Por Maria Sinkler
“Señor Leonardo, acabo de ver
a su hijo y a otros niños tirando cosas en un salón de clases. Nadie los está
supervisando y el salón es un desorden”, dijo la Sra Bell.
“Me
encargaré de esto en este momento”, dijo el señor Leonardo, mientras
caminaba hacia el salón de clases, donde encontró a tres niños tirando las
pelotas y otros juguetes esparcidos por el alrededor del salón.
Jere estaba recostado en la pared
cuando su papá llegó.
¿Qué están haciendo niños?
Papá, yo soy inocente. Los otros
niños estaban tirando las pelotas, pero yo no.
Hablaremos de eso después.
Ahora, ayuda a limpiar mientras voy a hablar con los otros padres.
No es justo. Yo no hice nada,
murmuró Jere.
Los niños estuvieron en silencio
mientras limpiaban el salón. En pocos minutos el papá de Jere regresó.
El salón se ve mucho mejor, dijo
papá. Ahora Jere, dime lo que sucedió.
Bien, yo estaba buscando a mis
amigos y los vi en el salón. Los niños estaban tirando cosas, pero como te
dije, yo no hice nada. Así que, ¿por qué tuve que limpiar el desorden?,
preguntó Jere.
¿Has oído de culpable por
asociación?, le preguntó su papá.
No.
Es cuando tú pareces culpable
porque estás con otros que están haciendo algo malo.
Pero papá, ¡eso no es justo!
Lo sé, créeme, algunas veces es
una lección difícil de aprender. Cuando yo tenía tu edad, me encontraron en
el baño con otros niños que estaban escribiendo en las paredes del baño.
¿Tú estabas escribiendo en la
pared?
No
¿Te castigaron?
Sí. Tuve que lavar las paredes
también.
Eso no fue justo, dijo Jere.
Además me dieron dos semanas de
detención después de clases.
Creo que limpiar el salón no fue
tan malo.
Ya
ves hijo, hubo algo que sí pudiste haber hecho.
Jere se veía confundido. ¿Qué
papá?
Pudiste haber buscado a un padre
y decirle lo que los otros niños estaban haciendo.
Sí, creo.
Jere, hay lecciones valiosas que
puedes aprender de esta experiencia. ¿Puedes pensar en una?
Jere se rascó la cabeza y pensó
por un momento. Debo tener cuidado de con quienes ando.
Sí, esa es una buena lección.
Pero los niños con los que estabas hoy son buenos niños. Nadie los estaba
vigilando y se enloquecieron un poco. Cuando seas mayor, serás tentado a unirte
a tus amigos para hacer algo malo.
¿Cómo qué?
Como fumar.
Odio el humo, ¡yo nunca fumaré!
Eso espero. Yo aprendí algo de
esto también.
¿Qué papá? Preguntó Jere.
Necesitamos hablar más sobre
situaciones como esta. Dios tiene algunos consejos acerca de cómo manejar estas
situaciones.
Jere estaba sorprendido. ¿De
veras? ¿Qué dice?
Él dice que no sigamos a las
personas que hacen el mal. Debes alejarte de sus actividades. Parecen divertidas
pero terminan en problemas y pecado. ¿Crees poder recordar esto?, preguntó su
papá.
Sí, lo creo
Bien. Sabes hijo, tú mostraste
ser un buen amigo ayudando a los otros niños a limpiar aunque no era tu
desorden, y estoy orgulloso de ti por eso.
Jere se sintió aliviado y dijo:
Gracias papá, oye: ya que estás de buen ánimo, ¿podemos ir por un helado?
Papá
sonrió. Suena como una gran idea. Vamos.
Northern
Light
Worldwide
Church of God Canada