Ceremonia de Boda
Requisitos
Antes de oficiar una boda, un anciano debe obtener la aprobación del pastor local. También debe investigarse cuáles son los requisitos para oficiar la boda en el país donde la boda se realizará. (Algunos estados requieren que usted esté registrado para oficiar una boda).
A todos lo reunidos:
__________________ (primer nombre de él) y ________________________ (primer nombre de ella), junto a sus familiares y amigos, agradecen su asistencia para compartir la alegría y para ser testigos del pacto que hoy realizarán.
Habiendo llegado a amarse el uno al otro, _________________ (primer nombre de él) y ________________ (primer nombre de ella) han decidido unir sus vidas en matrimonio y hoy serán unidos como esposo y esposa.
A la pareja
El matrimonio es una unión natural de un hombre y una mujer. Es una institución divina, ordenada por Dios. En el principio, Dios nos dio un modelo del matrimonio uniendo a Adán y Eva. El matrimonio deriva su autoridad de la voluntad divina y la ley de Dios.
Cuando Dios creó la vida en la tierra, hizo a los seres humanos a su propia imagen. Dio a los hombres y a las mujeres, mentes creativas con la habilidad de tomar decisiones, de desarrollar planes y de edificar sus vidas sobre esos planes.
Los hombres y las mujeres fueron creados con una necesidad de relacionarse con Dios. Como un Padre amoroso, Dios nos dio la institución del matrimonio y la bendición de la familia para que podamos comprender más profundamente su amor por nosotros.
Para enfatizar su propósito a Adán y Eva, el Creador no hizo a la mujer directamente del polvo de la tierra, sino de la misma carne y huesos del hombre. Cuando la mujer fue presentada a él, Adán dijo: “Ésta es hueso de mis huesos y carne de mi carne” (Génesis 2:23 NVI).
Luego el Creador unió a este primer hombre y mujer como esposo y esposa, diciendo: “Por eso el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y los dos se funden en un solo ser” (Génesis 2:24).
“Y los bendijo con estas palabras: “Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra” (Génesis 1:28)
Por eso entendemos que el matrimonio es honorable, instituido por Dios en la creación y santificado por las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo. El matrimonio es entonces, algo en lo que se entra reverentemente, sobriamente y en el temor de Dios.
Es importante comprender que el matrimonio debe ser honrado y respetado. Debemos comprender que la civilización puede tener sus propias costumbres y leyes respecto al matrimonio, pero en la Iglesia el matrimonio debe estar basado en el fundamento de la revelación de Dios. El matrimonio está basado en la autoridad y la dirección de Dios.
Jesús dijo: “Al principio de la creación Dios “los hizo hombre y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo, Así que ya no son dos, sino uno solo.” (Marcos 10:6-8)
Jesús nos dirige a comprender la unión del esposo y la esposa en una sola carne. Esta unión no es solamente física sino que también es una unidad espiritual.
Notemos lo que el apóstol Pablo instruye con respecto al matrimonio: “Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo. Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor. Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo. Así como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en todo. Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra… Así mismo el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo.” (Efesios 5:21-28).
El matrimonio ilustra la relación entre Cristo y los cristianos. Es una unión santa, un símbolo viviente, una relación preciosa que necesita cuidado constante y auto entrega. El matrimonio es por amor y para amar. El amor es la razón, la causa y el fundamento del matrimonio.
Pablo nos recuerda de la humildad con que debemos acercarnos al matrimonio: “Si sienten algún estímulo en su unión con Cristo, algún consuelo en su amor, algún compañerismo en el Espíritu, algún afecto entrañable, llénenme de alegría teniendo un mismo parecer, un mismo amor, unidos en alma y pensamiento. No hagan nada por egoísmo o vanidad; mas bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos. Cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses sino también por los intereses de los demás. La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús.” (Filipenses 2:1-5).
El pacto matrimonial que ustedes van a hacer hoy, requiere que se entreguen uno al otro, que tengan al otro en alta estima, dando honor y respeto uno al otro, siempre dando preferencia al bienestar del otro. El amor y la devoción desinteresada son el fundamento del matrimonio cristiano.
En uno de los pasajes más hermosos de la Biblia acerca del amor, Pablo nos eleva y nos inspira con estas palabras: “El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue.” (1 Corintios 13:4-8).
Una relación de amor dentro del matrimonio es un tipo de la relación espiritual entre Cristo y la Iglesia. Y es en su sumisión al amor de Dios que este matrimonio será fortalecido y protegido.
Como un Padre amoroso, Dios quiere derramar sobre ustedes sus más ricas bendiciones. Él quiere que ustedes sean supremamente felices. Por eso él a dado a: _________________(primer nombre de él) y a ___________________(primer nombre de ella), este maravilloso regalo del matrimonio.
Jesús le dice a todos los cristianos: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo a quien tú has enviado” (Juan 17:3).
Al conocerse ustedes uno al otro, dejen que su relación se edifique en el amor de Dios y lo refleje.
Mantengan este amor ante ustedes, manténganse cerca uno del otro, y cumplan la promesa que hacen aquí, que ustedes pueden, con la ayuda de Cristo, establecer un hogar que soportará los cambios y desafíos de la vida.
Puesto que el matrimonio es una institución divina, y le estamos pidiendo a Dios que los una como esposo y esposa, es apropiado que ustedes fielmente prometan aceptar el pacto matrimonial.
Tú ______________________ (primer nombre de él), ¿prometes fielmente y haces un pacto ante Dios, en presencia de estos testigos, tomar a ____________________ (nombre completo de ella) como tu legítima esposa para toda la vida, amarla, quererla, honrarla, respetarla y proveer para ella?
(El novio responde) Sí lo prometo.
Y tú ______________________ (primer nombre de ella), ¿prometes fielmente y haces un pacto ante Dios en presencia de estos testigos, tomar a _____________________ (nombre completo de él) como tu legítimo esposo para toda la vida, amarlo, quererlo, honrarlo, consolarlo y respetarlo?
(La novia responde) Sí lo prometo.
(Que la pareja se vean de frente y se tomen de las manos) Comenzando con el novio, por favor repite después de mí:
“Yo, _______________________ (nombre completo de él), te tomo a tí _____________ (primer nombre de ella) como mi legítima esposa, desde este día en adelante, en la abundancia y en la escasez, en la alegría y en la tristeza, en la salud y en la enfermedad, para amarte y quererte hasta que la muerte nos separe. Te lo prometo.
Y ahora la novia:
“Yo, _______________________ (nombre completo de ella), te tomo a tí ______________ (primer nombre de él) como mi legítimo esposo, desde este día en adelante, en la abundancia y en la escasez, en la alegría y en la tristeza, en la salud y en la enfermedad, para amarte y quererte hasta que la muerte nos separe. Te lo prometo.
Puesto que ustedes reconocen al Supremo Dios y su amor por ustedes, es apropiado y justo que vengamos ante él para pedirle su bendición y pedirle que los una como esposo y esposa.
Arrodillémonos.
Permítanme unir sus manos y pedir a Dios que bendiga su matrimonio.
(Una oración de longitud apropiada, pidiendo a Dios que bendiga este matrimonio).
Pongámonos de pie.
Ahora pueden intercambiar los anillos, los cuales son un símbolo externo de su amor y devoción uno con otro.
Por la autoridad que me ha sido dada como ministro de Jesucristo, Yo los declaro esposo y esposa, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Lo que Dios unió, no lo separe el hombre.
Puede besar a la novia.
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