Relaciónense con los niños al nivel de ellos
![]()
Por
Ted Johnston
|
E |
n ésta serie estamos dialogando sobre cinco principios para el ministerio efectivo hacia los niños, resumidos en el acrónimo BRING. La última vez vimos el primer principio: Bendigan a los niños con el amor de Jesús. Ahora venimos a la R de BRING: Relaciónense con los niños al nivel de ellos.
Para
ser un misionero efectivo se requiere un conocimiento funcional del campo
misionero. Y los niños son un maravilloso campo misionero fructífero con una
apertura particular hacia Dios y Su amor. En los seminarios de entrenamiento
para el ministerio hacia los niños, yo pregunto a la audiencia de adultos qué
edad tenían cuando comprometieron por primera vez sus vidas a Cristo. La
abrumadora mayoría indica que ellos lo hicieron en su temprana adolescencia o
antes.
Un estudio hecho por el grupo de investigación Barna confirma mi encuesta informal, mostrando que del 75 al 85 por ciento de los cristianos en Norteamérica hicieron su compromiso inicial de fe antes de los 15 años de edad. Además, ésta investigación indica que la probabilidad de convertirse en cristiano(a) es del 32 por ciento entre las edades de 5 y 13 años. Entonces, ésta probabilidad disminuye a un 4 por ciento entre las edades de 14 y 18 años y aumenta sólo un poco al 6 por ciento a la edad de 19 años o más. Los niños tienen una apertura particular hacia el amor de Dios y el mensaje del evangelio. Nuestro desafío es comunicar el evangelio a los niños en el nivel de ellos—en maneras que ellos puedan entender y experimentar fácilmente.
Ahora, tengo algo que confesar. Hubo una vez que yo pensé que el evangelio era demasiado complejo para que un niño pudiera entenderlo plenamente. Pero estaba equivocado. Lo esencial de las buenas nuevas (evangelio) no es difícil de entender. Más bien, es el mensaje simple acerca de Jesús—Su vida, muerte y resurrección; Su amor y regalo de salvación. Confiar que Jesús es quien Él dice ser para nosotros es, en sí mismo, un atributo infantil. Quizás por eso Jesús dijo, “dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos” (Mateo 19:14). En verdad, los niños pueden venir a Jesús en confianza y fe. Como adultos, tenemos el privilegio y responsabilidad de conducirlos a la fe en su Salvador para que ellos puedan aprender a seguirlo.
Así
que, ¿dónde empezamos? Empezamos donde ellos están. Es decir, empezamos en el
nivel de ellos. Dios y Su amor deben ser comunicados en formas que se conecten
con los niños. Hacer la conexión envuelve un entendimiento básico de la etapa
del desarrollo intelectual, físico, social, psicológico y religioso del niño(a).
Por supuesto, usted no tiene que ser un psicólogo de niños para entender esto, aunque algo de información básica sobre el desarrollo infantil podría ser de gran ayuda para aprender a relacionarse bien con los niños (vea mi artículo, “Edificando Niños Creyentes”).
Ideas
Aquí hay algunas ideas simples sobre cómo relacionar el evangelio con los niños al nivel de ellos. Primero, dígales acerca de Jesús en maneras que sean significativas para ellos. Esto no es difícil de hacer usando la Escritura, porque los evangelios están llenos de historias acerca de Jesús con las que los niños se relacionan fácilmente.
Tome por ejemplo la parábola del hijo pródigo, donde el padre representa a Dios quien es espléndido en Su gracia hacia los pecadores (representados por el hijo pródigo como también por su hermano mayor, quien a pesar de su obediencia, era envidioso y amargado). Ésta historia puede ser actuada para y por los niños. Puede ser contada en forma dramática. Puede ser ilustrada con fotos o usando un flanelógrafo. Y mientras las historias de los evangelios son contadas a los niños, el mensaje siempre debe enfocarse en Jesús, Su amor y perdón, y Su invitación a seguirle y aprender de Él.
Déjeme
añadir una nota de precaución cuando se enseñe a los niños usando la Escritura.
Al hacerla simple para que los niños la entiendan, no diluya la enseñanza de la
Biblia. A menudo los niños tienen mucha más capacidad para captar conceptos
espirituales de lo que nosotros les damos crédito. Con una enseñanza seria que
use un vocabulario que ellos puedan entender, los niños pueden captar los
conceptos básicos de la doctrina cristiana incluyendo cosas tales como la
gracia, el pecado, la vida eterna, la resurrección, y por supuesto, las
enseñanzas básicas concernientes a la encarnación, nacimiento, vida, ministerio,
muerte, sepultura, resurrección, ascensión y regreso de Jesús. Algunos
maravillosos materiales de enseñanza están disponibles para ayudarnos en ésta
labor.
No se olviden que la música es un
medio poderoso que podemos usar para relacionarnos con los niños y comunicarles
el evangelio. Me encanta cuando las congregaciones incluyen a los niños en su
música de adoración en la iglesia. Asistí a un servicio donde el equipo de
adoración sobre el escenario incluía a varios niños que ayudaban a unos pocos
adultos que dirigían a la congregación en el canto. Ellos hicieron un trabajo
maravilloso con toda la música, pero ustedes deberían haberlos visto avivarse
con gozo cuando la música era más juvenil y exuberante en su tono y contenido.

Su gozo en el Señor era contagioso cuando cantaban acerca del poder, amor y gracia de Dios. Se sabían todas las palabras y entendían lo que estaban cantando y los niños en la audiencia fácilmente se acoplaron a la música y al mensaje. A través de una música que se relacionaba, los niños estaban enseñando y recibiendo el evangelio.
También podemos relacionarnos con los niños al nivel de ellos cuando los enseñamos a orar. Si la oración es a veces un desafío para los adultos, con frecuencia es algo natural para los niños. Ellos carecen de muchas de nuestras vacilaciones como adultos y auto-conciencia. Tienen muy poca reserva hablándole a Dios aunque Él no esté presente visiblemente. No hace mucho hablé con un maestro de escuela dominical quien, como parte de su clase semanal para niños de 6-9 años, provee una variedad de estaciones donde ellos entran a una habitación para pasar tiempo con Dios. Una estación incluye materiales para hacer dibujos que ilustran su entendimiento de lo que aprendieron durante el tiempo de enseñanza. Otra estación es algo parecido a un fuerte a donde ellos pueden entrar uno a la vez para orar.
Un domingo, un niño de 8 años entró al fuerte de oración y no salió por 20 minutos. Cuando él se unió al grupo, el maestro amablemente le preguntó qué había pasado mientras él estaba en el closet. Él respondió: “Estaba reuniéndome con Dios. Yo le hablé y Él me habló”. No había autoconciencia en su respuesta, no había fachada religiosa, sólo era un niño que había sido enseñado por un adulto afectuoso a cómo comunicarse con Dios en oración. Así que eso fue lo que él hizo.
La clave es usar actividades que los niños disfruten. Recuerde usar sus nombres y reconocer sus logros y preocupaciones. Muéstreselo a ellos por medio de las expresiones faciales suyas, los modales suyos, el interés y la preocupación suyos de que ellos le importan a usted y a Dios. Por medio del ejemplo suyo, ellos experimentan a Jesús y Su amor en acción. Que bendición es ser usado(a) por Dios en una forma tan importante.
Copyright © 2005 Iglesia de Dios Universal