El miércoles 29 de noviembre anunciamos la terminación de varias docenas más de empleados que trabajaban en el Departamento de los Medios de Comunicación, y unos cuantos que trabajaban en otros departamentos.
Ahora entiendo un poco más por qué mi padre cuando anunciaba alguna terminación a principios de este año, le llamaba "el día más triste de mi vida". Nos duele grandemente tener que hacer estos recortes, pero los ingresos simplemente no nos permiten mantenerlos en la nómina. Los extrañaremos inmensamente, y tendremos que aprender a continuar sin el buen trabajo que han estado haciendo.
Nuestros ingresos requieren que también reduzcamos los gastos de la revista The Plain Truth, por lo que hemos decidido publicar solamente seis ejemplares al año, empezando en la próxima primavera. Para compensar parcialmente con esto, pensamos incrementar el número de páginas de 32 a 48 en cada ejemplar. La mayor parte de los ahorros procederán de los gastos reducidos de franqueo.
Hacemos lo mejor que podemos
Algunas personas culparían nuestras "nuevas" doctrinas por nuestras dificultades financieras. Otras culparían nuestras antiguas doctrinas. Aun otras culparían, no el cambio en sí, sino la manera en que éste se hizo. Cuando estamos sufriendo dolor, es natural culpar a alguien o a algo por el dolor que estamos experimentando. Y con frecuencia, nos disgustamos contra la "causa" de nuestro dolor. En ocasiones nos deprimimos porque parece ser que muchas fuerzas fuera de nuestro control han conspirado para hacernos daño.
En tiempos así, nos ayuda recordar el ejemplo de José, el hijo de Jacob. Cuando José fue arrojado en la cisterna por sus hermanos, él probablemente los culpó a ellos. Cuando fue puesto en la prisión, probablemente culpó a Potifar y a su esposa. Probablemente se sintió deprimido en ocasiones, y en otras, enojado. Pero no permitió que tales cosas lo desanimaran. Él simplemente tuvo que hacer lo mejor que pudo bajo las circunstancias en que se encontraba. Años después, tuvo una perspectiva madura sobre lo que había acontecido: Dios lo había planificado todo para el bien de todos los interesados. Había habido un propósito divino en todos esos eventos.
Miremos hacia arriba
En lugar de buscar a nuestro derredor a quien culpar, en lugar de ensimismarnos y deprimirnos, necesitamos mirar hacia arriba. Debemos tener confianza en que Dios está en control, y que él nos ama. Aunque raramente sabemos qué es lo que Dios va a hacer con nuestras vidas, estamos confiados de que él lo está haciendo para nuestro bien. Lo único que podemos hacer es usar las circunstancias en las que nos encontramos de la mejor manera que nos sea posible. Cada paso en el camino de la vida presenta oportunidades para aprender y para aplicar lo que ya hemos aprendido.
Dios no nos revela los detalles de nuestro futuro. Lo que él hace es darnos un trabajo ahora, y nos dice que confiemos con fe en que él se hará cargo de nuestro futuro. Nuestro trabajo como iglesia es de servir a nuestros miembros y lectores de la mejor manera en que podamos, hacerlos discípulos, ayudarles a crecer en fe, enseñarles a obedecer a su Salvador. Como iglesia, estamos agradecidos por los muchos años que tuvimos de abundancia; estamos agradecidos también por este año, aunque ha habido dificultades económicas.
El número de miembros hace aproximadamente tres años alcanzó el punto máximo de unos 100.000. Ahora, nuestras estadísticas son de 85.000, pero el número de miembros verdaderos es probablemente un poco menos. Hace tres años, el promedio de asistencia semanal fue aproximadamente 125.000; ahora es aproximadamente 75.000. Nuestros ingresos han sido afectados de la misma manera.
Estas cosas duelen, mis amigos, pero quiero compartirlas con ustedes para subrayar dos puntos: Primero, queremos que cada miembro se dé cuenta de lo importante que es en el cuerpo de Cristo. Queremos que sepan que sus contribuciones de servicio, oración y apoyo financiero son importantes. Queremos que todos los miembros sean administradores fieles de lo que Dios les ha dado, y nosotros también nos esforzamos, con la ayuda de Dios, a ser administradores fieles de lo que se nos da. Cada contribución es importante; cada contribución, por pequeña que sea, como las dos blancas que dio la viuda, es grandemente apreciada. Puesto que los ingresos han disminuido, hemos tenido que reducir nuestro personal, y toda reducción duele.
Segundo, tenemos un ejército de aproximadamente 80.000. Esa es una gran cantidad de personas. Todos en unión podemos hacer una gran cantidad de trabajo. Todavía tenemos cientos de empleados y cientos de ministros de tiempo completo. En lo que va de este año hemos tenido un promedio de 200 bautismos al mes. Cada ejemplar de la revista The Plain Truth (La Pura Verdad) llega a un millón de suscriptores. Cuando alcanzamos por primera vez estos logros, quizá hace 10 ó 20 años, ¿no nos regocijamos?
El ejército de Dios está, desde luego, herido. Ninguno de nosotros es perfecto. Es por eso que a la iglesia se le llama un hospital. Estamos aquí para ser sanados, y para ayudarnos los unos a los otros a sanar y a recuperarnos lo suficientemente para que podamos marchar con el ejército una vez más. Trabajamos en el mundo, pero volvemos al hospital cada semana para ayudar y para recibir la ayuda que necesitamos.
Tenemos un trabajo que hacer, y parte de ese trabajo es un ministerio sanador, no sólo dentro de la iglesia, sino también para los que igualmente están sufriendo afuera. Este es el tema de la serie actual de conferencias ministeriales. Acabo de volver de nuestra primera conferencia en Tulsa, Oklahoma, y estoy grandemente animado por la disposición positiva y animadora de los ministros en esa región. Están ansiosos de ocuparse en el ministerio de reconciliación y de sanidad, y desean grandemente ayudar a los miembros a sanar y a madurar en la fe. Los campos están blancos para la siega, y el Señor de la siega nos está llamando a la acción. Le agradecemos grandemente por la obra que ha hecho en nuestras vidas.
Reunirnos con regularidad
Ahora quiero tratar una pregunta que, aunque no frecuente, se ha hecho varias veces. No es de dudar que unos cuantos más tienen la misma pregunta: Puesto que nuestra relación con Dios está basada en el nuevo pacto, ¿por qué todavía adoramos en los días del antiguo pacto?
Expresado en palabras simples, el nuevo pacto no fija ningún día en particular para adorar. No manda que sea el miércoles, el sábado o el domingo. Tampoco prohíbe ningún día en particular. Exhorta a los cristianos a reunirse juntos con regularidad, pero no especifica ni el día de la semana ni la hora del día. Éstas son decisiones administrativas. Nuestra política es que nuestras congregaciones se reúnan el viernes por la noche o el sábado, y en los siete festivales anuales.
Nuestro documento de estudio sobre el sábado explica algunas de las razones para esta decisión. Por ejemplo, muchos de nuestros miembros ya han arreglado su programa de trabajo para obtener el sábado como su día libre. Sería difícil para ellos si cambiáramos el día de adoración.
Algunos hierran al decir que el reunirnos en el sábado para adorar es automáticamente legalista. Hablé recientemente con un pastor de otra denominación que celebra dos servicios en el domingo. Estaba muy emocionado porque había empezado a tener servicios en el sábado además de los del domingo, y en su servicio del sábado aumentó la asistencia a 400 personas en sólo unas semanas. Su emoción fue debido a que todas estas personas eran nuevas en su congregación.
Otra razón por la que nos reunimos en los sábados es que muchos de nuestros miembros, aunque saben que el sábado no es requerido para los cristianos, todavía desean observar el descanso del séptimo día. Habrá quienes pregunten: ¿No es esto legalista? En verdad no lo es. Algunas personas simplemente funcionan mucho mejor teniendo esta estructura en sus vidas: cierto tiempo para la oración, cierto tiempo para el estudio, cierto día apartado para la adoración, etc. Queremos que ellos se den cuenta de que su estructura no los salva y que no deben obligar a otros a seguirla. Pero si para ellos es benéfico espiritualmente, no queremos que lo dejen de hacer. Si ellos hacen diferencia entre un día y otro, observándolo para el Señor, eso es bueno.
En realidad, no existe ningún conflicto entre observar el sábado y reunirse para adorar en un día diferente. Es posible hacer las dos cosas. El antiguo pacto ordenaba descansar en el sábado; no requería que todos asistieran a una reunión de adoración. (La mayoría de los israelitas vivían muy lejos del tabernáculo para asistir a las "convocaciones santas" que se llevaban a cabo allí.) A los cristianos de la iglesia primitiva les era posible tener reuniones de adoración todos los días de la semana en el templo (Hechos 2:46).
Todos son bienvenidos
En los días del Nuevo Testamento, muchos cristianos guardaban el sábado. No era necesario que dejaran de guardarlo. Guardaban los días santos y muchas otras costumbres del antiguo pacto, y no era necesario que dejaran de hacerlo (Hechos 21:20). ¿Son bienvenidas tales personas en la iglesia de Dios? De seguro que lo son. Todos los que tienen fe en Cristo como su Salvador son verdaderos cristianos, y deben ser bienvenidos. Sería no bíblico y legalista requerirles que abandonaran todas sus costumbres.
Filipenses 2:4 es parte del nuevo pacto: "No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros". Esto es lo que estamos haciendo al reunirnos en el sábado.
Una persona sugirió que deberíamos cambiar nuestras reuniones al domingo para atraer a los que guardan el domingo. Bueno, si ellos ya están guardando un día para el Señor, no necesitamos hacer de ellos el objeto de nuestra atención. Ya son cristianos. A quienes debemos llevar el evangelio es a los que no adoran o se reúnen en ningún día. Debido a sus programas de trabajo, les sería más fácil a algunas de estas personas asistir el domingo, a algunas el sábado, y a muchas de ellas no les sería posible reunirse en ningún día.
Continuaremos reuniéndonos en el sábado por las razones mencionadas arriba. Pero en algunas situaciones, un pastor podrá ver la necesidad, si el presupuesto lo permite, de agregar un servicio de adoración en un día o noche adicional, para servir a las necesidades de más personas. En tales casos, continuaremos reuniéndonos también en los sábados.
Cristo está dirigiendo a la iglesia a través de varias circunstancias poco usuales. No es fácil escoger cualquiera de las opciones que se nos presentan. La Biblia no especifica cada una de nuestras movidas. Cristo no nos da una guía audible o unas visiones especiales, pero buscamos su guía mediante el Espíritu Santo. Queremos ser sensibles a la palabra de Dios, sensibles a las necesidades de los miembros de la iglesia, y sensibles a las necesidades que este mundo tiene por el evangelio de salvación por medio de Jesucristo nuestro Salvador.
Por favor, apóyenme en sus oraciones, y apóyense unos a otros en oración y en actos de servicio. ¡Cada obrero es importante! Conforme trabajamos juntos, de acuerdo con los dones que el Espíritu Santo nos da, crecemos en nuestra Cabeza, Jesucristo (Efesios 4:15-16). ¡A él sea la honra y la gloria!
Pregunta: ¿Existe algún ejemplo que demuestre que Dios haya tomado alguna práctica pagana y la haya hecho parte de la adoración verdadera?
Respuesta: Sí. Consideremos uno.
1) Dios le pidió a Abraham que hiciera un sacrificio humano. Habiendo crecido en la Mesopotamia pagana, Abraham tuvo que haber estado familiarizado con los sacrificios humanos, y tuvo que haber concluido que Dios estaba transformando una costumbre pagana en algo aceptable.
El sacrificio humano había sido una costumbre pagana, y Dios la usó para su propio propósito y todo este incidente prefigura el sacrificio del Hijo de Dios. Más tarde, los sacrificios humanos fueron declarados detestables, y Dios los enajenó, pero el relato es preservado para que nosotros veamos cómo Dios transformó una práctica pagana en una prefigura de su Hijo.
2) Dios permitió el divorcio, aunque no era una práctica ideal. Había sido una costumbre social pagana. Pero debido a que los israelitas eran de corazón duro, la ley de Dios permitió el divorcio. Mas Dios modificó la manera en que se podía llevar a cabo, mejorándolo para su pueblo. Una ley pagana fue incorporada en la ley de Dios.
3) Dios les permitió a los israelitas que tuvieran un rey, y la Biblia dice específicamente que el pueblo quería un rey porque todas las naciones a su alrededor tenían reyes (1 Samuel 8:19-20). Aunque ésta no era una costumbre religiosa pagana, era una costumbre pagana, y Dios les permitió a los israelitas usarla. Hasta él usó la monarquía para prefigurar el Rey de reyes.
4) Dios le permitió a Israel que construyera un templo. Los patriarcas la pasaron muy bien sin tener un lugar permanente de adoración. Dios instituyó un tabernáculo, el cual era movible. Los paganos edificaban templos. Sin embargo, llegó el tiempo cuando Dios autorizó la construcción de un templo. La Biblia no dice en ningún lugar que David quería construir un templo porque otras naciones tenían templos. Pero el hecho es que ellos así lo querían.
¿De dónde obtuvo David la idea de un templo? Lo más probable es que fue por el hecho de que las otras naciones tenían templos. ¿De dónde provinieron los trabajadores? De una nación pagana. Ellos sabían cómo se construían los templos. Los templos paganos tenían columnas y lugares santos y altares de incienso, y altares con cuernos. El templo de Dios también los tuvo. Dios no inició la construcción del templo, pero lo permitió cuando David se lo pidió.
5) En nuestra adoración actual, usamos la palabra Dios, la cual fue usada originalmente en la adoración pagana. Era la costumbre de adoración de los paganos anglosajones de acudir a "Got" (God-Dios), y nosotros [los de habla inglesa] hemos usado esa costumbre en nuestra propia adoración a pesar de su origen.
El pueblo de Dios ha usado muchas costumbres que los paganos también usaron: templos, sacrificios de animales, oraciones e incienso. Dios permite algunas cosas que los paganos practicaron. Éxodo 23:24 y versículos similares no se pueden interpretar como una prohibición general de toda práctica de adoración usada en el paganismo. Dios prohibió la idolatría, pero no prohíbe todo lo que los idólatras hicieron. Él no prohíbe lo inofensivo. Lo que prohíbe es lo detestable.
Por Paul Monteith
¿Puede una creación divina ser reconciliada con los hechos científicos? Esta es la pregunta detrás de la frase: ¿Creación o evolución? Este es el tema de un video de 45 minutos de duración producido por Producciones de Televisión Ambassador (antes el Departamento de Televisión), y el primero de varios productos que estarán disponibles por medio de la iglesia en 1996.
¿Creación o evolución? viene con un libro a todo color de 80 páginas acerca del origen y el destino humanos; será ofrecido en enero a los suscriptores a la revista The Plain Truth (los miembros no están incluidos) por $25. Aquellos miembros que estén interesados en adquirir el video encontrarán los detalles en un anuncio que aparecerá en la revista de febrero.
El ofrecimiento de productos como ¿Creación o evolución? es de beneficio para la iglesia y para quienes apoyan su ministerio.
Alimentar los creyentes
Muchos de los suscriptores nos han solicitado recomendaciones acerca de libros, videos, cintas de audio y otras obras religiosas que pudieran ayudarles en su vida cristiana y como apoyo en sus estudios bíblicos. Al hacer disponibles estos artículos, de la manera más apropiada y conveniente, la iglesia cumple parte de su de su misión expresa de nutrir a quienes están en su congregación (ya sean miembros, suscriptores a la revista o colaboradores).
"Nutrir significa más que simplemente educar a los cristianos acerca de la Biblia", dijo Norman Shoaf, gerente de publicaciones. "La iglesia está aquí para animarlos y ayudarlos en su diario caminar con Cristo. Esto puede significar inspirarles, confortarles y aconsejarles en tiempos de crisis personal. Muchos de los productos se relacionan con esta parte de nuestra misión.
"Pensamos ofrecer productos de la más alta calidad, con sentido bíblico y de buena reputación académica".
Para asegurarnos de que los artículos ofrecidos reúnan estos requisitos se ha creado un equipo de desarrollo de productos, compuesto de personal de las áreas de publicaciones, diseño creativo y promociones, con sugerencias de la oficina ejecutiva.
Generar ingresos
El beneficio de ofrecer tales productos es que generarán ingresos para la iglesia. En el precio está incluida una donación deducible de impuestos.
El entendimiento del nuevo pacto que ahora tiene la iglesia le ha guiado a ver que no puede requerir el diezmar como una condición para la salvación. Los diezmos y las ofrendas ahora son voluntarios y la iglesia está descansando en la buena fe de aquellos a quienes sirve para poder así continuar con la predicación del evangelio y servir a las necesidades espirituales de sus miembros.
"La iglesia siempre mantendrá algunos de los materiales gratuitos", mencionó el Sr. Shoaf. "Queremos seguir sirviendo a la gente basándonos en ingresos fijos".
En una carta a los lectores de la revista The Plain Truth les será ofrecida: "Una jornada musical evangélica a la Tierra Santa" de Pat Boone; Israel, Oh bendito Israel, por una donación de $25, en el mes de marzo. Un anuncio del video aparecerá en la revista de marzo/abril.
"Pat Boone es el más conocido y el más apreciado de los artistas cristianos en los Estados Unidos y otras áreas internacionales", comentó el Sr. Shoaf. "En este video, él ha reunido unos de los más apreciados cantos tradicionales del evangelio. Para cierto sector de nuestra audiencia este video musical será confortante e inspirador, lo cual es parte de nuestro ministerio y misión".
Copyright © Worldwide Church of God, 1996