Una lección sobre las suposiciones
Marcos 2:13-17
De nuevo salió Jesús a la orilla del lago. Toda la gente acudía a él, y él les enseñaba. Al pasar vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado a la mesa donde cobraba impuestos. --Sígueme --le dijo Jesús. Y Leví se levantó y lo siguió. Sucedió que, estando Jesús a la mesa en casa de Leví, muchos recaudadores de impuestos y pecadores se sentaron con él y sus discípulos, pues ya eran muchos los que lo seguían. Cuando los maestros de la ley, que eran fariseos, vieron con quién comía, les preguntaron a sus discípulos: --¿Y éste come con recaudadores de impuestos y con pecadores? Al oírlos, Jesús les contestó: --No son los sanos los que necesitan médico sino los enfermos. Y yo no he venido a llamar a justos sino a pecadores.
Por
Mike Feazell
Los Fariseos asumieron que si una persona come con pecadores, esa persona es pecadora, también. Leví era un judío que trabajó para el gobierno romano, él era un recaudador de impuestos. Los recaudadores de impuestos eran renombrados por su deshonestidad. Por si eso no bastara, también estaban ritualmente sucios. Ellos trataban directamente con los gentiles. Su ropa tocaba los vestidos sucios de los gentiles. Sus platos, utensilios y comidas no estaban purificados.
Naturalmente, ya que Jesús y sus discípulos comieron con las tales personas, Jesús y sus discípulos eran impuros, también. Él no sólo comió con los recaudadores de impuestos, comió en general con los pecadores.
La revocación
Los Fariseos, claro, tenían razón. Según la Ley, un Israelita que se pone en contacto con personas ritualmente impuras se convierte en impura también (Levítico 15:7; Números 19:22).
Pero los Fariseos sabían que Jesús no era ningún Israelita ordinario. Ellos habían visto sus milagros curativos, habían oído que él perdonaba los pecados, y ellos habían dado testimonio de su poder para expulsar a los demonios. Con tales demostraciones, Jesús perturbó a los Fariseos. La autoridad de ellos entraba en duda. Desbarataba su prestigio e influencia entre las personas. Sus prioridades para preparar a Israel respecto al Mesías chocaban con Jesús y su reino. Su interpretación de la ley de Israel estaba amenazada.
Cuando vieron a Jesús alardear descaradamente de la Ley al juntarse con los pecadores y comer con las manos impuras en platos impuros con personas impuras, supieron que tal hombre no podía ser de Dios.
Sus
suposiciones les impidieron ver lo que realmente estaba sucediendo. Dios
no estaba interesado en las apariencias exteriores de limpieza; él
estaba interesado en los corazones limpios. Jesús estaba entrando en
contacto con los pecadores. Pero en lugar de que los pecadores lo
hicieran impuro, él estaba haciéndolos puros a ellos.
De este pasaje aprendemos que la gracia de Dios a través de Jesucristo no se limita a las personas justas, se extiende a los pecadores, incluso a la clase de pecadores que perturban a las personas virtuosas.
Una suposición tonta
Los Fariseos no estaban contentos. Jesús estaba comiendo con personas con quienes un hombre bueno no tendría ningún contacto. Tal conducta les demostraba que Jesús no era un hombre bueno.
¿Quién podría negarlo? Ellos lo vieron con sus propios ojos, conocían los hechos, supieron las implicaciones. Y ellos no eran de los que se sientan y no hacen nada, así que confrontaron a los discípulos de Jesús.
Marcos no nos dice lo que los discípulos de Jesús dijeron. Él sólo nos dice que Jesús averiguó lo que los Fariseos estaban preguntando y contestó la pregunta Él mismo. Les dijo que las personas saludables no tienen ninguna necesidad de un médico, sino aquellos que están enfermos. Es interesante que la palabra que Marcos usó aquí, la cual se traduce como "enfermedad" en algunas traducciones de la Biblia y “enfermo" en la mayoría de otras traducciones, es “kakos” que significa "malo" o "maligno".
Jesús continuó, "yo no vine a llamar a los justos, sino a pecadores." Puede ser que la conversación entre los Fariseos y los discípulos, y entre los Fariseos y Jesús, tuvo lugar después de que la comida había terminado. Eso tendría sentido, considerando el hecho de que si las conversaciones hubieran tenido lugar durante la comida, entonces los Fariseos habrían estado presentes en una comida con los recaudadores de impuestos y pecadores.
Sin tener en cuenta cuando se dieron esas conversaciones, los Fariseos hicieron una suposición tonta. Claro, ellos no sabían que era tonto. Ellos asumieron que eran "personas saludables," y que no tenían ninguna necesidad de un médico. Asumieron que eran justos, y que la llamada de Jesús a los pecadores no se aplicaba a ellos. Ellos habían encontrado la rectitud en su fidelidad diligente en hacer todo lo que Dios había exigido a su pueblo en la ley.
Confíe y siga
Jesús dijo a Leví, "Sígueme", y Leví se levantó y lo siguió. Leví encontró la justicia en el Hijo de Dios. Él vio con sus propios ojos lo que los Fariseos acusadores también vieron pero no podían reconocer. Él vio lo que Pablo describió en su carta a los Romanos: "En el evangelio se revela la justicia que proviene de Dios, la cual es por fe de principio a fin, tal como está escrito: "El justo vivirá por la fe." (Romanos 1:17).
Leví no hizo ninguna suposición. Él vio, escuchó y creyó. Confió en el enviado de Dios porque confió en Dios. Dios nos ayude a que nosotros, también, vivamos por la fe y no por suposiciones.
Para reflexionar
· ¿Puede una persona ser justa apartada de Jesús? (Marcos 2:17)
· ¿Es usted demasiado pecador para ser perdonado por Dios?
· ¿Por qué Jesús se pasó tanto tiempo con los pecadores?
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