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¿Dónde
estaba Dios cuando el huracán llegó a tierra? ¿Dónde estaba Él cuando los
vientos de 140 millas por hora golpearon a Mississippi? ¿Dónde estaba Él
cuando las personas se quedaban atrapadas dentro de los áticos, cuando el
agua llegaba a un nivel muy alto?
Dios estaba ahí, sobre la tierra, dentro
de Su pueblo, sufriendo juntamente con ellos. Cuando una parte del
cuerpo sufre, dice Pablo, todas las demás partes sufren con ella (1
Corintios 12:26) —y eso también incluye a la cabeza del cuerpo,
Jesucristo.
Lea
Desastre en Nueva Orleans
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Una luz cegadora.
“Yo he venido a éste mundo para…que los ciegos vean” (Juan 9:5, 39). Y para
demostrarlo, sanó a un hombre que había nacido ciego. Pero Jesús también
dijo que vino para traer ceguera: “Yo he venido a éste mundo para…que los
que ven se queden ciegos” (Juan 9:39). Éste es un dicho difícil—es fácil
entender que un médico venga a sanar a los enfermos, pero es difícil
entender que un médico venga a hacer que los sanos se enfermen.
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Paz en Cristo
En
el sermón del monte, Jesús dijo a Sus oyentes: “Dichosos los que trabajan
por la paz, porque serán llamados hijos de Dios” (Mateo 5:9). Hay poco de
que sorprenderse, puesto que Dios es un Dios de paz (Filipenses 4:9;
Romanos 15:33; 1 Tesalonicenses 5:23), y Jesús el Mesías cumplió las
expectativas del Antiguo Testamento acerca del Príncipe de Paz. |
La mayoría de
los hogares tiene una o más Biblias. Más de la mitad de los adultos en
esas familias no leen sus Biblias en un promedio de una semana y solo un
10 a 15 por ciento lo hacen diariamente.
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El gran cisma de la Iglesia
Julio
6 de 1054 se acercaba rápidamente, y el mundo cristiano estaba por
experimentar un gran evento en el camino a la ruptura que continúa hasta
nuestros días—el cisma o división entre las iglesias cristianas de Occidente
y de Oriente. Los actores centrales en el conflicto que emergía eran Miguel
Cerulario, el patriarca de Constantinopla, y Leo IX, el obispo o papa de
Roma (foto inserta).
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Una lección sobre la esperanza
Marcos 5:21-43
Odio
las multitudes. Odio los empujones, el ruido, el sentido de ser llevado en
direcciones a las que no quiero ir y la frustración de proceder a
velocidades miserablemente tediosas. No es de sorprenderse que los
discípulos de Jesús fueran un poco sarcásticos cuando Él preguntó en medio
de los apretujones de los cuerpos que lo empujaban dentro de esa multitud en
Judea: “¿Quién tocó mi ropa?”
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En
ésta serie estamos dialogando sobre cinco principios para el ministerio efectivo
hacia los niños, resumidos en el acrónimo BRING. La última vez vimos el primer
principio: Bendigan a los niños con el amor de Jesús. Ahora venimos a la R de
BRING: Relaciónense con los niños al nivel de ellos.
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Ahora
en su tercera edición, con más de medio millón de copias vendidas, (la edición
en inglés se titula Cómo leer la Biblia para todo lo que vale), se ha
convertido en el recurso estándar para el cristiano laico. La nueva edición
revisada es una excelente herramienta de enseñanza para el investigador
inquisitivo y el estudiante de la Biblia. Gordon Fee y Douglas Stuart han
combinado sus talentos para hacer accesibles los principios de la sana
interpretación de la Biblia al lector moderno.
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Mateo
9, como la mayoría de los otros capítulos en Mateo, habla acerca de varios
eventos en la vida de Cristo. Pero estos no son reportes al azar— algunas
veces Mateo pone unas historias junto a otras porque ellas vierten luz unas
a otras. Ellas dan ejemplos físicos de verdades espirituales. En el capítulo
9, Mateo relata varias historias que también se encuentran en Marcos y
Lucas—pero la versión de Mateo es mucho más corta, más al punto.
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