temprano en junio. Asumiendo que esta conclusión es correcta, algunos creen que podemos contar hacia adelante para descubrir las fechas de nacimiento de Juan el Bautista, y después por deducción, Jesús (nacido cerca de seis meses después de Juan, vea Lucas 1:24-36).
Por consiguiente, asumiendo que los embarazos de ambas María y Elisabet fueron normales en cuanto a duración, Juan el Bautista hubiera nacido en marzo, nueve meses después de su concepción en junio. Según este cálculo, Jesús pudo haber nacido en el mes de septiembre. Para algunos, el hecho de que los festivales del Antiguo Testamento comienzan en este tiempo añade credibilidad a estos cálculos.
Si todas estas suposiciones son correctas, la concepción de Jesús, cuando María fue cubierta por la sombra del Espíritu Santo (Lucas 1:35), hubiera ocurrido en el mes de diciembre.
El segundo método para tratar de establecer la fecha para el nacimiento de Jesús cuenta hacia atrás en vez de hacia adelante. Cuando el templo fue destruido en el año 70 d. C., el grupo sacerdotal de Joyarib estaba sirviendo. Si el servicio sacerdotal no fue interrumpido desde el tiempo de Zacarías hasta la destrucción del templo, este cálculo tiene al turno de Abías sirviendo en la primera semana de octubre. Algunos de los primeros escritores cristianos (Juan Crisóstomo, 347-407) enseñaron que Zacarías recibió el mensaje acerca del nacimiento de Juan en el día del Perdón, el cual llega en septiembre u octubre. Esto pondría el nacimiento de Juan el Bautista en junio o julio, y el nacimiento de Jesús seis meses después, a finales de diciembre o a principios de enero. Algunos defensores de este segundo método creen que el 25 de diciembre es el día correcto del nacimiento de Jesús, mientras que otros creen que el 6 de enero es el día correcto.
Lucas 2:1-7 menciona un censo de impuestos ordenado por Augusto César. Los
registros del censo fueron finalmente llevados a Roma. Cirilo de Jerusalén
(348-386) pidió que la verdadera fecha del nacimiento de Jesús fuera tomada de
los documentos del censo. Reportó que la fecha que le fue dada de estos
documentos fue el 25 de diciembre. Desafortunadamente, estos registros ya no
están disponibles.
¿Qué quiere decir, entonces, todo esto para usted y para mí? ¡Significa que nadie sabe a ciencia cierta cuando nació Jesús! De hecho, la fecha exacta de la primera venida de nuestro Señor es como la fecha de su segunda venida. Nadie sabe el día exacto ni la hora de la segunda venida (Mateo 24:36, 42, 44, 50; 25:13). A pesar de esto, muchos cristianos están cautivados pronosticando la fecha de su regreso, ¡frecuentemente perdiendo de vista a Jesucristo y al evangelio en el proceso!
Pero a pesar de que no sabemos la fecha exacta del regreso de Jesús, podemos celebrar y anticipar la segunda venida. Podemos celebrar su segunda venida en cualquier fecha que escojamos, ¡y es posible hacerlo sin llegar a desviarse con predicciones y especulaciones acerca de una fecha exacta!
La Biblia no nos manda celebrar ni la primera ni la segunda venida de Jesucristo. Sin embargo, a los creyentes y seguidores del Señor se les permite regocijarse debido al significado y sentido de estos dos eventos. No puede haber una segunda venida sin la primera. Podemos celebrar su primera venida en cualquier fecha que elijamos, y es posible hacerlo sin ser desviado por el debate impertinente acerca de la fecha exacta de su nacimiento.
Jesús es la razón de la temporada. No celebramos un día, sino que celebramos el hecho de que Dios, en la persona de Jesús ["Emmanuel (que significa "Dios con nosotros") Mateo 1:23] vino a salvarnos de nuestros pecados. Fue en Jesús que Dios nos dio el regalo más grande. Vino a salvarnos, a darnos la salvación, y la vida eterna. Nos da ese regalo gratuitamente, por las riquezas de su gracia. Celebramos el amor pródigo y generoso de Dios que es demostrado por el nacimiento de Jesucristo.
Indiferentemente de cuando en realidad nació Jesús, nuestros corazones se desbordan con gratitud y gozo de que Dios eligió enviar a su Hijo al mundo para nuestra redención y salvación. Quiero que todos entiendan que no existe una obligación en la Iglesia de Dios Universal de observar la Navidad, ni que cualquier festival en particular sea observado.
Por otro lado, espero que todos también entiendan que no hay tiempo que sea "de acceso prohibido" para reunirnos y celebrar las buenas cosas que Dios ha hecho por nosotros a través de su Hijo. Es apropiado que nos reunamos como hermanos cristianos para celebrar el amor de Dios cuando queramos. Ya sean festivales anuales del Antiguo Testamento, o en festivales cristianos tradicionales, tales como la Navidad o la Semana Santa, tenemos la libertad para darle adoración y honor a Dios como sus hijos amados.
Cada celebración, así como cada ofrenda, es una expresión de nuestro amor y devoción a Dios. En el espíritu de Romanos 14, ruego que evitemos juzgarnos los unos a los otros en lo que cada uno decida con respecto a los días de celebración. Debemos tener cuidado de no permitir que estas ocasiones para la celebración se conviertan en armas para la condenación los unos de los otros. Aprendamos a celebrar "al Señor" sin juzgarnos los unos a los otros.
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