El primer baile de Mónica
por Maria Sinkler
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ónica sonrió cuando vio su vestido nuevo en el espejo. Estaba emocionada de poder ir a su primer baile de la cosecha con sus abuelos. Las granjas de todo el pueblo habían terminado de trabajar en los campos. Habían plantado las semillas en la primavera y con mucho sol y lluvia, las semillas nacieron y salieron plantas de trigo, cebada, avena y canola. Ahora la cosecha había sido recogida y estaba guardada en graneros y era tiempo de celebrar.
La abuela de Mónica entro al cuarto. “Te ves muy bonita, Mónica”, dijo. “¿Estás lista para ir al baile?”
“Si”, contestó Mónica. “Yo nunca he ido a un baile. ¿Ustedes iban a bailes cuando eras niña?
La abuela sonrió. “Sí, pero teníamos que trabajar mucho antes de poder divertirnos”.
“¿Qué hacían ustedes en el tiempo de la cosecha?”
“Cuando
yo era una niña de tu edad, no teníamos las máquinas que tenemos ahora. La
cosecha era recogida a mano o con máquinas muy pequeñas. Los vecinos se ayudaban
unos a otros. En nuestra familia, cuando la cosecha estaba lista, mi papá, mis
hermanos, los tíos y primos se reunían y decidían con cual granja comenzarían”.
“Tú ayudabas con la cosecha, abuela?”
“No, usualmente era trabajo de los hombres. Cuando era el turno de recoger la cosecha de nuestra granja, mi mamá, mis hermanas y yo, teníamos que hacer la comida para todos los hombres. Recuerdo cuando caminaba a casa de regreso de la escuela y en la entrada habían cestas con papas y zanahorias para pelar. Siempre había mucha comida que preparar. Cocinábamos y guisábamos pollos y carne de res. Algunas de mis tías enviaban encurtidos, pasteles y pan caliente”.
Mónica se lamió los labios. “¡Eso suena sabroso abuela!”.
“Lo era y era sorprendente cuanto podían comer los hombres. Deberías haber visto todos los platos que quedaban sucios”
“¿Tenían máquina lava platos?”
“¡Nosotras éramos las lava platos!”
“¿Cuánto tiempo duraba la cosecha?”
“Usualmente tres semanas y todo terminaba. Luego teníamos un gran baile para celebrar. Esa era la mejor parte. Teníamos una cocina y un comedor muy grande en nuestra casa, así que usualmente teníamos los bailes allí. Mis hermanas y yo usábamos nuestros mejores vestidos. Recuerdo estar tan emocionada como tú estás ahora. Mis tías, tíos y primos estarían allí, así como la mayoría de los vecinos. Papá o uno de mis primos tocaba el violín, alguien tocaba el órgano y bailábamos toda la noche”.
“La cosecha es un tiempo muy especial”
“La cosecha era especial para Jesús también”.
“¿Por qué abuela?”
“Él le dijo a sus discípulos que salieran y llegaran a las personas para llevarles la vida eterna. Dios quiere que las personas se reúnan con Él para que estén para siempre con Él”.
“¿Habrá un gran baile de cosecha?”
“¡El más grande que haya habido! Habrá toda clase de músicas y bailes y habrá más comida que la que se haya servido en cualquiera de nuestras cosechas”.
Mónica soltó unas risitas. “Abuela, ¡apuesto que no tendrás que lavar los platos ese día!”
La abuela sonrió. “Para nada”.
“Abuela, yo quiero estar en la cosecha de Dios”.
“¡Yo también! Pero por ahora, vamos a decirle al abuelo que estamos listas para ir a nuestro baile de cosecha”.