Cuán gozoso es orar y adorar con aquellos que laboran para Jesucristo

Por Joseph Tkach

En los últimos meses muchos de nosotros en el ministerio hemos tenido la oportunidad de conocernos una vez más a medida que hemos asistido a las conferencias aquí en Pasadena (y tendremos más conferencias este verano). Cuán gozoso es orar, adorar, tener compañerismo y compartir comidas con hombres y mujeres que laboran para Jesucristo, y que se sacrifican para que el evangelio pueda enseñarse y entenderse.

Todos hemos pasado por lo que parece ser una guerra prolongada. Los miembros al igual que los ministros han sentido el aguijón de las heridas y han experimentado pérdidas de amigos y familiares. Sabemos que nuestro adversario, el diablo, está activo para engañar y destruir. Él no quiere que las personas aprendan y crezcan en la verdad.

Alabo a Dios porque él ha intervenido para guiar a tantos de nuestros líderes espirituales a salir del velo de ceguera que existe cuando Jesús no es el centro de nuestras vidas. Cuando uso el término "líderes espirituales", pienso en miembros y ministros a quienes no les avergüenza proclamar el nombre de Jesucristo. Les he agradecido a los miembros varias veces en cartas y sermones, y continuaré haciéndolo. En esta carta, quiero concentrarme en aquellos líderes que laboran en el ministerio pastoral.

Recuerdo lo que Pablo les dijo a los tesalonicenses: "Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que entre vosotros trabajan, que os presiden en el Señor y que os dan instrucción. Tenedlos en alta estima con amor a causa de su obra. Vivid en paz los unos con los otros" (1 Tesalonicenses 5:12-13).

Me gustaría compartir con ustedes algunos comentarios acerca de estos tres pensamientos clave que Pablo expresó: 1) honor, 2) tener en alta estima y 3) vivir en paz los unos con los otros.

Honor

Nuestro compañerismo ha sobrevivido tiempo de división y hostilidades. Nuestros pastores y sus esposas han estado en medio de este combate. Ellos no han podido abandonar el campo de batalla, ya que los sigue a dondequiera que van.

Familias han sido destruidas por las enseñanzas bíblicas que hemos llegado a comprender. Amistades han terminado por la gracia sobre la cual nos basamos ahora. Caminando entre nosotros, todo el tiempo, han estado los pastores y sus esposas, confortando, calmando, animando, dirigiendo y exhortando.

Debemos considerar la humildad que los pastores han tenido al darse cuenta de que tienen que "volver a estudiar". Aquellos que no son pastores se pueden imaginar si de repente descubrieran que mucho de lo que han aprendido en su profesión es erróneo, y que tienen que volver a estudiar.

Los pastores han tenido que enfrentarse a aquellos para quién y por quién trabajaron, enseñaron, predicaron, sirvieron, y se dan cuenta de que mucho de lo que hicieron fue erróneo.

No fue fácil encarar esta realidad. Algunos de nosotros, al principio tratamos de escapar de lo que Dios nos estaba mostrando. Le damos gracias a Dios porque tantos hombres y mujeres han seguido la guía del Espíritu Santo y no han permitido que el orgullo nuble su juicio. Le doy gracias a Dios por los hombres y mujeres fieles que se han asegurado de no infligir sus propias dudas y dificultades sobre la manada.

Los pastores han abogado en favor de la verdad. Además, por supuesto, en algunos casos nuestros miembros han tenido que abogar en favor de la verdad cuando su pastor no lo ha hecho. Pienso en el simbolismo del himno antiguo: Fe de nuestros padres. En muchos casos, todos hemos tenido que abogar en favor de Jesús "a pesar de los calabozos, el fuego y la espada".

No es fácil se ridiculizado, o que se nos diga que es vergonzoso creer y aceptar a Jesucristo, lo cual creo que todos hemos experimentado. No es una experiencia agradable escuchar que ustedes son objeto de rumores y mentiras por el simple hecho de creer en la gracia que nos hace libres del legalismo creado por el hombre y las tradiciones, al igual que del antiguo pacto. No es fácil ser caracterizado como permisivo o liberal. No es fácil ser acusado por abuso y prácticas no bíblicas, especialmente cuando uno no era responsable directamente.

Pedro nos recuerda que tal sufrimiento es de Cristo, parte del llamamiento cristiano. "Porque esto es aceptable: si alguien soporta aflicción y padece injustamente por tener conciencia de Dios. Porque, ¿qué de notable hay si, cuando cometéis pecado y sois abofeteados, lo soportáis? Pero si lo soportáis cuando hacéis el bien y sois afligidos, esto sí es aceptable delante de Dios. Pues para esto fuisteis llamados, porque también Cristo sufrió por vosotros, dejándoos ejemplo para que sigáis sus pisadas" (1 Pedro 2:19-21).

Gracias a todos nuestros miembros, hombres y mujeres de Dios, y a nuestros pastores y sus esposas, quienes han sufrido la crítica por la cruz de Cristo.

Tener en alta estima

Sabemos que el trabajo de pastor a menudo se compara con el de pastores de ovejas. Los pastores dirigen, estimulan, cuidan, guardan, alimentan, rescatan y guían a las ovejas. Como pastores, trabajamos directamente para, y bajo, el Pastor y Obispo de nuestras almas (1 Pedro 2:25).

El trabajo del pastor puede ser agotador. La poderosa historia de rescate y salvación de Lucas 15, dejar 99 ovejas para encontrar una que está perdida, nos motiva.

La Biblia con frecuencia usa la metáfora de "los pozos o cisternas". La salvación muchas veces se presenta, en ambos el Antiguo y Nuevo Testamentos, como rescate de un pozo o cisterna.

Existen muchas cisternas modernas en las cuales el pueblo de Dios puede caer. Las cisternas del alcoholismo y la adicción a drogas; las cisternas del desempleo y las enfermedades; las cisternas de la inmoralidad, la ira y el odio, la mentira, el engaño y la avaricia. Existen las cisternas de la lástima por uno mismo y el sentirse víctima de todo. Existen las cisternas de la depresión, la desesperación y el desánimo.

Jesús camina entre nosotros, como nuestro Pastor, para sacarnos de esas cisternas. Los pastores constantemente se encuentran en las esquinas de esas cisternas donde ha caído el pueblo de Dios.

Cuando algunos digan: "¿Qué cosas de amor están predicando ustedes?", debemos recordar que Dios nos amó primero. Su amor debe fluir de nosotros. Como lo expresó Bill Leisner en nuestro ejemplar de Mayo-Junio de la revista The Plain Truth: "La mayoría de los pastores no están buscando una recompensa aquí en la tierra, pero ellos necesitan saber que los apoyamos en lo que están haciendo. Una pequeña ayuda de nuestra parte puede beneficiar mucho al pastor al decirle que lo apreciamos por todo lo que ha hecho por nosotros".

Aquí en la sede de nuestra iglesia oramos por los pastores continuamente. Los apreciamos y oramos que Dios los bendiga ricamente a ellos y a sus familias. Pastores dedicados que aman a Jesús son recursos de mucho valor para cualquier denominación, y Dios se ha asegurado de que nosotros tengamos una buena cantidad.

Vivir en paz los unos con los otros

Creo que nos llevamos bastante bien los unos con los otros. Mas necesitamos recordatorios ocasionales para continuar haciendo un buen trabajo, y aun mejorar en las áreas en las cuales fallamos.

Dios nos ha dado dones a todos, y somos un sacerdocio de creyentes. Por eso se nos instruye: "No hagáis nada por rivalidad ni por vanagloria, sino estimad humildemente a los demás como superiores a vosotros mismos; no considerando cada cual solamente los intereses propios, sino considerando cada uno también los intereses de los demás" (Filipenses 2:3-4).

Se nos dan dones para servir a otros. Eso significa que no es apropiado imponer nuestro don sobre otra persona. No debemos considerarnos superiores o mejores que otra persona porque ésta no tiene nuestro don (por lo menos en nuestra estima). Debemos, sobre todo, honrar a otros. Debemos tratar a cada creyente como el hijo de Dios que él o ella es.

Además de los problemas personales que todos enfrentamos, hemos caído en muchas cisternas de prácticas y enseñanzas no bíblicas.

Hemos visto cómo el legalismo nos hace esclavos. Hemos experimentado el desconcierto de la adicción a la predicción. Sabemos lo que un entendimiento falso de las doctrinas hace, desde la naturaleza de Dios, hasta la muerte de Jesucristo, hasta la justificación por gracia mediante la fe. Hemos experimentado la desilusión de ser enseñados un visión falsa de la historia, especialmente en teorías y fábulas de conspiración.

Un pequeño número de miembros ahora están cayendo en la cisterna de experiencias, emociones y manifestaciones. No condenamos a estos hermanos y hermanas, pero debemos señalar que muchas de estas manifestaciones no edifican. Al contrario, muchos de estos "dones" pueden ser una nueva forma de legalismo. A algunos miembros se les dice que son inferiores, que no están profundamente convertidos, que no están caminando tan cercanos a Dios como deberían sencillamente porque no han tenido una experiencia en particular. Esa enseñanza no es bíblica. He dado un sermón en Pasadena que ha sido grabado en vídeo (tentativamente lleva el nombre "Mitos que nos hacen sentir miserables") para ayudar a los pastores y a los miembros a entender cuál es la enseñanza bíblica sobre este fenómeno, no tan nuevo, pero nuevo para algunos de nosotros. Está programado para uno de los últimos fines de semana en agosto.

La Biblia nos dice que nos llevemos bien unos con otros. No estamos en el negocio de exaltarnos a nosotros mismos o a nuestros dones. Exaltamos a Jesucristo. Él es el que nos saca de la cisterna en que hayamos caído. Para que nos podamos "llevar bien", el ministerio pastoral debe señalar los peligros de la enseñanza de la "Palabra de Fe" y lo que ésta incluye. No hacemos esto porque queremos criticar o condenar, sino para que nos llevemos bien unos con otros.

En el último ejemplar de El Noticiero dijimos que no era requerido que los miembros asistieran a la congregación de la Iglesia de Dios Universal que les queda más cerca. Mientras no queremos promover el "flotar" de iglesia a iglesia, ya que impide que los miembros hagan el compromiso de servir a una congregación, queremos que los miembros tengan la libertad de tomar decisiones acerca de la congregación (en las áreas donde pueden escoger) a la cual quieren asistir.

Algunas veces individuos comienzan a asistir a otra congregación de la misma denominación, o de otra, por buenas razones, y algunas veces por razones no muy buenas.

Si los miembros se están yendo a una iglesia no saludable que no enseña a Jesucristo como el punto central del evangelio, entonces nosotros como pastores debemos alarmarnos. Si individuos se están alejando de una iglesia que predica sobre la Biblia y se están yendo a una que (por ejemplo) no promueve la oración, sino que pone énfasis en la manifestación y la experiencia, entonces nosotros como pastores debemos preocuparnos.

Muchas fuerzas han trabajado en contra de la iglesia. En cualquier era o época que los cristianos han vivido, ha existido abundancia de controversias compitiendo con el evangelio.

La música de adoración es razón de controversia para algunos. Los dones espirituales son razón de controversia para otros. A algunos les gusta debatir acerca del calendario hebreo, como si fuera aplicable hoy. Muchos no están de acuerdo en cuanto al día de adoración. Éstas son razones para que tengamos desacuerdos unos con otros.

Jesús nos ha llamado a tener paz. Ya no somos extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos (Efesios 2:19). El ser uno con Cristo es una descripción apropiada para la iglesia de Dios en el mundo.

La característica más singular de la iglesia de Dios es que no nos conformamos con características distintivas secundarias. Apoyamos las enseñanzas claras y principales de las Escrituras. El amor es una de las cosas que más nos identifican como verdaderos cristianos: "En esto conocerán todos que sois mis discípulos".

A medida que nos llevamos bien los unos con los otros, recordemos honrar a nuestros pastores y sus esposas, y colmarlos de amor y aprecio. Recordemos a nuestros hermanos y hermanas en otras denominaciones. También oremos por aquellos cuyo crecimiento está restringido por el legalismo.

Nosotros aquí en Pasadena los amamos, y oramos por ustedes sin cesar. Estamos aquí para servirles y nos gustaría saber cómo podemos servirles mejor. Gracias a todos ustedes por el amor y el aprecio que nos expresan a nosotros. Somos uno en Cristo, y le damos gracias a Dios por lo que ha hecho por nosotros colectiva e individualmente.

Esperamos que estén teniendo un buen verano y que se estén acercando más a nuestro Señor y Salvador a medida que pasan los días y las semanas. Seamos diligentes en ser los hombres y mujeres que Dios nos ha llamado a ser. Laboremos para que nuestra hermandad sea una iglesia dinámica y saludable, una que esté llena del amor y la emoción que Jesucristo le da a su cuerpo.

Día de ayuno

Designé la semana del 23-30 de agosto como tiempo de ayuno y oración. Les pido a los miembros que ayunen un día de esta semana.

Tenemos que permitir que Dios examine nuestros corazones y que nos permita entender lo que quiere que hagamos. Por favor, oremos que respondamos a su guía.


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