Transformados por la Verdad
por Joseph Tkach

La Iglesia de Dios Universal rechaza las enseñanzas
de su fundador Herbert W. Armstrong y abraza
el cristianismo histórico. Esta es la historia.

 

Capítulo ocho

Las primeras reformas

 


 

No mucho antes de que muriera, Herbert Armstrong le dijo a mi papá que algunas cosas en la iglesia necesitaban ser cambiadas. Él no hizo una lista de los cambios que tenía en mente, simplemente dijo que "hay cosas que necesitan ser cambiadas."

¿Qué cosas podría haber pensado? Nunca podremos estar seguros. Con una notable excepción, cercano al final de su vida, el Sr. Armstrong dijo que nuestra posición respecto a la curación divina necesitaba un cambio.

Fe + la Obediencia = Sanidad

Allá por el año 1952, cuándo él publicó ¿Dios sana hoy?, el Sr. Armstrong estaba enseñando que siempre era la voluntad de Dios sanar a sus hijos obedientes y fieles. Él comienza primeramente este tema citando Éxodo 15:23-26 llamándolo un reporte de "el primer acontecimiento en toda la historia de una directa curación divina", él menciona una especial atención en la última parte de ese pasaje:

Les dijo: «Yo soy el Señor su Dios. Si escuchan mi voz y hacen lo que yo considero justo, y si cumplen mis leyes y mandamientos, no traeré sobre ustedes ninguna de las enfermedades que traje sobre los egipcios. Yo soy el Señor, que les devuelve la salud.». Y usted sabe, que la misma condición, "Si usted obedece y guarda mis mandatos," etc. se aplica hoy, y esa es una razón de por que muchas personas tienen poca de luz en la curación divina y cree en ella, no están siendo sanados![1]

De allí el Sr. Armstrong prosiguió diciendo que cualquiera que busque ser sanado de alguna otra forma que no sea la curación divina directa, era culpable de idolatría. Él también enseñó que las Escrituras condenan a la medicina como idolatría, que se podía encontrar sus orígenes en la medicina del paganismo, y que las personas en la actualidad habían ignorado esta verdad para su propio mal:

Así muchos parecen creer que podemos ir a los doctores, ellos oran a Dios por sus medicinas. Asumen que Dios levantó a la ciencia médica y bendijo sus trabajos. Pero eso es meramente la misma práctica pagana de idolatría aunque muy pocos lo entienden hoy. ¡La verdad es que todas las naciones HAN SIDO ENGAÑADAS en practicar la idolatría pagana creyendo que es una verdad cristiana! Para el verdadero cristiano que tiene fe en Dios hay una mejor manera.[2]

¿Y cual era la mejor manera? Puro y simple, era la fe. Su enseñanza estaba basada en las interpretaciones de pasajes como Santiago, 5:14-15, Isaías 53:4-5, Mateo 9:2, 1ª Pedro 2:24, Éxodo 15:26, y Salmos 103:3. Si alguien tuviera la fe en Dios, no necesitaba doctores. Después de todo, sanidad no es otra cosa que el perdón de los pecados, y Cristo murió para pagar la pena por el pecado, entonces la manera para sanarse es poner la fe de uno en el Sanador y en nadie y nada más.

En los últimos años de su vida, Herbert Armstrong tomó varios medicamentos para el corazón y tenía una enfermera a tiempo completo que iba a todas partes con él. Él usó la profesión médica para casi todo.

El Sr. Armstrong también hizo una distinción grande entre el pecado físico y el pecado espiritual, una distinción que él mantuvo hasta que murió. Él dijo que la aflicción física de Cristo antes de que fue crucificado pagaba la pena por el pecado físico (y por eso preparó la manera para nuestra curación física), mientras su muerte en la cruz pagó la pena por el pecado espiritual (y por eso preparó la manera para recibir la vida eterna). Aquí es cómo él desarrolló esta rara dicotomía:

Dios es "perdonador de TODAS nuestras iniquidades" y "sanador de TODAS nuestras dolencias". Bien, ¿cómo Dios perdona nuestros pecados espirituales? El pecado es la trasgresión de la LEY (1 Juan 3:4). Ésa es la definición de la Biblia del PECADO. La ley de Dios de "AMOR" es una ley espiritual (Romanos 7:14). La pena es la MUERTE (Romanos 6:23). ¿CÓMO perdona Dios nuestras trasgresiones espirituales? ¿Removiendo la pena de la muerte en nosotros? ¿Por qué?, habiendo dado a Su único Hijo engendrado, quien, mientras nosotros éramos todavía pecadores, MURIÓ POR NOSOTROS. (Juan 3:16; Romanos 5:8). ¡En otras palabras, CRISTO PAGO LA PENA EN NUESTRO LUGAR! Así, ya que Él pagó la pena en que nosotros incurrimos, en nuestro lugar, Dios puede quitar la pena legalmente de nosotros. ¡Nosotros no tenemos que pagar la pena, porque JESÚS lo hizo por nosotros!

¿Entonces CÓMO perdona Dios los pecados físicos? ¡Exactamente de la misma manera! ¡Jesús pagó la pena de ellos, también, en nuestro lugar! ¿Eso está en la Escritura? ¡Ciertamente que sí! Aquí está: "(Jesús) sanó a TODOS los que estaban enfermos, lo cual podía cumplirse cuando habló por Isaías el profeta, diciendo, “Él tomó sobre sí nuestras enfermedades y cargó con nuestras dolencias” (Mateo 8:16-17)."  ¡Allí está! ¡Véalo en su propia Biblia, y léalo! ¡Jesús sanó a TODOS los que estaban enfermos, porque Él, tomó nuestras enfermedades físicas y cargó con nuestras dolencias! ¿Y CÓMO? ¡Permita a Pedro responder: Por Su CUERPO, nos sanó! 1ª Pedro 2:24 Justamente antes de que Jesús fue llevado a ser crucificado, Él se sometió voluntariamente a ser GOLPEADO EN SU CUERPO. "Entonces les soltó a Barrabás; pero a Jesús lo mandó azotar, y lo entregó para que lo crucificaran" (Mateo 27:26). "Entonces Pilato... tomando a Jesús, lo azotó" (Juan 19: 1). ¡Jesús sufrió este DOLOR FÍSICO, habiéndole infringido graves heridas en su cuerpo, para pagar por usted en su lugar, dolor, sufrimiento, enfermedad, u otra pena de su transgresión física![3]

Con este fundamento doctrinal puesto, el Sr. Armstrong creyó que los verdaderos cristianos no corren a los doctores para ser sanados, sino a Dios. Si un miembro fuera a un doctor, estaría despreciando el flagelo de la pasión de Cristo. El único papel legítimo para los doctores, en opinión del Sr. Armstrong, era "ayudar que usted observe las leyes naturales, prescribiendo la dieta correcta, enseñándole a vivir bien según las leyes de la naturaleza. En otras palabras, para PREVENIR la enfermedad, ¡no para sanar después de que usted se encuentre enfermo![4] También era válido llamarlos para casos especiales, escribió el Sr. Armstrong, como en la maternidad o para curar un hueso roto. Pero en la inmensa mayoría de casos dijo:

Esta es la instrucción de Dios para USTED hoy, si está enfermo. Si queremos vivir por cada Palabra de Dios, debemos obedecer esta Escritura. Dios no dice llamar a su médico familiar.  En cambio, advierte: "¿Está enfermo alguno de ustedes? Haga llamar a los ancianos de la iglesia para que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor. La oración de fe sanará al enfermo y el Señor lo levantará. Y si ha pecado, su pecado se le perdonará." (Santiago 5:14-15). Él no dice, llama a los doctores y permita que les den medicinas y drogas, y Dios a causa de las medicinas y drogas lo curará.... En cambio Dios dice que llamen a los MINISTROS DE DIOS. Y permítales ORAR, y ungiendo con aceite (tipo y símbolo del Espíritu Santo). ¡Entonces DIOS PROMETE que los SANARÁ![5]

El Sr. Armstrong mantuvo esta posición durante la mayor parte de su vida. Un folleto titulado La Pura Verdad sobre la sanación, publicado en 1979, extendió más sus ideas sin cambiar su premisa básica. Su enseñanza podría resumirse así: "Una sanación milagrosa por Dios requiere un ejercicio de obediencia y de fe, y por consiguiente el CRECIMIENTO en obediencia y fe".[6]

Inclusive, el Sr. Armstrong ya parecía estar dando lugar a la idea que no todos aquellos que vivieron en la fe y obediencia se sanarían físicamente en esta vida:

Un Ministro, aparentemente carente de fe o con ENTENDIMIENTO, escribe, "muchos casos en la Biblia, y sobre todo las miles de historias en la presente Iglesia, muestran que la fe estaba presente en las vidas de las personas, y Dios no los sanó."

Yo no podría atestiguar que la FE estaba presente en todos estos casos. No puedo juzgar a otros; sólo lo puede Dios. La misma carta da el siguiente golpe a mi casa, contendiendo en contra de las PROMESAS de Dios para sanar en la fe: "y eso que nosotros hemos enterrado a nuestros familiares. La Señora Loma Armstrong [esposa de mi juventud que murió a la edad de 75 y ½], su hijo Dick..." y otros cuatro. ¡Mi respuesta, en la FE simple, es que aquellos, como Abraham, Isaac y Jacob, todos murieron en la FE, después de no haber recibido las PROMESAS TODAVÍA! ¡Pero en el próximo instante de un segundo de su pérdida de conciencia en la muerte, ELLOS se DESPERTARÁN SANOS! ¡La resurrección en el REINO de DIOS! Yo tengo la fe que en el futuro no muy distante VERÉ a mi padre, mi primera esposa, mi hijo Dick y otros ministros TOTALMENTE SANADOS en el Reino de Dios.[7]

En este mismo folleto, el Sr. Armstrong dejó también en claro que visitar a un doctor no era ninguna causa justificada para ser desasociado; él dijo que la iglesia no condena a un miembro que utiliza la profesión médica:

La Iglesia de Dios no juzga o condena a aquellos que, a través de la falta de fe, utilicen los servicios de la profesión médica. La Iglesia de Dios le dice meramente, LA SANACIÓN ESTA INCLUIDA, Cristo ya ha PAGADO por ella. Es una PROMESA de Dios (condicionalmente en obediencia y fe) y es uno de los BENEFICIOS de Dios que  ha INCLUIDO en el regalo de su gracia!... Note, SANAR es uno de los BENEFICIOS que Dios nos da junto con la salvación. Como las comidas en un avión, ESTA INCLUIDO, no existe ningún recargo. ¡Jesús ya PAGÓ POR ELLO! Y Dios quiere que su pueblo aprendan a confiar en El![8]

Esta enseñanza de la curación divina permaneció con fuerza y sin deficiencias hasta los últimos años de la vida del Sr. Armstrong. Con la vejez, claro, nuestros cuerpos empiezan normalmente a fallar. Lo mismo era cierto del Sr. Armstrong que vivió una vejez madura de noventa y tres años.

Vientos de cambio

En los últimos años de su vida, Herbert Armstrong tomó varios medicamentos para el corazón y tenía una enfermera a tiempo completo que iba a todas partes con él. Él usó la profesión médica para casi todo.

Lo que me asombra ahora sobre esto es que él casi presumiría sobre lo que estaba haciendo. Él escribiría cartas a numerosos miembros y decía cosas como estas, "Usted sabe, la mayoría de las personas apenas puede conseguir que un doctor visite su casa, pero yo tengo dos doctores que vienen a visitarme regularmente". Yo encontré que muchas de nuestras gentes estaban realmente sorprendidas por su admisión. La tensión entre la práctica y la enseñanza del Sr. Armstrong casi nunca fue tocada entre algunos de nosotros. Algunas de nuestras gentes más desafiantes iban a los ministros y pastores y preguntaban calladamente, "¿el Sr. Armstrong realmente va a un doctor?"  Y nosotros les decíamos, "¡Sí, él está diciendo la verdad!"

Días antes de su muerte, este conflicto finalmente empezó a sentirse, sobre todo con el propio Sr. Armstrong. Mi papá le preguntó: "¿Cómo puede tomar medicinas? Siendo el autor del folleto que insiste que el pueblo de Dios no tiene ninguna necesidad de un doctor si sólo obedecen y tienen la fe suficiente. ¿Cómo puede estar utilizando la profesión médica? ¿Cómo quiere que yo conteste esta pregunta que los miembros de la iglesia están haciendo?"

La situación estaba haciéndose peor por la manera que algunos de nuestros pastores respondían a los miembros que iban a los médicos por ayuda. ¡Incluso cuando diagnosticaban a los miembros con enfermedades graves, los pastores podrían decirles, "La Biblia enseña que ir a un doctor muestra falta de fe!" Afortunadamente, la mayoría de nuestros pastores no eran tan inflexibles. Pero algunos lo eran.

Todas estas cosas conspiraron finalmente, yo pienso, para hacer comprender a Herbert Armstrong que su posición hacia la profesión médica tenía que cambiar. Su conversación con mi papá sobre este tema tuvo lugar en 1985. A finales de enero del 86, el Sr. Armstrong había muerto.

El Cambio Empieza

Uno de los problemas principales con nuestra doctrina sobre la sanación sanar era su visión deficiente de fe. No sólo el hecho que enseñamos que personas de fe vibrante pudieran estar libres de enfermedades y dolencias, nosotros también enseñamos que la fe era la clave a la prosperidad financiera, habíamos tomado ambas doctrinas de las mismas fuentes que influyen en la teología de la prosperidad de hoy y el movimiento de fe. No sólo el hecho que creíamos que si una persona hiciera lo que Dios dice, él bendeciría materialmente con sueldos superiores y buenos trabajos, ése era un ejemplo de nuestra relación con el pacto de bendiciones y maldiciones de Deuteronomio 27-28, formas que no sólo no funcionaron, sino que también enseñamos que si una persona no procediera en forma correcta, sería  maldito. En otras palabras, se enfermaría. Si usted hiciera algo malo y no podía deducirlo, debe haber cometido un pecado oculto, claro, la culpa que acompaña a tal sistema imperfecto puede ser absolutamente devastadora.

Un año completo después de la muerte de Herbert Armstrong, un cambio fue anunciado. Mi papá había pedido a algunos de nosotros que empezáramos a estudiar este problema y después de un tiempo corto todos nosotros comprendimos que estaba absolutamente equivocado decir a las sufridas personas que estaban carentes de fe si utilizaban a los médicos, estaba equivocado decir que si se usaba la profesión médica se demostraba una falta de fe. Nosotros empezamos a ver que la salud – y - riquezas relacionadas al evangelio estaba en error.

No ha recibido la justicia de la opresión en su vida física cada persona justa. De la misma manera, aunque Dios puede sanar, y es su deseo y su voluntad hacerlo, Él es quién ve todas las cosas y SABE si es lo mejor en cada circunstancia.

Mi papá estaba satisfecho que nosotros habíamos estudiado el problema con bastante profundidad para corregir nuestra antigua posición doctrinal, él decidió anunciar la nueva posición de la iglesia el 23 de marzo de 1987, la edición de Las Buenas Noticias. En un artículo titulado: "Nuevo Entendiendo del Significado del quebrantado cuerpo de  Cristo y la enseñanza de la Iglesia sobre la SANIDAD", mi padre empezó una nueva era en la iglesia cuando escribió:

¡Ahora, quiero aclarar algo con respecto al asunto muy importante de la curación divina! Hermanos, Dios me ha llevado a ver que la Iglesia ha entendido mal el concepto de lo que nosotros hemos llamado "el pecado físico". Me permito ahora explicar a ustedes cómo nosotros vinimos a creer que la enfermedad física era el resultado del "pecado físico," y por qué el viviente y poderoso Jesucristo me lleva a clarificar a la Iglesia que ahora está enseñando en esto que entendió mal el asunto... Ahora Dios ha agregado una nueva dimensión de entendimiento y propósito transcendente del cuerpo quebrantado de Jesús. Y como lo declaré antes, el propio Sr. Armstrong habría sido el primero en cambiar y aceptar la nueva comprensión cuando Dios se lo aclaró.[9]

Mi padre entonces prosiguió describiendo lo que esta nueva comprensión trajo consigo; entre otras cosas, trató uno de los pasajes principales que el Sr. Armstrong había usado en su doctrina de curación divina, Salmo 103:2-3. En la Nueva Versión Internacional el texto dice," Alaba, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios. Él perdona todos tus pecados y sana todas tus dolencias. Mi padre escribió sobre este pasaje:

En Salmos 103:2-3, sanando "todas las dolencias" se describe como uno de los beneficios de Dios. Es algo, como renovar nuestra fuerza como el águila (versículo 5), y ejecutando "la rectitud y la justicia para todos los que están oprimidos" (versículo 6), Dios concede directas bendiciones y beneficios y le place hacerlo a aquellos que le sirven y lo obedecen. ¡Pero éstas NO son promesas incondicionales que Dios se compromete en dar en toda circunstancia para todos! Dios conoce nuestros corazones y mentes. Él sabe lo que es mejor para nosotros. ¡Él sabe qué bendiciones dar y qué bendiciones detener para nuestro máximo PROVECHO! Pero no la fuerza DE TODOS se renueva como el águila ahora en esta vida. Ni cada persona justa ha recibido la justicia de la opresión en su vida física. De la misma manera, aunque Dios puede sanar, y es su deseo y su voluntad hacerlo, Él es quién ve todas las cosas y SABE si es lo mejor en cada circunstancia. A veces Dios sana a una persona como testigo o estímulo para otros, quizás incluso más que para la persona enferma. El punto es, en CADA SITUACIÓN Dios sabe lo que Él está haciendo. ¡Él es omnisapiente, todo poderoso y todo misericordioso! Él no detendrá una cosa buena de una persona si está de verdad en los intereses más buenos de todas esas personas en recibirlo.[10]

Aún más, mi padre insistió que si alguien se sana divinamente no es ninguna evidencia de su salud espiritual (o falta de ella). El profeta Eliseo, recordó él a sus lectores, era un siervo fiel de Dios que murió de una enfermedad. El apóstol Pablo pidió ser sanado tres veces de una "espina en la carne"  pero se le negó. Inclusive la Escritura no ve a ninguno de ellos como desobediente o carente de fe.

¿Así que cuál fue la nueva actitud de la iglesia hacia la profesión médica? "La Biblia simplemente no habla en ninguna forma en condenar a los médicos, "mi papá escribió, añadiendo que Lucas, el autor del tercer Evangelio y el Libro de los Hechos, era referido con aprobación como "el médico" amado. Él resumió este nuevo entendiendo así:

¡Hermanos, permítanos que comprendamos que la atención médica y tener fe en Dios NO necesariamente SON OPUESTOS! Dios no tiene registrado en ninguna parte de su palabra que ordene a los cristianos evitar a los médicos, evitar las revisiones médicas, evitar las medicinas, inoculaciones o cualquier tratamiento quirúrgico. Dios puede intervenir y sanar sobrenaturalmente. Inclusive Él no pide que evitemos la toma de tal cuidado cuando tenemos el conocimiento y los medios disponibles.[11]

Mi papá anunció que el folleto sobre la sanidad tuvo que ser retirado temporalmente hasta que se revise y edite lo reflejado en este nuevo entendimiento que Jesucristo había dado a su Iglesia. La revisión prometida llegó al siguiente año cuando el folleto La Pura Verdad acerca de la sanación fue re escrito por mi papá y Bernie Schnippert. El folleto hizo claro que estaba correcto acudir a los médicos. Visitar a un médico no era una señal de falta de fe en Dios.

La inmensa mayoría de nuestros miembros estuvieron contentos con la nueva comprensión de la iglesia. Pero unos enfáticamente no lo estaban, incluso existía mucho ruido de inquietud entonces. Algunos miembros no estaban satisfechos sobre la manera en que la nueva comprensión había sido presentada. Porque nosotros quisimos que el folleto fuera apropiado y útil para un número de lectores en general (y no sólo dirigido a nuestros miembros), al describir la forma de la enseñanza de la iglesia sobre la curación divina, habíamos usado frases como, "Algunos han enseñado..." o "Algunos han creído..." algunas personas se nos acercaron y dijeron, "¿Qué quieren decir, con que algunos han enseñado? ¡Ustedes nos enseñaron estas cosas!" Ellos vieron tal lenguaje como si no estuviéramos involucrados.

Otros estaban disgustados por otra razón. Dijeron asombrados: ¿este folleto intenta corregir una equivocación en la doctrina? ¿O han emitido una bofetada a la autoridad del Sr. Armstrong? Incluso a algunos que creyeron que el Sr. Armstrong había cometido un error con esta enseñanza en particular no les gustaba este folleto. Ellos no objetaron este empuje de la nueva enseñanza; simplemente estaban intranquilos de que la iglesia declarara oficialmente que el Sr. Armstrong estaba equivocado en algo, no quisieron que nadie tenga la idea de que Herbert Armstrong pudiera estar muy equivocado sobre algo. Y ahora esa puerta estaba totalmente entreabierta.

Los siguientes cambios

Los próximos cambios doctrinales vinieron pisando los talones, se anunciaron dos cambios en febrero de 1988.

Primero, dijimos que no era ningún pecado usar maquillaje. Esto podría parecer insignificante a muchos lectores, pero era un gran cambio para nosotros. Recuerdo dos de los titulares que cité en el último capítulo "Como sutilmente usó Satanás el MAQUILLAJE para que la Iglesia deje los pasos"  y "NUESTRA LUZ ESTA BRILLANDO. y no los cosméticos en nuestros rostros. "el Sr. Armstrong había enseñado, clara y enérgicamente, que usar maquillaje  era un pecado que había llevado a la Iglesia de Dios a un serio error:

¡La Iglesia de Dios, la ahora inminente Novia de Cristo, no va a subir para encontrar a Cristo en el aire con la cara pintada y con las cejas depiladas! Cuan diestramente, sin sospecharlo, Satanás influenció llevando a los ministros para que descarrilaran a la Iglesia de muchas maneras!... La Iglesia GOBERNADA CONTRA EL USO DEL MAQUILLAJE basado principalmente en "hacer" y "no hacer", de las escrituras,  en lugar de la aplicación del PRINCIPIO de la Ley de Dios.... Jesucristo a través de mí NOS HA ESTADO PONIENDO TRAS LA HUELLA, listos para su retorno a la tierra como el REY DE REYES, y Señor de Señores. La Iglesia, como SU NOVIA para CASARSE espiritualmente con Él, sube para encontrarse en el aire cuando Él venga. Mujeres de la Iglesia, ¿piensan que Jesucristo me dirá, "ENVÍA UNA PROCLAMACIÓN A TODAS LAS MUJERES EN LA IGLESIA PARA QUE SE PREPAREN PARA MI VENIDA. DÍGALES QUE VAYAN A SU TOCADOR, SE DEPILEN Y PINTEN SUS CEJAS Y USEN COSMÉTICOS PARA QUE ME ENCUENTREN EN EL AIRE?" No, queridas hermanas, yo no pienso que Él me hará hacer tal proclamación. Sino ¡Laven la suciedad de sus caras! ¡LIMPIEN sus caras! Ahora JESUCRISTO, a través de su apóstol escogido, va a REGLAMENTAR de una vez esto!... Mi madre y abuelas no llevaron maquillaje. No lo hizo ni la abuela de mi abuela de la misma era. ¿Cómo entró en la sociedad de nuestro medio y en última mitad del siglo 20? ¡DE LAS PROSTITUTAS!... Mujeres, no usen maquillaje POR AMOR DE DIOS hoy. ¡Porque yo puedo decirle POR MEDIO DE SU AUTORIDAD que NO es de su agrado![12]

La mayoría de las mujeres en nuestra iglesia nunca llevó maquillaje antes, así que este aluvión verbal no las afectó mucho. Pero algunas mujeres en nuestra iglesia usaban maquillaje, por lo menos en el trabajo. Ellas no se pondrían cuando iban a la iglesia, pero fuera de los servicios ellas esperaban no ser sorprendidas al menos.

Inevitablemente, sin embargo, un pastor oiría hablar del uso del maquillaje de un miembro y entonces los interrogatorios inevitables empezarían. En 1988, nosotros volvimos a pensar en esta prohibición y declaramos que no era bíblico. Dios no tenía ninguna opinión sobre el maquillaje, a menos que se usase en forma irreverente. Como el apóstol Pedro escribió: "Que la belleza de ustedes no sea la externa, que consiste en adornos tales como peinados ostentosos, joyas de oro y vestidos lujosos. Que su belleza sea más bien la incorruptible, la que procede de lo íntimo del corazón y consiste en un espíritu suave y apacible. Ésta sí que tiene mucho valor delante de Dios. (1ª Pedro 3:3-4). Enfocando en la simpleza exterior se pierde el concepto; Dios se preocupa por el corazón.

Segundo, 1988 también era el año en que buscamos la acreditación del Colegio Ambassador. Esta decisión perturbó a algunos de nuestros miembros más conservadores. "¿Por qué se está buscando la aprobación del mundo?" dijeron. "La universidad de Dios no necesita la aprobación de Satanás. Dios nos ha acreditado, y eso debe ser suficiente". Aún así seguimos adelante.

Con cada reforma doctrinal que hicimos en esos tempranos años, el descontento y resentimiento de algunos de nuestros miembros aumentó. Ellos estaban seguros que nosotros teníamos alguna clase de agenda oculta o plan maestro para reformar por completo a la iglesia. Claro, nosotros nunca hemos tenido tal esquema; simplemente estábamos respondiendo a las numerosas y crecientes preguntas propuestas por nuestros miembros después de la muerte de Sr. Armstrong. Cuando la puerta al cambio doctrinal fue resquebrajada se nos abrió un nuevo entendiendo y curación divina, supimos más adelante (y más significante) que los cambios eran inevitables. Aún, nosotros nunca esperamos lo que estaba a punto de pasar.

Es decir, nosotros nunca esperamos que el soporte de la viga principal de nuestra nave teológica crujiría y se astillaría. Incluso tan pronto y tan ruidosamente de lo que cualquiera de nosotros hubiera imaginado en la vida.


 

 

[1] Herbert W. Armstrong, ¿Dios Sana Hoy? (Pasadena, Calif. Iglesia de Dios de la Radio, 1952), 2.

[2] Idem, 6.

[3] Idem, 9, 10.

[4] Idem,, 11.

[5] Idem, 15.

[6] Herbert W. Armstrong, La Pura Verdad sobre la sanación (Pasadena, Calif.: Iglesia de Dios Universal, 1979), 67.

[7] Idem, 69.

[8] Idem, 49, 50.

[9] Joseph W. Tkach,"El nuevo entendiendo del significado del cuerpo lastimado de Cristo y la enseñanza de la iglesia sobre la SANACION"  El Noticiero, 23 de marzo de 1987, 3.

[10] Idem, 4.

[11] Idem.

[12] Herbert W. Armstrong," ¡Cómo sutilmente Satanás usó el MAQUILLAJE para que la Iglesia salga de la huella" El Noticiero, 16 de noviembre de 1981, 1, 4-5.

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