“Ella me gusta, pero dice que soy un pesado"
Cómo dejar de hacer tonterías para llamar la atención.
Yo pienso en ella todo el día, ¡pero ella ni siquiera se da por enterada! (o peor aún, ¡piensa que soy un pesado!)"
Todos nos hemos reído de los personajes de las tiras cómicas cuando se encuentran en esta situación, como Carlitos, siempre enamorado de la niñita pelirroja. Pero cuando nos pasa a nosotros, ya no es tan gracioso.
¿Has hecho tú alguna bebería para tratar de llamarle la atención a alguien que te gustaba? ¿Por ejemplo, mandarle flores sin firmar la tarjeta a una niña todos los días cuando ni siquiera te atreves a saludarla, y luego sentirte tan turbado que no te atrevías a mirarla cuando se cruzaban en el pasillo?
¿O alguna vez fuiste a ver los ensayos de fútbol donde estaba "él", y resultó que los compañeros se burlaron de él mientras tú deseabas que la tierra te tragara?
Si has hecho cosas así, sabes que duelen. Y que es muy difícil salirse de una situación tan incómoda. ¡Tiene que haber otra manera!
¿Por qué duele?
Hacer verdadera amistad, especialmente con personas del sexo opuesto, parece a veces muy complicado. Para entender cómo hacerlo correctamente, tenemos que comprender por qué duele a veces y qué debemos buscar en una amistad.
¿Por qué duele? Porque la otra persona no retribuye nuestro afecto, claro está. Pero en realidad no es tan sencillo. Para entender el porqué, tenemos que mirar el asunto desde otro punto de vista.
Ponte en el lugar de la persona que tanto te llama la atención. ¿Por qué tu proceder tiene el efecto contrario de lo que buscas?
Si tú fueras la otra persona, ¿no te sentirías nervioso o incómodo viendo que alguien se la pasa haciendo cosas raras para llamarte la atención? ¿No te parecería extraña, rara aquella persona? ¿Y no te molestaría su presencia?
Una vez producida, esta situación suele agrandarse y empeorarse. Si la otra persona se siente incómoda contigo, tú empezarás a sentirte más inseguro y nervioso y tal vez hagas más cosas raras.
El nerviosismo, la culpabilidad, la inquietud y el temor no son ingredientes de una buena amistad. Son más como una máquina demoledora que la destruye.
¿Cuáles son los elementos con que se forja una amistad? Las verdaderas amistades se construyen con emociones positivas y se desarrollan con el tiempo. Se basan en el dar, o sea en considerar y hacer lo que convenga al otro. No es una actitud egoísta que dice: "Tú eres mío y sólo mío", excluyendo a los demás. Es el afecto sano que se puede sentir por un hermano o hermana. El llamado amor romántico suele producir nerviosismo, culpabilidad, temor y ansiedad, ingredientes que destruyen la verdadera amistad.
La amistad es una gran cosa, pero no podemos obligar al otro a aceptarnos.
¿Qué puedes hacer?
¿Qué medidas positivas puedes tomar para no sentirte rechazado? Los siguientes son algunos consejos útiles.
• Habla con alguien que ya lo ha vivido, por ejemplo tus hermanos o hermanas mayores, especialmente tus padres y aun tus abuelos.
Comienza preguntándoles si alguna vez se encontraron en una situación semejante. Tal vez la hayan olvidado o no quieran recordar. Pero si comprenden, es mucho lo que pueden ayudar. El solo hecho de saber que alguien pasó por lo mismo (¡y sobrevivió!) puede darte ánimo. No olvides reflexionar cuidadosamente sobre las lecciones que ellos aprendieron con la experiencia.
• Considera lo que más le conviene a la otra persona. Si ella se siente abrumada y avergonzada, probablemente convenga más alejarte un poco y darle más libertad. Esto puede resultar un poco difícil, pero si realmente te interesa la persona, tratarás de hacer lo mejor para ella.
¿Cómo dejar de pensar tanto en la persona?
• Supérate. Desarrolla talentos e intereses que te valgan el respeto de los demás. Esto te hará sentir más confiado en el trato social y eliminará parte del nerviosismo y el temor.
Algunos puntos específicos de superación son: el arte de la conversación, para que los demás se sientan a gusto contigo, y las actitudes emocionales positivas mencionadas en la Biblia. Algunas de estas actitudes son el interés generoso por los demás, el gozo de la vida, la paz mental y la paciencia. Busca otras en Gálatas 5:22-23. Si desarrollas estos atributos, los demás se sentirán atraídos hacia ti.
• Cultiva relaciones amistosas con varias personas. No dejes de lado a tus demás amigos o amigas por tratar de ganarte uno nuevo. En vez de abrumar a una sola persona, divide tu tiempo entre varias. Piensa cómo mejorar la relación con cada uno de tus amigos o amigas aprendiendo a dar.
Las amistades florecen cuando las personas tienen intereses y actividades en común. Averigua qué intereses tienen tus amistades. Luego amplía los intereses tuyos para que puedas compartir más temas de conversación con todos.
• Pídele a Dios ayuda y control emocional. Dios enumeró las actitudes emocionales positivas en Gálatas 5 y El puede ayudarte a desarrollarlas. Estos frutos harán de ti una persona más agradable y sociable.
Pon la situación en manos de Dios. Tal vez no llegues a ser el amigo o amiga íntima de aquella persona que tanto te interesa. Pero es mucho mejor ser por lo menos amigos, y no enemigos. Dios se interesa personalmente por ti y quiere que tú le pidas su orientación para resolver tu problema.
Con la ayuda de Dios, y de tu familia, puedes neutralizar el dolor del rechazo y aprender a formar verdaderas amistades.
Copyright © 1985 Iglesia de Dios Universal