Cómo hacer que una congregación sea acogedora para los jóvenes

 

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odos nosotros en la Iglesia de Dios Universal compartimos el desafío y la responsabilidad de edificar nuestras congregaciones, donde personas de todas las edades son animadas y capacitadas para ser discípulos más maduros de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Un aspecto primario de esta labor de discipulado es atraer a jóvenes (niños, adolescentes y jóvenes en edad universitaria) a nuestras congregaciones. Si tenemos que hacer esto, entonces cada uno de nosotros debemos contribuir a que las congregaciones sean más acogedoras para los jóvenes. Este artículo está escrito para ayudarnos en esta importante labor.

Antes de esto, vamos a preguntarnos, ¿por qué nos debe importar? Permítame contestar a esta legítima pregunta.

1. Las personas necesitan al Señor – y esto incluye a los jóvenes. Jesús vino para buscar y salvar a las personas – y los jóvenes que no conocen a Jesús están en la misma situación que cualquier persona que todavía no conoce al Señor. Compartimos el trabajo de Jesús de buscar y salvar a los jóvenes cuando les invitamos, traemos y recibimos en una congregación acogedora para ellos.

2. La iglesia siempre está a una generación de la extinción y los jóvenes son el futuro de la iglesia. Aunque no temamos la extinción (creemos en la promesa de Jesús de que la iglesia siempre existirá), tenemos la responsabilidad de trabajar para ver que la iglesia sobreviva en una nueva generación.

3. Como trabajadores en la cosecha de almas de Jesús, somos enviados donde el fruto existe y está maduro. La experiencia de la iglesia en la historia cristiana muestra que los jóvenes y los adolescentes son un importante campo para la cosecha.

Se ha estudiado que la mayoría de cristianos en nuestra cultura acude a Cristo antes de los 18 años (y concretamente la mayoría de ellos antes de los 14). En mis reuniones con cristianos de la IDU me doy cuenta de que esas estadísticas también se aplican a nosotros.

Dios está haciendo una gran cosecha entre jóvenes y adolescentes en todo el mundo, incluyendo nuestra comunidad. Tenemos tanto la oportunidad como la responsabilidad de unirnos a él en este importante campo para la cosecha.

4. Jesús mostró en su ministerio terrenal que los jóvenes debían tener participación en el trabajo de la iglesia. Regañando a sus discípulos por dificultar que los niños llegaran a él, Jesús nos enseña que la iglesia es un lugar donde los niños son acogidos y bienvenidos.

Y después de establecer por qué debemos hacer a nuestras congregaciones más acogedoras para los jóvenes, vamos a ver el cómo, haciéndonos la siguiente pregunta, ¿cómo es una congregación cercana a la juventud? A continuación se exponen varias indicaciones para su consideración.

1.      Una congregación que atrae a los jóvenes trabaja para cubrir las cuatro necesidades esenciales que tienen todos los jóvenes. (El contenido básico de esta lista y algunas ideas del resto del artículo están tomadas de La Parroquia Favorable a los Jóvenes de Michael Anderson, publicada en http://yya.oca.org/TheHub/TOC/General/Glmenu/GeneralInfo.htm)

n       Cuadro de texto: La iglesia siempre está a una generación de la extinción y los jóvenes son el futuro de la iglesia. Aunque no temamos la extinción (creemos en la promesa de Jesús de que la iglesia siempre existirá), tenemos la responsabilidad de trabajar para ver que la iglesia sobreviva en una nueva generación.
Primero, los jóvenes tienen necesidad de pertenecer a algo. Necesitan un lugar en un grupo que ellos valoren – a donde sienten que pertenecen. Para nosotros, esto significa que ellos deben llegar a decir, “Esta es mi iglesia.”

Pero muchos jóvenes no sienten que pertenecen a la iglesia. Más bien, dicen “Esta es la iglesia de mis padres.” Nuestra meta y desafío es ayudarles a encontrar ese sentimiento de pertenencia en nuestra congregación.

n       Segundo, los jóvenes necesitan respeto mediante la realización de habilidades valiosas. Necesitan ayuda para desarrollar habilidades para servir en el grupo, y después necesitan que el grupo reconozca que son valiosas. Muchos jóvenes en la iglesia se sienten apéndices poco valorados y apreciados. Nuestra meta y desafío es capacitarlos y luego darles una labor significativa en el ministerio.

n       Tercero, los jóvenes necesitan autoestima. Esto está muy relacionado con la segunda necesidad, pero va más allá, porque supone ser aceptados y valorados como personas, no sólo por su contribución como trabajadores. Nuestra meta y desafío es mostrarles que realmente son profundamente valorados y queridos como individuos.

n       Cuarto, los jóvenes necesitan relaciones de confianza e invariables. En particular necesitan unas cuantas relaciones dentro del grupo que sean relativamente más estrechas. Nuestra meta y desafío es ver que los jóvenes se relacionen y tengan amistad con otros jóvenes y con al menos un adulto.

Los jóvenes dedican mucho de sus vidas – particularmente durante la adolescencia – a cubrir esas necesidades. Hacerlo no es ni egoísta ni malo. Más bien estas necesidades atienden a cómo Dios nos creó.

Ciertamente, los jóvenes pueden buscar cubrir estas necesidades en grupos poco sanos, y alejados de Dios (en pandillas callejeras, por ejemplo), pero en nuestras congregaciones deben poder hacerlo de forma que conozcan a Jesús y se conviertan en sus seguidores.

Permítanme animarles, como adultos de la IDU que son, a preguntarse cómo podemos llegar a los jóvenes de nuestras congregaciones para ayudarles a cubrir estas necesidades. Además de lo anterior, tenga en consideración lo siguiente:

1. Dar a los jóvenes oportunidades de aprender y de luego desarrollar tareas que sean valiosas para la congregación. Por ejemplo, participar en las lecturas de las escrituras, en la música, como acomodadores, recogiendo las ofrendas, etc. Note que es importante enseñarles a desarrollar esas labores para que las puedan hacer bien. Si las llevan a cabo bien, dígalo. Muestre respeto basado en logros reales.

2. Busque oportunidades para asentar a los jóvenes – que les llegue el mensaje de que son especiales y esenciales para usted y la congregación. A menudo, les mandamos el mensaje opuesto mediante la indiferencia, sólo les hablamos para corregirles en algo. Pero, para que ellos se sientan amados y apreciados, la relación positiva necesita superar en número a las negativas.

Podemos relacionarnos positiva y duraderamente de varias formas. Por ejemplo, recuerde y use sus nombres, mándeles felicitaciones de cumpleaños y notas durante el año. Dedique tiempo para hablar con ellos – présteles atención; si son niños pequeños, agáchese para mirarles a los ojos. Pregunte sus opiniones y use esa información.

Déles abrazos (pero teniendo cuidado en el caso de que usted sea un hombre adulto y los jóvenes sean muchachas adolescentes), déles caramelos (pero primero consulte esto con sus padres).

3. Ore con y por los jóvenes. Tenga una lista en su congregación de jóvenes por los que se tenga que orar continuamente. Y hágales saber que se ora por ellos (pero sin jactarse de ello), pregúnteles por los asuntos que les preocupan para poder orar por ellos.

4. Dedique tiempo a un grupo pequeño de jóvenes. Muchos jóvenes dedican poco de su tiempo a estar con adultos. Trate de dar a unos cuantos jóvenes esa oportunidad, pero no confunda a un solo niño incluyéndolo en una actividad de adultos como si así se le dedicase tiempo. Métase en su mundo – y sea una presencia madura, sabia y coherente para ellos. Esto será muy beneficioso para la vida de los jóvenes.

5. Aprenda de su mundo. Respete a los jóvenes lo suficiente como para poder conocer qué les preocupa, cuál es su cultura, necesidades, preferencias y desafíos. Averigüe qué ven en televisión y qué películas ven, qué escuchan, qué leen. ¿Cómo hacer esto? Pregunte y escuche con amor y sin juzgar. Lo importante aquí no es que el adulto actúe como un adolescente (créame, los adolescentes odian eso), sino que más bien, lo importante es que el adulto entienda al adolescente. Otra parte de esto es buscar qué es bueno y piadoso en el mundo de los jóvenes y aprovecharlo como puente para conectar lo que es el mundo de Cristo para usted con lo que es para ellos.

6. Realmente, escuche a los jóvenes. Una de los grandes deseos de la gente joven (y de los adolescentes en particular) es el ser escuchado. Los jóvenes a veces se muestran tímidos cuando están con adultos, así que no será algo fácil para ellos aprender a confiar en usted como para hablar de sus pensamientos. Así que, sea paciente y esté atento.

Después de ver las formas de cubrir las necesidades de los jóvenes, vamos a considerar ahora cómo podemos trabajar juntos para ver si estas cosas ocurren consistente e intencionalmente en nuestras congregaciones. Le recomiendo las siguientes estrategias:

1. Provea en su iglesia un lugar donde los jóvenes puedan reunirse para expresarse y discutir sus necesidades y temores. Será necesario un cristiano adulto  que  sea  maduro  y  que  se preocupe por ellos para moderar el grupo, que se podrá reunir antes o después de los servicios, o durante la parte de estudio durante los servicios de la iglesia (aunque la mejor estrategia es tener servicios totalmente pensados para los jóvenes y entonces tener las reuniones antes o después de esos servicios).

2. Provea ocasiones para que los jóvenes puedan ir juntos a excursiones con cristianos adultos que se preocupen de ellos.

Los retiros son muy buenos, como las excursiones a sitios divertidos e interesantes. En muchas congregaciones de la IDU hay actividades para jóvenes (campamentos, etc.) Aproveche estos eventos para edificar relaciones más estrechas entre los jóvenes y de estos con cristianos adultos que les sirvan de ejemplo.

3. Ponga a sus jóvenes – particularmente a los adolescentes – en un ministerio consistente y significativo dentro de su congregación.

No se limite a tener un día dedicado a la juventud un par de veces al año cuando se encargan de los servicios de adoración. Más bien, déles un lugar en el ministerio, semana tras semana.

Por ejemplo, ¿Tiene usted a jóvenes en su grupo de adoración? ¿Qué opina de hacer un grupo de teatro? ¿Participan los jóvenes con frecuencia en las oraciones de la congregación y como acomodadores? ¿Cuenta usted con un adolescente maduro para el consejo de asesores? Piense en cómo los jóvenes pueden participar activamente en todos los servicios de la congregación.

Se pueden decir muchas más cosas sobre cómo hacer una congregación más acogedora para los jóvenes. Sin embargo, voy a parar aquí y simplemente voy a pedir que usted se tome este desafío personalmente. Usted no puede hacerlo todo, pero podrá hacer algo.

Le pido que ore sobre esto, pida a Dios ayuda para lo que usted tiene que hacer, teniendo en cuenta sus circunstancias, sus habilidades y sus dones.

Dios quiere servirse de usted para el ministerio de su discipulado con los niños, adolescentes y jóvenes. Busque su dirección y él se la dará.

Por Ted Johnston

Codirector del Desarrollo Nacional del Ministerio de Jóvenes

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